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Avión de Malaysia Airlines con 295 pasajeros se estrella en Ucrania

Un avión de pasajeros de Malaysia Airlines con 295 personas fue derribado el jueves sobre el este de Ucrania, dijeron las autoridades, y tanto el gobierno como los separatistas pro rusos que combaten en la región rechazaron cualquier implicación en la caída de la aeronave.

Mientras columnas de humo negro se elevaban hacia lo alto cerca del poblado de Hrabove, un periodista de The Associated Press contó al menos 22 cadáveres en el lugar del siniestro a 40 kilómetros (25 millas) de la frontera con Rusia.

El poblado de está bajo control de los separatistas pro rusos y en los últimos días la zona ha sido escenario de intensa lucha entre ambos bandos. Según un despacho noticioso ruso, los rebeldes pro rusos pretenden que se declare una tregua de tres días para permitir que se conduzca una investigación sobre lo ocurrido y se efectúen las labores de recuperación.

El Boeing 777-200 ER, que se dirigía de Amsterdam a Kuala Lumpur, al parecer se despedazó antes de chocar con tierra, en tanto que sus restos, así como partes de cadáveres y pertenencias de los pasajeros, quedaron dispersos en una amplia zona.

El presidente ucraniano Petro Poroshenko describió el derribo del aparato como un acto de terrorismo y pidió una investigación internacional sobre lo ocurrido. Insistió en que las fuerzas ucranianas no derribaron el avión.

Las fuerzas de seguridad de Ucrania presentaron lo que dijeron eran dos llamadas telefónicas interceptadas que demuestran que los rebeldes fueron los responsables. En la primera llamada, los servicios de seguridad dijeron que el comandante rebelde Igor Bezler dice a un funcionario de inteligencia militar ruso que las fuerzas rebeldes derribaron un avión.

En la segunda, dos combatientes rebeldes —uno de ellos en el lugar del siniestro— dicen que el ataque con un cohete fue efectuado por una unidad insurgente a unos 25 kilómetros (15 millas) al norte de donde cayó el avión.

No fue posible verificar de manera independiente ninguna de las grabaciones

El presidente Barack Obama se refirió a la caída de la aeronave como una "terrible tragedia" y conversó vía telefónica sobre lo ocurrido con el presidente ruso Vladimir Putin.

De acuerdo con un despacho difundido el jueves por la agencia noticiosa RIA-Novosti, el dirigente rebelde Alexander Borodai dijo que se han emprendido conversaciones con las autoridades ucranianas para declarar una tregua breve por razones humanitarias.

Dijo que se podría permitir el ingreso de organizaciones internacionales en la región que es escenario del conflicto.

Antes del derribo del aparato ocurrido el jueves, las autoridades aeronáuticas de diversos países, entre éstas la de Estados Unidos, habían emitido advertencias de que no se volara por algunas partes de Ucrania.

Pocas horas después, diversas aerolíneas, como Lufthansa, Delta y KLM, dijeron que evitarían volar por algunas zonas del espacio aéreo ucraniano.

Malaysia Airlines dijo que las autoridades ucranianas de aeronáutica le indicaron que perdieron contacto con el vuelo MH17 a las 1415 GMT a unos 30 kilómetros (20 millas) de Tamak, que se ubica a 50 kilómetros (30 millas) de la frontera entre Rusia y Ucrania.

Según la aerolínea, viajaban en el avión 280 pasajeros y 15 miembros de la tripulación. Despegó de Amsterdam a las 12:15 y debía aterrizar en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur a las 6:10 del viernes.

Anton Gerashenko, asesor del ministro del Interior ucraniano, dijo en su página de Facebook que el avión volaba a una altitud de 10.000 metros (33.000 pies) cuando fue alcanzado por un misil disparado por un lanzador Buk. Dichos misiles pueden alcanzar una altitud de hasta 22.000 metros (72.000 pies).

El gobierno ucraniano no precisó como es que conocía estos detalles.

Leonard informó desde Kiev. También colaboraron para este despacho los periodistas de The Associated Press, Scott Mayerowitz, en Nueva York; Jill Lawless y Matthew Knight, en Londres; Laura Mills y Jim Heintz, en Moscú; Darlene Superville, en Washington; Mike Corder, en La Haya, Holanda, así como Eileen Ng y Satish Cheney, en Kuala Lumpur.

AP