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La contaminación ambiental como medio para localizar extraterrestres

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Si alguna lejana civilización extraterrestre estuviera intentando saber si hay vida inteligente en nuestro planeta, es probable que la presencia de ciertos gases en nuestra atmósfera, producto de la actividad industrial, sea suficiente para delatar nuestra presencia mucho más rápido que otros métodos.

Teniendo en cuenta esta lógica, un grupo de científicos se ha planteado inspeccionar la atmósfera de planetas lejanos en busca de signos de contaminación ambiental que pudieran sugerir la presencia de seres pensantes en ellos. ¿Curioso? Veamos de qué se trata.

El smog como signo de inteligencia

Hoy en día, mediante el estudio de la atmósfera de los exoplanetas, tenemos la capacidad de buscar e identificar la presencia de gases como el oxígeno y el metano, ambos indicadores de la potencialidad del planeta para albergar vida en ellos. Sin embargo, de existir, esta vida podría ser solo microbiana y no necesariamente una civilización avanzada.

Según astrónomos del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica, el vertimiento a la atmósfera de gases contaminantes producto de la contaminación industrial podría ser la mejor manera de detectar la presencia de extraterrestres pensantes o inteligentes, aunque ciertamente, habría que cuestionarse este último término teniendo en cuenta que una “civilización inteligente” o al menos más avanzada que nosotros, seguramente evitaría contaminar su aire.

¿Cómo se buscarían estos gases?

Según el comunicado de Harvard, para localizar la presencia de contaminantes se emplearía en principio el próximo Telescopio Espacial James Webb, el cual está previsto para lanzarse en 2018 y que tendrá la capacidad para detectar dos tipos de clorofluorocarbonos (CFCs), productos químicos que destruyen el ozono y que están presentes en aerosoles y disolventes. Este telescopio puede revelar la señal de dichos gases si los niveles fueran uno 10 veces los de la Tierra en la actualidad.

El inconveniente principal ahora sería que según la tecnología con que cuenta este telescopio, de momento solo puede detectar los contaminantes en un planeta que circunde una estrella enana blanca, lo que queda cuando una estrella como nuestro Sol muere.

Esto maximizaría la señal de estas sustancias. Para detectarlas en otros planetas que orbitan alrededor de estrellas similares al Sol se necesitaría un telescopio más sofisticado en el futuro.

Ahora bien, si la búsqueda de CFCs podría descubrir una civilización extraterrestre existente, también podría detectar los restos de una que ya se aniquiló a sí misma. Esto ocurre porque algunos contaminantes pueden sobrevivir hasta 50.000 años en la atmósfera una vez emitidos, mientras otros apenas lo hacen por 10 años.

Por lo tanto, si se detectaran moléculas de las de larga duración y ninguna de las otras, sería un indicador de que la fuente ha cesado de emitir. Otra especulación llevaría a pensar que la civilización evolucionó al punto de dejar de liberar estos gases por su propio beneficio, según dicen los expertos.

Aunque de momento es una idea, esta va aceptándose poco a poco por muchos científicos que estudian sus potencialidades reales. Es posible que en el futuro la contaminación atmosférica sea la que nos enseñe hacia donde tenemos que mirar para encontrar nuestros vecinos lejanos en el Universo.

Fuente Mundo Curioso