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AP: Venezuela se alista para baja en precios del crudo

(Foto: Archivo/AVN)
(Foto: Archivo/AVN)

AP.— La caída en los precios del petróleo ha sido un alivio para los conductores de todo el mundo, pero significará más problemas para la vida de Milagro Álvarez y millones de otros venezolanos, pues el país sudamericano depende casi exclusivamente de los ingresos por la venta del hidrocarburo.

Esta maestra de matemáticas se despierta todos los días antes del amanecer y corre en busca de pañales desechables, uno de muchos productos que escasean debido a restricciones de precios y controles cambiarios que el gobierno socialista puso en práctica mucho antes de que los precios del crudo comenzaran a bajar.

“Si somos un país rico en petróleo, ¿por qué tenemos que hacer cola para rogar para comprar pañales?”, preguntó Álvarez, quien llevaba un paraguas rosado para cubrirse del intenso sol con su hija luego de tres horas de estar formada frente a la tienda Farmatodo.

Ahora Venezuela repentinamente es menos rico y muchos temen que esas filas se hagan más largas.

El país con las mayores reservas de petróleo crudo del mundo ya tenía problemas para mantener el abasto en las tiendas cuando el hidrocarburo se vendía a más de 100 dólares por barril. Ahora los precios del crudo de referencia, el Brent, han caído 28 dólares en los cuatro meses pasados, hasta 86 dólares por barril, debido al exceso de producción y una menor demanda.

En Venezuela, donde la venta de petróleo representa el 95% del total de las exportaciones, el descenso significa una caída severa en los ingresos con los que se pagan innumerables productos, desde leche hasta deuda externa, desde los programas sociales a los millones de dólares destinados a subsidiar energéticos para sus aliados en el Caribe y Centroamérica.

Bank of America calcula que, por cada dólar que baje el precio del petróleo, el Estado venezolano pierde 770 millones de dólares en ingresos netos anuales. Eso significará que sus ingresos serán 12.000 millones de dólares anuales menores que sus niveles máximos en caso de que el precio actual se mantenga.

Venezuela ya tiene uno de los déficits fiscales más grandes del mundo, equivalente a 15% del PIB, y aun antes de la baja actual ya sopesaba vender Citgo Petroleum Corp., su subsidiaria en Estados Unidos, para obtener efectivo.

El gobierno ha convocado a una cumbre de emergencia de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (Opep), para analizar un posible recorte en la producción con el fin de elevar los precios, una postura que podría enfrentar oposición por parte de otros miembros del organismo.

Pero las autoridades no han dado pistas de cómo harán frente a la pérdida de ingresos mientras tanto. El presidente Nicolás Maduro le ha asegurado a Wall Street que el país no declarará una mora de pagos de su deuda, y también le ha dicho a los venezolanos pobres que sus prestaciones sociales están a salvo.

“Acá no va a haber ni catástrofe ni colapso. Yo garantizo a este pueblo todos sus derechos sociales, a la educación, a la salud, a la alimentación, a la vida; Venezuela tiene garantizados sus recursos para seguir prosperando”, afirmó Maduro la semana pasada. Sin embargo, ninguna de esas palabras parece resonar en la fila de una cuadra frente a Farmatodo en el centro de Caracas, donde los consumidores se dan codazos e intercambian insultos con los guardias armados apostados en la puerta para evitar una estampida.

Para restringir la acumulación y la reventa, la mayor cadena de farmacias en el país comenzó a requerirles a los clientes que presentaran su tarjeta de identificación emitida por el gobierno, cuyos datos son ingresados por los cajeros en una base de datos para llevar un registro de las adquisiciones de bienes de precio controlado que frecuentemente escasean. Para los pañales, el límite es de dos paquetes por semana.

El gobierno mismo está lanzando una especie de sistema de racionamiento valiéndose de escáneres de huellas digitales en estados occidentales, donde los contrabandistas hacen negocios rápidos al adquirir bienes de precio controlado en Venezuela y revenderlos en Colombia con enormes ganancias, acciones a las que el gobierno responsabiliza de la escasez.

La crisis del petróleo en parte es culpa del gobierno, dicen los economistas.

A diferencia de la vecina Colombia, que aprovechó el auge en los precios del petróleo en la década pasada para impulsar la producción y el ahorro, el fallecido presidente Hugo Chávez y ahora Maduro se han apoyado casi exclusivamente en el petróleo para financiar los gastos del gobierno.

En 2005, la petrolera estatal PDVSA pronosticó que para estas fechas estaría extrayendo casi seis millones de barriles de crudo al día. En lugar de ello, la producción ha declinado constantemente a alrededor de 2,4 millones de barriles, aproximadamente el mismo nivel que se tenía en la década de 1960.

E incluso con el estancamiento en la producción, Venezuela tiene que hacer más envíos a China para cubrir pagos de miles de millones de dólares en préstamos.

“Es sorprendente que, a pesar de los precios del petróleo más elevados en la historia de esa industria, y de tener las reservas más grandes del hemisferio, la producción en Venezuela ha declinado de su máximo alcanzado en 1997″, dijo Francisco Monaldi, un profesor de la Universidad de Harvard que se especializa en energía. “Realmente se requiere algo de talento para meterse en este lío”.

Aunque la situación es pésima, el gobierno aún tiene margen de maniobra, señaló Monaldi. Dijo que Maduro probablemente implementará diversas políticas —incluida una devaluación monetaria furtiva, imprimir más bolívares y reducir el gasto— sin adoptar una posición en favor del libre mercado.

El gobierno también podría incrementar los precios de la gasolina, los cuales son los más baratos del mundo en aproximadamente 1,25 centavos de dólar el litro (5 centavos el galón) al tipo de cambio oficial y prácticamente gratuitos al tipo de cambio del mercado negro, de amplio uso.

Sin embargo, cada una de esas decisiones conlleva riesgos políticos en momentos en que la oposición se siente envalentonada por encuestas que muestran que el 80% de los venezolanos creen que el país avanza por el camino incorrecto. El respaldo a Maduro se ubicaba en 30% en un sondeo efectuado este mes por Datanálisis, un récord en baja en su gobierno de 18 meses. La encuesta a mil 300 personas de todo el país, fue realizada del 25 de septiembre al 7 de octubre y tenía un margen de error de más/menos 2,7 puntos porcentuales.

Álvarez dijo estar demasiado ocupada procurando el bienestar de su familia como para preocuparse por la política. Ya sólo le quedan cuatro paquetes de pañales y teme que, si los precios del crudo continúan descendiendo, la escasez será más aguda.

“Compré tres paquetes de pañales de tela pero no hay detergente”, dijo Álvarez, cuyo salario apenas vale 120 dólares al mes en el mercado negro. “Si ya viene caótica, imagina la situación si los precios del petróleo siguen cayendo”.

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