Farandula

Marianne Malí: La función del arte es recordarnos que somos humanos

Denis Miraldo/ Marianne Malí es una intérprete que ha comenzado a transformar el concepto de espectáculo musical, para dotarlo, al mismo tiempo, de grandiosidad y de calidez, de detallada producción y espontaneidad, para demostrar la reinvención de una artista conocida como Mariana Rengifo de la agrupación Mochuelo, ganadora del Festival Nuevas Bandas 2005 -la primera banda valenciana en lograrlo- y ahora transformada en una mujer en plenitud de sus facultades creativas.

Podríamos llamar a esta nueva propuesta un alter ego de la original, que se presenta como una pin-up, o una fotografía sugerente que canta blues y swing, música traída a estas latitudes con nuestro sabor, por lo que actualmente se encuentra en plena preproducción del "Blues Live SexyOn", un show gigante con mucha música y performances que se estrenará en mayo, además de organizar las Noches de Guataca, colaborar con la fundación Promusik y gerenciar el Teatro Bar de El Viñedo.

P: En tu criterio, ¿cuál es la función del arte?

R: El arte como dijo Duchamp es la idea, y hacerla realidad como dijo Da Vinci es servil, el arte cambia y la percepción es tan subjetiva de persona en persona que sería una aberración de mi parte darle una función específica, somos los únicos animales que hacemos o que expresamos nuestros sentimientos a través de figuras, objetos, sonidos y colores, quizás, en una forma osada de decirlo, allí está la verdadera función del arte, recordarnos que somos seres humanos.

P: ¿Por qué escogiste la música para expresarte?

R: En algún momento de mi vida pude optar por dedicarme de lleno o no a la música, me gradué de ingeniero y trabajé de ocho a cinco como el patrón social de éxito que nos enseñan, y funcionaba, pero sencillamente yo no encajaba, me sentía vacía y gris, me veía a mi misma como una hipócrita al recibir tanta alegría con sólo sonar un acorde y no darle las gracias de alguna manera. La música no miente, es un cofre que guarda recuerdos y momentos, sólo el hecho de crear sentimientos con sonidos es realmente mágico, y poder entenderla es un don valioso.

P: ¿Cuáles artistas te han influenciado más?

R: Mi papá escuchaba de todo tipo de música cuando nos llevaba al colegio, y gracias a él mi gusto por la música va desde Celia Cruz con la Sonora Matancera, pasa por Serrat, Julio Jaramillo y llega a los Rolling Stones, aparte, yo tocaba música venezolana con mi mandolina en estudiantinas. Luego en mi adolescencia fui bastante rebelde y escuchaba Nirvana, Green Day, Incubus, y mucho Dream Theater, allí empezó mi búsqueda hacia ese género alternativo y descubrí el rock latinoamericano con Zapato 3, Cerati, y Fito Páez. Sin embargo en mi "mezcolanza" siempre hubo una música que me llamaba la atención y era el blues y el swing que escuchaba en las comiquitas, las big bands, así llegué a los grandes como Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Glen Miller y pare de contar.

P: ¿Cómo ves la situación de la música actualmente en el país?

R: La situación no es nada fácil, hay pocos managers honestos, hay mucha política metida donde no debe, los espacios son cada vez más escasos y muchos de ellos condicionados a una corriente ideológica, la inseguridad para que el público salga pone más difícil la cosa, los precios de los instrumentos por las nubes, y existe un ínfimo grupo, cada vez menor, de productores de eventos. Por otra parte y antónimo a todo esto, hay cada vez más y más músicos impresionantes, hay Grammys que antes no veíamos y talento nacional que está sacando la cara por Venezuela en medio de la crisis al resto del mundo.