Variedades

Diario la Calle te enseña como hacer pasta fresca casera de manera sencilla

Hacer pasta fresca es muy sencillo y el resultado de mejor sabor que las versiones industriales. Es una actividad que se puede disfrutar junto a los amigos o la familia, en torno a los fogones. Además es una forma muy adecuada de aficionar a los niños a la cocina permitirles participar en el proceso.

Solamente con harina y huevos se hacen infinidad de variedades de pasta fresca: tagliatelle, spaghetti, parppadelle, garganelli, orecchiette y variedades rellenas como los ravioli, tortellini, agnolloti o la clásica lasagna.

Se pueden hacer pasta de colores y sabores diferentes mediante la adición de diferentes sustancias como espinacas, azafrán, pulpa de remolacha cocida o tinta de calamar. Estirando dos láminas de pasta juntas con hierbas aromáticas entre ellas daremos un toque de sabor y aroma a nuestras elaboraciones caseras.

En la receta tradicional se usan 100 gr de harina de trigo T405 (harina de repostería) por cada huevo, aunque no es la única posibilidad; también se puede hacer pasta integral o con semolina de trigo duro. Las cantidades que se indican no son exactas, ya que la humedad ambiente y por supuesto el calibre de los huevos hacen que las proporciones varíen ligeramente. En ocasiones será necesario añadir un poco de agua templada o un huevo extra para poder incorporar bien toda la harina a la masa.

Cuando se va a confeccionar pasta rellena es mejor sustituir uno de los huevos por yemas e incluso elaborar unicamente la masa con yemas de huevo y harina en el caso de las pastas con forma de cinta como los tagliatelle. Esto último es especialmente útil ya que sabremos el punto de cocción de manera más cómoda. Las pastas frescas elaboradas solo con harina y yema de huevo flotan en el agua cuando están al dente. En el caso de sustituir algún huevo de la fórmula por yemas calcularemos 2 o 3 yemas por huevo sustituido.

Hay que calcular unos 125 gr de pasta fresca por persona. Las cantidades indicadas en las recetas son para 2 personas y los ingredientes deberán estar a temperatura ambiente para facilitar el amasado. Si no tienes balanza de cocina calcula que una taza de harina son aproximadamente 150 gr. por lo que la proporción es de 2 tazas de harina y tres huevos para tres personas.

 

Masa para pasta fresca tradicional
200 gr de harina de trigo para repostería
2 huevos o 4 yemas de huevo
1 cs de agua templada (opcional)

 

1-Comenzaremos formando un volcán con la harina o harinas tamizadas en la superficie sobre la que vayamos a trabajar. Es preferible una tabla grande o una mesa de madera. A continuación cascamos los huevos sobre el hueco de la harina.

2-Con la ayuda de un tenedor vamos incorporando la harina de los laterales y mezclando con el huevo hasta que podamos trabajar la masa con las manos.

3-Comenzamos a amasar desde fuera hacia adentro a fin de recoger toda la harina. Si vemos que nos queda demasiado seca podemos añadir un poco de agua, preferentemente templada.

4-Ahora comienza el amasado propiamente dicho. Debemos estirar la masa con la palma de la mano y luego doblarla hacia nosotros de manera sucesiva hasta conseguir una masa firme y homogénea. Para saber si lo hemos hecho bien podemos cortar la masa por la mitad con un cuchillo para comprobar si la superficie que queda a la vista es lisa y no presenta grumos.

Finalmente envolveremos la masa en papel film para que repose durante una hora (mínimo 30 minutos) antes de que esté lista para usar.

La pasta se se puede estirar con un rodillo de madera o con una máquina de pasta; no obstante si no se tiene experiencia es recomendable la segunda opción. La pasta “fatta in casa” que ofrecen algunos restaurantes en Italia la elaboran generalmente mujeres con años de experiencia. Las “pastaia” son capaces de estirar la pasta en finas “sfoglias” con aparente facilidad, pero creedme, no es nada fácil.