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Rajoy reclama al G-20 más crecimiento para acabar con el populismo

Redacción

Spain's centre-right People's Party (Partido Popular) leader Mariano Rajoy gestures during a campaign rally in Santander, northern Spain, November 15, 2011.  REUTERS/Nacho Cubero (SPAIN - Tags: POLITICS ELECTIONS) ORG XMIT: MAD200
Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy

El presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, ha logrado que la Presidencia china del G-20 le seleccione entre los ponentes para aleccionar sobre política económica y ha aprovechado la plataforma para agitar ante el resto de líderes la importancia de atajar el populismo en las economías avanzadas. Fuera del discurso que llevaba escrito, Rajoy ha descrito en presencia de Barack Obama,Angela Merkel o François Hollande, entre otros, el actual pez que se muerde la cola. Según su versión el bajo crecimiento de las economías occidentales especialmente las europeas en los últimos años años ha dado lugar a partidos populistas que son, precisamente, los enemigos de que se tomen medidas para crecer más. “Los populismos son el peor enemigo de las reformas estructurales y el progreso”, ha asegurado Rajoy sin nombrar expresamente a Podemos.

Rajoy se ha visto obligado a explicar en conversaciones informales a Obama, Merkel o la primera ministra británica, Theresa May, entre otros asistentes, la difícil situación política española y sus dificultades para continuar en el poder. El gallego inició la reunión del G-20 con la paradoja de que España sea considerada uno de los ejemplos de más alto crecimiento del momento y, al tiempo, un foco de inestabilidad preocupante en la Eurozona por su prolongada incertidumbre política.

“Nuestro principal reto ahora es consolidar la implantación de un modelo de crecimiento más sano y duradero, basado en la competitividad”. En su opinión, eso requiere que el nuevo Gobierno no cambie de política para “mantener las reformas implementadas en estos últimos cuatro años para garantizar una economía flexible, competitiva y abierta”. “Con economías más resistentes, reformas y mejor coordinación económica, podemos dar mejor respuesta a los riesgos que amenazan el crecimiento”, subrayó ante el resto de líderes el presidente en funciones del Gobierno español.

Y recalcó ante los dirigentes del G-20 que España es un ejemplo de ello, porque “la puesta en marcha de una ambiciosa agenda de reformas en el sector financiero, mercado laboral y la administración, y mercados de bienes y servicios, ha permitido sacar a España de la situación extrema en que se encontraba hace cuatro años”.

Esto, a su juicio, exige mantener las reformas implementadas en estos últimos cuatro años para garantizar una economía flexible, competitiva y abierta, además de “seguir promoviendo la innovación para mejorar el bienestar de los ciudadanos, aumentar la competitividad y generar empleo y crecimiento”. Rajoy necesita presión internacional sobre el líder del PSOE, Pedro Sánchez, para que le facilite gobernar y asegure que no habrá cambio de política económica en la cuarta economía del euro.

También lanzó esta petición al G-20: “Puede y debe aportar valor añadido para combatir juntos los retos y dificultades para fomentar la innovación, ya sea en el ámbito de las plataformas digitales, la protección de la propiedad intelectual o la fiscalidad”.

También comentó la situación política española con, entre otros, el presidente francés, François Hollande y el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. Este último es importante, porque tendrá influencia en el análisis que realizará el Ejecutivo comunitario a partir del 15 de octubre sobre si España cumple y toma medidas de control de 2015 tras “el relax” de 2016.

El ministro de Economía español en funciones, Luis de Guindos, se vio también obligado a hablar de la repercusión económica de la falta de Gobierno con plenas funciones al comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, y al titular de Finanzas alemán, Wolfgang Schaüble.

El crecimiento del populismo en Europa y el proteccionismo en países como Estados Unidos es uno de los asuntos de preocupación en la reunión anual del G-20, que reúne a los gobernantes más poderosos de la tierra al sumar el 85% de la riqueza mundial y dos tercios de su población.

El anfitrión, el presidente chino Xi Jinping, sometió a los líderes del G-20 a un largo y estricto programa con velada musical incluida y reclamó “acciones y no palabras vacías”.

Aunque el dirigente chino y Obama se han unido en la histórica ratificación de la Convención de Cambio Climático, la cumbre está sirviendo para mostrar las delicadas relaciones entre ambas administraciones.

El presidente de Estados Unidos, señaló que China debe someterse a los tratados internacionales en lo que se refiere a las disputas en el mar de China Meridional y no “ir por ahí sacando músculo”, según una entrevista retransmitida por la CNN.

“Si has firmado un tratado que pide arbitraje internacional por disputas marítimas, solo por ser más grande que otros países como Filipinas o Vietnam no puedes ir por ahí sacando músculo”, aseveró Obama, que hoy participa en la cumbre del G-20 en Hangzhou (China).

Obama aconsejó a China que se adhiera a los tratados internacionales que ha firmado como el respeto al arbitraje de un tribunal internacional de La Haya que desestimó las reclamaciones históricas de Pekín en disputa marítima con Filipinas.

China está expandiendo islotes y arrecifes en el mar de China Meridional y reclamando zonas de exclusión frente a la oposición de vecinos como Filipinas, Vietnam o Malasia.

También se ha producido en la Cumbre un episodio de choque entre funcionarios de EEUU y de China en el aeropuerto de Hangzhou sobre las medidas de seguridad.

La delegación de EEUU también intenta durante la Cumbre un acercamiento a Rusia para impulsar una tregua en Siria en otra de las muestras de impotencia de los grupo de los 20 países más poderosos del planeta.

Con información del protal web El Mundo