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Importaciones solo disimulan la escasez

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Importaciones solo disimulan la escasez

Los productos importados están en los anaqueles a precios internacionales en una economía inflacionaria. Son adquiridos por los empresarios a través de negociaciones con una divisa a tasa fuera del control oficial. Lo que significa un “mecanismo totalmente inadecuado. Pareciera que se está implementando para que los productos reaparezcan visualmente en el anaquel, no para cumplir el fin de que la gente lo pueda comprar”, asegura Roberto León Parilli, presidente de Anauco.

Para la alianza, el Gobierno pretende tapar la necesidad de ayuda humanitaria y “el desabastecimiento que es uno de los grandes factores que ha golpeado la popularidad en los últimos tiempos”. Queda una intención flotando en la escena de que los rubros están, pero no se pueden adquirir por lo costoso. “No es lo mismo decir una gran escasez o desabastecimiento, que a decir los productos están ahí, el que quiera lo compra, no hay tal desabastecimiento. Es una manera como de ‘camuflajear’ el problema”.

La colocación de los alimentos y bienes de la canasta básica familiar “no resuelve el problema de fondo”, son mecanismos de administración de crisis y “no están atendiendo las causas” que apuntan a razones de política económica. Venezuela tiene una inflación superior al 500 por ciento, según datos del sector privado, lo que limita la capacidad de compra de la población y golpea a “todos” porque es una economía “voraz”.

Desde abril, en Zulia comenzaron a llegar cargamentos de marcas procedentes de Colombia y por el oriente del territorio nacional, manufacturas brasileñas a precios superiores a los listados en las resoluciones publicadas por la SUNDDE para el “precio justo” de bienes. Para la primera semana de noviembre se encuentran ejemplos sentidos en las finanzas de las familias. La azúcar nacional, bajo control del Gobierno, está a Bs. 380 el kilo. La presentación importada supera los dos mil bolívares, con tendencia a rozar los tres mil.

Los consumidores chocan con el conflicto de no tener suficiente dinero para abastecerse de los importados y a la vez estar fuera de la distribución de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. Anauco analiza que la clase media queda desprotegida porque es una masa trabajadora que no percibe lo suficiente para abastecerse y tiene restringido el “acceso” a los CLAP. “Hay una medida totalmente discriminatoria, porque la Constitución dice que todos somos iguales ante la ley, y el hecho de que una parte de la población venezolana tenga mayores problemas que otra, no significa que una tenga más derechos y acceso a los alimentos que otra”.