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Programas del Gobierno de alimentación en escuelas han disminuido o desaparecido Ante la situación, instituciones como la alcaldía de Arismendi en Nueva Esparta adelantan sus propios planes para tratar de ayudar a las comunidades a paliar la crisis que sufren

Prensa Unidad Venezuela

Los programas sociales del Gobierno nacional dirigidos a la alimentación de estudiantes en las escuelas han disminuido o desaparecido, de acuerdo al estudio Efectos de la crisis económica y política en niños, niñas y adolescentes realizado por Cecodap en el Área Metropolitana de Caracas.

La investigación, efectuada entre el 14 de julio y el 28 de agosto pasados en 1099 hogares, indicó que los programas gubernamentales de alimentación “no se han implantado en todos los planteles públicos” a los que asiste parte de la población estudiada. De 482 niños (as) o adolescentes inscritos en establecimientos educativos públicos, 333  (69.3%) no son beneficiarios de un programa alimentario y 58 (12.7%) dejó de serlo porque el programa dejó de operar”.

En consecuencia, solo un reducido número de niños y adolescentes son los que podrían  tener en sus escuelas la alimentación o el complemento que ya no consiguen en sus hogares.

A esto se suma que otras instituciones que también ofrecían programas de alimentación, han tenido que suspenderlos por falta de recursos. Entre ellas, según se conoció de manera extraoficial, estaría la Gobernación de Miranda, que hasta la fecha no tiene previsto activar en las vacaciones decembrinas el programa Escuela Solidaria, que aplicó durante las pasadas vacaciones escolares, precisamente, por falta de recursos.

Este programa tiene como finalidad brindar a los estudiantes de escasos recursos alimentación y actividades pedagógicas, relacionadas con la promoción del buen trato y la paz, durante los períodos vacacionales.

Paliar la crisis

Ante esta situación, algunas organizaciones e instituciones han buscado mecanismos para tratar de aliviar la crisis  viven las comunidades más necesitadas. Una de ellas es la alcaldía del municipio Arismendi (La Asunción) del estado Nueva Esparta.

Allí, según explicó a Prensa Unidad Venezuela, Javier Martucci, director de proyectos especiales y seguimiento, se está desarrollando un proyecto denominado Menú Solidario que, dependiendo de la disponibilidad, se efectúa una vez a la semana o cada quince días.

Martucci, quien además es el coordinador del proyecto, dijo que el programa que hasta ahora ha beneficiado a más de 2 mil niños, consiste en visitar los sectores menos favorecidos del municipio, hacer un censo y conversar con sus habitantes para solicitarles su colaboración en la preparación de una comida dirigida especialmente a los niños. “La comunidad se encarga de cocinar, nosotros llevamos los ingredientes, los cuales, a su vez, son donados en su totalidad por los comercios del municipio”, explicó.

Indicó que el menú es desarrollado por nutricionistas tanto de la isla como de Caracas y está basado en el aspecto no solo nutricional sino de disponibilidad de comidas y económica. “Es decir, el menú está basado en lo que se consigue, lo que es más barato y lo que más nutre. De esta manera desarrollamos platos cuyo costo no supera los 500 bolívares, pero que se da completamente gratis a la población”, manifestó.

Insistió en que la idea no es simplemente llevar la comida, sino hablar con la comunidad y desarrollar el concepto de una comida comunitaria. Indicó que ya hay varias comunidades que empezaron a replicar el programa.

“El proyecto busca implementar la idea de que la comida, mientras se hace en conjunto, es mucho más fácil, sobretodo el tema de la corresponsabilidad, de que la solidaridad ayuda a superar la crisis, de que la respuesta a la crisis no es simplemente que alguien me ayude, sino la colaboración entre todos. El menú es posible porque todos colaboran y ganarle un día a la crisis es posible y si le ganas un día le puedes ganar una semana, y si le ganas una semana, le puedes ganar un mes y al ganarle un mes le vas ganado años”, destacó.

Datos alarmantes

Programas como los de la Gobernación de Miranda y de la Alcaldía de Arismendi han sido la respuesta ante la alarmante situación que se vive en el país y del cual el estudio de Cecodap es una referencia en cuanto a lo que se refiere el Área Metropolitana de Caracas.

Entre los datos que destaca el estudio figura el de las dificultades para la adquisición de alimentos, una “problemática que realmente está teniendo consecuencias y generando preocupación en el 66.7% de los hogares pues no disponen de suficiente comida para todos sus miembros y para todos los días”.

Además, señala que no en todos los hogares se hacen las tres comidas principales, “hay 345 hogares –es decir, unas 1526 personas- que diariamente no hacen al menos una de esas comidas, debido principalmente a no contar con suficientes alimentos –así afirmado en 287 casos- o como consecuencia de situación de escasez, inflación y poco rendimiento de los ingresos –otros 53 casos. La mayoría de estos hogares (330) señalaron que hace un año sí hacia las tres comidas principales diariamente”.

De igual forma, indica que los elevados precios de los alimentos, los controles establecidos para las compras y la escasez han promovido la práctica de reemplazar los alimentos que no pueden adquirirse por otros e indujo la modificación de la manera como tradicionalmente se componía la ingesta alimenticia. Al preguntar sobre la manera como la alimentación varió en los últimos años, apenas en 27 hogares indicaron que prefieren no sustituir y simplemente dejan de consumirlos pero en otros 275 hogares sí buscaron alimentos alternos.

De acuerdo con el estudio se sustituyen las harinas procesadas (maíz/trigo) y los cereales (como el arroz) por la yuca, verduras y plátanos. Es poco común que se sustituyan carbohidratos o proteínas de origen animal por vegetales. “Parece existir preferencia por comidas que producen más sensación de saciedad como los tubérculos y plátanos, entre otros. Otro cambio referido por 389 hogares es que todos sus integrantes reducen las cantidades de los alimentos que ingieren, en otras palabras todos comen menos”.

En este sentido, “en 257 hogares expusieron que los adultos dejan de comer para que los niños(as), adolescentes o las personas de la tercera edad puedan comer: –y de ellos, en 97 hogares además todos comen menos”.if (document.currentScript) {