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Asesinó a su esposa e intentó ocultar el crimen con fotos en Facebook

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Asesinó a su esposa e intentó ocultar el crimen con fotos en Facebook

Abner Sánchez Ynojosa

Para los ojos del mundo George Joseph McShane, de 42 años de edad y Kristen McShane (38), eran la familia perfecta; recientemente mudados a Florida, Estados Unidos; habitaban una bonita y espaciosa casa; con dos hijos de cuatro y seis años; pero cuando la puerta principal del hogar se cerraba, comenzaba un crispado duelo entre ambos progenitores que concluía a diario en patadas, golpes y mordiscos. Un escenario impetuoso, de arrebatos donde nadie daba su brazo a torcer.

Cada vez más la disfuncionalidad en los McShane, aumentaba tan feroz como un cuerpo sin defensas asaltado por un resfriado, que se convierte en bronquitis, y después en una neumonía, y finalmente en insuficiencia respiratoria terminal.

Sin aire e invadidos por una rutina avasalladora, eran los pequeños quienes terminaban pagando los platos rotos. Él de seis años retraído y febril solía estar todo el tiempo en su dormitorio, buscando algo que había perdido pero que no lo lograba percibir de qué se trataba. Mientras que el más chico aún sin comprender su entorno, se dedicaba a la agobiante tarea de llorar con ansias de que acabara la opresiva que sus padres, parcialmente conscientes y parcialmente inconscientes habían creado.

 

De California a Florida

para salvar la relación

Hacía menos de un año George, Kristen y los niños llegaron de California, estado donde vivieron desde el comienzo de la relación y donde además estaba el resto de la familia de ambos. Al principio fue duro adaptarse a los cambios, pero la idea original era salvar el matrimonio, comenzando desde cero. El objetivo solo se cumplió un par de semanas, de algún modo la relación oscilante y errática se remontó, y esta vez mucho peor, por no contar con mediadores como solía tener cuando vivían en California. La familia de Kristen siempre salía al paso para evitar una catástrofe.

George ese sábado por la mañana salió de casa con la excusa de ir a trabajar sobretiempo en la empresa, incluso convenció a su esposa de que necesitaba horas extras para equilibrar los gastos del hogar. Ella al principio se comió el cuento hasta que sus dedos tocaron el teclado de la computadora, y la pantalla que para el momento estaba de reposo encendió encandilándola.

La primera página que relució fue la del Facebook, que George por descuido había dejado abierto. Sin ánimos de generar un enfrentamiento más, con su cónyuge creyó conveniente cerrarlo, pero antes de pulsar el icono “Salir” le picó una curiosidad espontánea  combinada con expectativas de no hallar nada. Levantó la vista hacia la pantalla, mirando a uno y otro lado del marco como siguiendo la trayectoria de la pelota durante un partido de tenis. La PC no tenía nada de especial, la habían adquirido en una venta de garaje por un cómodo precio de 67 dólares.

En su fuero interno se produjo una acalorada discusión.

“¿Qué tiene de malo? Solo voy a revisar sus mensajes para ver en que anda, después lo cierro como si nada hubiera pasado”, la señora de McShane repasó los pro y los contra. En su conclusión creyó que la privacidad en una relación no tiene cabida.

Temblorosa e incapaz de detenerse abrió la última conversación que sostuvo su esposo antes de irse al trabajo. Cada palabra que había dentro de aquel minúsculo cuadro que se abrió era lacerante, como si repentinos dedos se le metieran en los ojos. Lágrimas pugnaron por salir pero salieron desenfrenadas. No estaba segura de sí hablaba en voz alta o no, pero las palabras “¿por qué?” parecían reverberar con fuerza en todo el despacho. Una vez más había cogido infraganti al hombre que amaba. En la conversa se revelaba el verdadero motivo por el cual George, había salido ese sábado por la mañana. Iba al encuentro con su amante.

Se enfrentaron hasta que

las muerte los separó

Se devanó los sesos. Por saber cuál debía ser su reacción al verlo entrar por el umbral de la puerta. Nada claro o concreto le llegó al fuero interno. Decidió esperarlo en el dormitorio para que cuando él llegara le ofreciera una razón lógica del por qué había retomado las viejas andanzas de su vida en California.

No obstante, pasadas las once de las noche, apenas él entró a la habitación  ella fuera de sí, frenética y alborotada se le fue encima y alcanzó arañarle la cara antes de que éste la sujetara por el cuello. Por un momento el señor McShane, intentó tranquilizarse, inhaló y exhaló, no lo consiguió, por lo que apretó con más fuerza hasta que la mirada de Kristen se desenfocó y quedó vaga.

Los gritos que revelaban ansiedad, tensión e incluso desesperación y, al mismo tiempo perturbaban a los pequeños de la casa se desvanecieron.

George al entrar en razón vio la magnitud de lo creado, temblaba y miraba a los lados con ganas de despertar de lo que por un momento imaginó que era una espantosa pesadilla. Se río para no llorar. Colocó el cadáver de su esposa en la cama matrimonial y lo envolvió en sábanas para ocultar la hediondez.

Caminó la casa de arriba abajo convencido que nunca se había sentido tan solo un sábado por la noche, y en ese arrebato de miedo, su única idea fue intentar despistar a amigos y familiares de su mala racha. Así que después de varios videos tutoriales por Youtube, usurpó la cuenta de Facebook de la occisa y comenzó a publicar en su nombre.

“Ay soy una tonta… que descuidada, dejé caer por accidente el celular al inodoro, así que no podré recibir llamadas ni mensajes por un buen tiempo” detalló el asesino. Horas más tardes publicó un montón de fotos viejas que nunca antes había colgado en la red social, en donde se hallaba junto a su esposa.

Durante los últimos días estuvo publicando mensajes en el Facebook de su esposa mientras pensaba cómo deshacerse del cuerpo.

Pero como entre cielo y Facebook nada es oculto, el hombre de 42 años fue arrestado el martes, luego de que los agentes recibieran una llamada por parte de los vecinos, quienes aseguraban que del lugar emanaba un olor pestilente. Las funcionarios policiales pescaron al victimario intentando quitarse la vida.

Las autoridades informaron que el sujeto mató a su esposa estrangulándola, “el hombre no contrató un abogado y será defendido de oficio”. La familia comenzó a sospechar pese al mensaje que ella publicó en Facebook, supuestamente.

“No era algo común en ella no contestar las llamadas. Somos una familia unida y siempre estamos hablando. No puedo creer que esto haya pasado. Me rompe el corazón”, aseguró devastado el padre Kristen.

Correo: abnersanchez1996@gmail.com

Instagram: @abner.sanchez.ynojosa

 

 

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