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Genios de la historia que cambiaron al mundo pero murieron solos y en la pobreza

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Genios de la historia que cambiaron al mundo pero murieron solos y en la pobreza

El 27 de julio de 1890 un desesperado pintor se apuntó al pecho con un revólver. Su nombre era Vincent Van Gogh y su mente no encontró calma hasta que la bala surtió el mortal efecto. Su historia ha sido motivo de distintas representaciones literarias y cinematográficas. El icónico artista nunca encontró fama en vida y fue hasta después de unos años que el público notó los dotes de genio de este creador holandés, pero la historia de Van Gogh no es la única de este tipo. Cientos de artistas, pensadores y científicos mueren cada año sin tener un poco del reconocimiento que merecían. Los nombres quedan perdidos en el olvido y muchas veces, la civilización se queda sin la oportunidad de ver trabajos que pudieron haber cambiado el mundo.
El caso de Delia Derbyshire es un sencillo ejemplo antes de listar otros nombres de personas brillantes que murieron en desgracia. Delia fue una creadora de sonido experimental electrónico; su trabajo ahora es considerado pionero en la música ambient y en diferentes scores tecnológicos que se usan en el cine, pero nunca tuvo fama. Luchó contra el machismo y al no encontrar éxito, se convirtió en alcohólica. Murió sola a causa de su adicción y no fue sino hasta años recientes que la industria musical finalmente la ha reconocido como una genio progresista.
Así como ella, las siguientes mentes sufrieron finales trágicos, injustos para mujeres y hombres que intentaron cambiar el mundo:

Bela Lugosi (1882-1956)

Mejor conocido como el Conde Drácula por su interpretación en la clásica cinta de 1931. Se convirtió en una figura reconocida en la industria del cine y sus habilidades artísticas lo catalogaban como un actor único en su generación, pero debido a que el público sólo lo conocía por ese papel, se convirtió en un estigma que frenó su trayectoria. En sus años posteriores sólo lo contrataban para actuar junto a Boris Karloff, quien siempre tomaba el papel protagónico y comenzó a desarrollar diferentes adicciones, hasta que terminó trabajando en películas de mala calidad a cambio de pésima paga. Murió de un ataque cardiaco sin un solo dólar de todos sus años de trabajo.

Oscar Wilde (1854-1900)

El icónico escritor irlandés fue puesto en prisión durante dos años como consecuencia de un enfrentamiento con el padre de su amante y desde entonces no volvió a ser el mismo. Cambió de nombre y todas sus relaciones se evaporaron, ya no encontraba placer en la escritura. Murió de meningitis en soledad, desahuciado y gastando en alcohol los pocos centavos que ganaba.

Nikola Tesla (1856-1943)

El genio inventor que trabajó con la electricidad, con la ingeniería mecánica, física y demás elementos que cambiarían al mundo en el futuro tuvo una vida complicada. A pesar de ser un pionero, siempre se vio atacado por su contemporáneo Thomas Alba Edison y aunque tenía poco reconocimiento entre sus cercanos, nunca tuvo la fortuna de su rival. Al final de sus días se obsesionó con un arma de “telefuerza”, pero un grupo de ladrones entraron a su oficina para robar todos sus planos y ésta jamás se concretó. Eso derivó en una baja considerable en sus ingresos y murió sólo a los 86 en la habitación del hotel New Yorker como consecuencia de una trombosis coronaria. El mundo no sabría de sus hazañas sino hasta la década de los 90, medio siglo después de su muerte.

Johannes Vermeer (1652-1675)

Actualmente es considerado uno de los grandes pintores holandeses, pero en su tiempo era visto como un pintor cualquiera. El hombre es recordado por trabajar lento y usar pigmentos demasiado caros, características que los críticos alaban de sus obras, pero también factores que lo llevaron a su miseria. Fue brevemente reconocido en su tiempo, pero pasó al olvido hasta que fue redescubierto en el siglo XIX. El artista murió súbitamente después de pasar un tiempo como vendedor de mantener a sus 15 hijos, dejando a su familia una deuda enorme a su nombre.

Judy Garland (1922-1969)

Mejor conocida como Dorothy en “El Mago de Oz”, o la madre de la icónica Liza Minelli, Judy Garland fue una de las grandes artistas del cine en los 30 y 40. Aunque su voz la posicionó como una de las mujeres más relevantes de Hollywood, nunca encontró la verdadera felicidad. Al convertirse en una estrella siendo sólo una joven, comenzó a asistir al psiquiatra desde sus 18 años. Tuvo cinco matrimonios y su alcoholismo y drogadicción provocaron su muerte mediante una sobredosis. Para ese entonces, su fortuna se había reducido por sus problemas personales.

Sammy Davis Jr. (1925-1990)

Importante figura del “Rat Pack” junto con Frank Sinatra y Dean Martin. Davis Jr. era uno de los cantantes más amados por el público y en sus años posteriores trabajó como comediante y presentador. Luchó contra el racismo durante el movimiento de los derechos civiles, pero cuando llegó el declive de su carrera comenzó a endeudarse por no pagar impuestos. Murió de cáncer de garganta.

Herman Melville (1819-1891)

Melville es el protagonista de otra historia similar a la de Vermeer. Conocido por su obra “Moby Dick” (1851) en la que retrataba sus experiencias como marinero y sus pensamientos sobre el cambio de la sociedad norteamericana. Dedicó gran parte de su vida a escribir y aunque su reconocimiento era mínimo, le permitió trabajar de eso hasta sus últimos días. Hoy casi todo el mundo lo conoce, pero en vida recibió poco apoyo, su trabajo fue alabado hasta después de su muerte. Falleció de problemas cardiacos.

Edgar Allan Poe (1809-1849)

Prominente crítico literario, editor y autor de los cuentos de terror más reconocidos de la historia. Aunque gran parte de su vida tuvo un comportamiento normal, posterior a la muerte de su esposa comenzó a actuar de forma errática hasta que mostró señales de delirio cuando lo encontró un hombre llamado Joseph Walker. Murió a los cinco días por razones desconocidas.

Franz Schubert (1797-1828)

Uno de los compositores más prominentes del periodo clásico y romántico pasó gran parte de su corta vida con muy poca fama. Sus sinfonías, óperas y canciones sencillas sólo eran escuchadas por unas cuantas personas y su genio quedó oculto hasta que talentos como Brahms lo descubrieron y lo marcaron como uno de los más importantes representantes de la música junto con Beethoven y hasta Mozart.

Para convertirse en una persona famosa en vida se necesitan distintas casualidades. Los nombres de esta lista demuestran que no siempre el destino apunta al éxito, sin importar el talento o el genio de las personas. También son una prueba que distintas voces maravillosas se pueden ver calladas por muertes trágicas causadas por un entorno que nunca los comprendió. De nada les sirve a ellos ser reconocidos ahora, pero podemos agradecerles por sus aportaciones al mundo y la forma en que lo cambiaron.