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Cleopatra fue la primera que usó un vibrador

Mujer bella, inteligente, deshinibida y decidida como pocas, la última reina del Egipto antiguo. Ironías de la Historia, fue la primera mujer en utilizar un vibrador hecho con un rollo de papiro que contenía en su interior abejas vivas. Cleopatra Filopátor Nea Thea, considerada como una de las mujeres más hermosas de la antigüedad, era también, según diversas hipótesis de investigación y estudio, una mujer amante del placer y la buena compañía.
Pletórico banquete de sentidos, sensaciones y misterios, se alude a ella mientras se evita. Para muchos resulta una incógnita, para el resto se trata de una mala costumbre, una condenada, sonreída, oculta. Mientras más importante es, menos se entiende. Sexualidad, esa eléctrica belleza que no deja ileso a nadie, ha sido referida de tantas formas como rostros en el mundo. Una de ellas, sobresaliente declaración, corrió a cargo del ícono sensual más importante del siglo XX: “el sexo forma parte de la naturaleza y yo me llevo de maravilla con la naturaleza”. Al expresarlo, Marilyn Monroe,¡quién más!, fue valiente y exquisita.
Esa misma razón (la sexualidad como parte de la naturaleza del ser humano) interesó a Philippe Brenot, psiquiatra, antrópologo y director de enseñanzas de Sexología y Sexualidad Humana en la Universidad Descartes, en París, y lo condujo a reunir los elementos necesarios para elaborar la primera historia de la sexualidad. El producto fue Sex Story. Un texto en el que se comprende el desarrollo de la sexualidad desde el hombre de las cavernas hasta la actualidad e incluso, y con base en sus investigaciones, Brenot se aventura a postular el futuro del sexo.
Con la ayuda de la investigación histórica, Brenot encontró una forma singular para dar a conocer su proyecto al mundo: en forma de cómic, lo que le valió la admiración e incredulidad de la crítica. Éste hace un recuento de la evolución de las diferentes prácticas sexuales entre la humanidad, además de ofrecer al lector anécdotas y curiosidades antes desconocidas.

La homosexualidad, así como otras orientaciones sexuales, son otros de los ejemplos referidos y explicados en el libro. El término homosexual, por ejemplo, surgió en 1869; años antes de que la palabra heterosexual apareciera en los primeros diccionarios. De acuerdo con las investigaciones de Brenot, la pareja romántica así como las relaciones pasionales son invenciones surgidas con cierto atraso, y aun con el desarrollo de la pornografía, la amplia variedad de juguetes sexuales y las aplicaciones pensadas para conseguir un encuentro casual, el ser humano se encuentra reprimido en términos de sexualidad.
“Hay tres periodos en cuanto a la mundialización de la sexualidad en la historia: la mundialización del amor surge alrededor de 1930 con el desarrollo y expansión del cine, industria que popularizó los besos. Antes de eso la gente no se besaba tanto en la boca y hay evidencias de que etnias como los japoneses o esquimales que no lo hacían nunca. La década de los 70 significó el inicio de la libertad sexual para las mujeres y los homosexuales”, declara Bernot, quien señala también que la pornografía ha complicado y alterado el comportamiento sexual de la gente, hasta volverlo algo frustrante.
Las expectativas generadas alrededor de Sex Story no se han hecho esperar y existe quien ya lo considera como el manual ideal para auxiliarse con los adolescentes al hablar de sexualidad. No obstante, sólo ha sido publicado en Francia y puede adquirirse en línea.

“Generalmente han habido dos puntos de vista sobre el sexo, el de la sexología y la antropología. Lo novedad es que este libro integra a ambos; la influencia de la Biología y la Psicología; por un lado, y el comportamiento social, por otro, como determinante en el comportamiento sexual de los individuos. Razón por la que la libertad sexual es mayor en ciertos momentos históricos y no en otros.
Actualmente, según la perspectiva de Brenot, “vivimos el mejor momento de la libertad sexual. Hay que destacar que para los hombres y las mujeres, éste es el momento en el que ambos sexos son más felices en el amor, son más libres. Sin embargo, este avance no está 100 % asegurado. Es increíble, por ejemplo, que el aborto se prohiba de nuevo en varios países, luego de que gracias a éste, así como a la venta de diferentes métodos anticonceptivos, se ha logrado un periodo de libertad sexual y de una mejor posición social para la mujer.
Cuando a Philippe Brenot, autoridad en materia de sexo en Francia y administrador de sexualidad en el diario Le Mond, así como los libros publicados “El sexo y el amor” (Paidós Ibérica) o “El diccionario de Arturo y Cloé (Gedisa), se le interroga acerca de su propia definición de sexualidad, cavila un poco antes de brindar su respuesta y asegura que “es aquello que permite un equilibrio personal, consigo mismo y con la pareja. El gran malentendido es creer que es algo instintivo. No hay un gen que controle el comportamiento sexual. Toda sexualidad es aprendida.
El texto ofrece pasajes desconocidos en la vida de personajes históricos de relevancia. Tal es el caso de la homosexualidad de Miguel Ángel, la adicción al sexo de Victor Hugo o las curiosidades de la Reina Victoria, entre otras. Finalmente, Brenot se muestra optimista con respecto al futuro de la sexualidad: “me imagino un futuro en el que la homosexualidad esté ya despenalizada en todo el mundo; se conozca más sobre la sexualidad y se desarrolle el autoerotismo, el sexo consigo mismo, que es muy importante. Habrá máquinas, robots y aparatos que aumentarán el placer y las sensaciones. Y espero que la gente, que hoy está más volcada en el sexo puro y duro, derive más a una sexualidad social, a un sexo más sensual…”

Tal parece que el gran desafío de la sexualidad aún no termina de consolidarse, el desarrollo está inconcluso. Aún queda mucho por hacer. El placer y el delirio son una hermosa invitación a la naturaleza de lo prohibido.