Otro sitio realizado con WordPress

Niño de 7 años murió quemado por introducir yesquero dentro de una pimpina de gasolina

40 0
Niño de 7 años murió quemado por introducir yesquero dentro de una pimpina de gasolina

Un “juego” inocente de un niño terminó en muerte y en tragedia para una familia completa. El pequeño José Israel Gómez Rosales, de 7 años, murió producto de las quemaduras que sufrió en 90% de su cuerpo al explotar una pimpina de gasolina que había en el patio de su vivienda.

Los hechos ocurrieron la tarde 7 de marzo, pero el niño falleció, el domingo 12 de marzo,  de un paro respiratorio en una cama de la Unidad de Quemados del Hospital Coromoto. A las 5:30 dejó de respirar.

 Wilmer Rodríguez, abuelo del infante, contó entre lamentos y lágrimas, que José se quemó mientras manipulaba un yesquero en el patio de la casa donde residía con su familia  en la calle 123 con avenida 69, del barrio El Gaitero, en San Francisco.

Según funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, el pequeño lanzó en un “juego” el yesquero a una pimpina  con gasolina, por lo que se produjo una explosión. Sin embargo, la familia negó esta versión, pero no precisaron cómo fue el accidente.

“Lo llevamos al  CDI  más cercano, allí  le dieron los primeros auxilios y después fue trasladado en una ambulancia, por su complicación, al Hospital Coromoto”, narró el abuelo.

Los familiares describieron al pequeño como “la alegría de la casa”.

“Era un niño muy alegre y risueño. Le encantaba jugar con los amigos del sector.  Manejaba perfectamente bicicleta y disfrutaba pintar y dibujar”, comentaron los allegados.

José Israel Gómez era el mayor de tres hermanitos. Estudiaba primer grado en una escuela básica de El Gaitero.

Este lunes 13 de marzo, los parientes reclamaron el cuerpecito del niño en la morgue forense de LUZ.

El cadáver será trasladado a la población de Sabana Mendoza, en el estado Trujillo, donde serán velados los restos del niño.

“La mamá del pequeño está destrozada. No quiere hablar con nadie y no para de lamentar lo que sucedió. Eran sus ojos, ese niño”, comentó el abuelo del menor.