Otro sitio realizado con WordPress

OPINIÓN: ¡Somos muchos!

374 0
OPINIÓN: ¡Somos muchos!

Abg. Damelyd Cadenas

IMG-20170509-WA0062

Protesta pacífica, desobediencia civil,  no violencia, son términos que hemos oído con bastante frecuencia en los últimos días, al igual que en otros años durante este gobierno que tiene ya más tiempo en el poder que cualquier otro en nuestra era democrática. Pero realmente sabemos ¿qué significa? O una pregunta más exacta ¿cómo puede cada ciudadano que está en desacuerdo con las políticas de gobierno, ejercer estos medios de protesta?

Los relatos históricos sobre los principales líderes de la no violencia Gandhi y Martin Luther King constituyen referencias interesantes e importantes incentivos para nosotros, considerando que pudieron abrazar el objetivo propuesto. Reconociendo el liderazgo que ejercieron estos personajes -por esta vez- quiero centrar la atención  en los “muchos” que, aunque desconocidos para la historia, decidieron seguir a sus líderes y realizar las acciones que aquellos le indicaban, para alcanzar ese objetivo común, que definitivamente no era posible alcanzar sin la suma de cada uno de esos participantes anónimos. No desdeño del liderazgo, es relevante, pero no es decisivo sin la suma de “muchos”. Y justamente, sobre la relevancia del papel que desempeñan los “muchos” en cualquier lucha, es que deseo reflexionar.

En nuestro país vivimos hoy una problemática social profunda, la economía golpeada por una hiperinflación alarmante, una inseguridad jurídica producto de la ausencia de un estado de derecho, no se evidencia independencia de los poderes públicos, y como guinda,  hay un total irrespeto a los derechos humanos: derecho a la salud, a la alimentación, a la seguridad, y pararé de contar porque continuar, sería redundar sobre un tema que es de conocimiento general porque lo vivimos en carne propia y  porque persigo un objetivo distinto:  despertar en quien lea estas líneas el deseo de unirse a los “muchos” que queremos cambiar este país desde la base, desde cada uno de nosotros, en lugar de estar esperando que “nuestros líderes” del oficialismo o la oposición hagan “algo” para cambiar esta realidad que sufrimos cada día.

No creo que Nicolás Maduro, Padrino López, Tarek William Saab, Winston Vallenilla, Enrique Capriles, Henry Ramos, María Corina Machado, Julio Borges, y los demás tan nombrados de uno y otro bando, estén haciendo cola por terminal de cédula para comprar comida; tampoco los imagino lidiando con los seguros que “no cubren” o peor, con los hospitales que no tienen ni sutura; no los veo corriendo para subir a una camioneta de pasajeros a la que ya no caben más personas; ni mucho menos sometiéndose a realizar todos los trámites dilatorios y complicados que se le ocurren al régimen para realizar cualquier gestión –otrora sencillo- en las oficinas públicas.

Entonces ¿por qué estamos esperando que ellos marquen la pauta? Si somos más, “somos muchos” ¿Por qué no tomamos las riendas de nuestra Venezuela? ¿Por qué no cumplimos –nosotros, los de a pie- nuestra Constitución?, podemos hacerlo, podemos estar en desobediencia y protestar sin violencia porque es nuestro derecho, sin esperar que los líderes nos indiquen cómo hacerlo,  no perdemos nada con intentar, considerando que hasta ahora seguirlos no ha funcionado muy bien.

Pensemos: ¿Qué es lo que nos oprime? ¿Qué es lo injusto? ¿Qué es contrario a derecho?, pues las respuestas a esas preguntas es lo que NO debemos hacer o permitir; desobedecer pacíficamente pero firmes, desconocer a este régimen porque contraría los valores, principios y garantías democráticas y además viola los derechos humanos (artículo 350 de la Constitución), reunamos el 15% necesario para convocar una asamblea constituyente; y mientras políticamente avanzamos en la defensa de la democracia, no cumplamos normas que nos someten, en este régimen autoritario:

  • No compremos por número de cédula, no compremos comida a los bachaqueros, comamos papa, yuca, plátano, etc., busquemos alternativas para sustituir esos productos que buscamos como locos y que compramos aunque no los necesitemos porque “no sabemos cuando van a volver a aparecer”;

  • No saquemos el carnet de la patria sin importar para qué lo pidan, “muchos” no están de acuerdo pero hacen el trámite “por si acaso”;

  • Si queremos marchar, marchemos sin pedir permiso y si no nos dejan avanzar, sin enfrentarnos tomemos otra ruta;

  • Si queremos trancar una calle hagámoslo, si nos desalojan nos movemos para otra calle.

Tampoco veamos los canales nacionales que no informan la cruda realidad, -aunque la conocen y la padecen-, hagamos que se queden sin audiencia; pero especialmente, volvamos a Dios y a los valores morales, que su ausencia en definitiva, constituyen parte del problema que estamos viviendo:

¿Nos duele que nos roben? No compremos objetos sin factura, baratísimos, seguramente son robados, y quizá alguien murió por ellos.

¿Nos preocupa el riesgo que corre nuestra vida por la delincuencia? Empecemos por evitar que nuestros hijos tengan armas para jugar, que digan groserías, no les hagamos mentir por nosotros, enseñémosle a respetar, a ser honestos, a evitar peleas, a cumplir normas, a soñar y a perseguir esos sueños.

¿Nos molesta que “nos martillen” los policías? No les ofrezcamos sobornos; cumplamos las leyes y si hemos cometido una infracción aceptemos nuestra sanción.

¿Nos molesta la corrupción? No seamos corruptos, criticamos a los políticos pero muchos aceptamos “regalos” a cambio de “favores”, o llevamos al trabajo reposos falsos, o vendemos 900 gr por un Kg, o con sobreprecio, etc.

¿Nos molesta que nos “coleen”?, ciertamente, pero nos encanta que nos “guarden el puesto”; también nos molesta el amiguismo, la palanca, pero cuando no la tenemos.

Llamemos a las cosas por su nombre: el “vivo” no es tal, es un TRAMPOSO, un TRAIDOR, un LADRÓN; los “saqueos” son realmente ROBOS y quienes lo realizan son LADRONES; quienes compran objetos robados, son CÓMPLICES  y en consecuencia LADRONES; y por favor dejemos de llamar “tonto” al HONESTO.

Permítanme para terminar una última pregunta ¿Puede nuestro país cambiar si “muchos” realicemos estas acciones? Dejemos de cuidar “nuestra parcela” y empecemos a pensar en grande, en la libertad, en la prosperidad, en el futuro, en un país, en Venezuela; ¡somos muchos!