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Falleció Americo Amorim, el hombre más rico de Portugal

Falleció Americo Amorim, el hombre más rico de Portugal

(AP) — Americo Amorim, conocido como el Rey del Corcho por amasar una fortuna con los tapones de ese material y considerado el hombre más rico de Portugal, murió el jueves, informó su empresa. Tenía 82 años.

Forbes estimó recientemente su fortuna en 4.400 millones de euros (5.000 millones de dólares). Su empresa, Corticeira Amorim, es líder mundial en la producción de corcho. Portugal produce aproximadamente la mitad de todo el corcho mundial.

Cuando se empezaron a usar tapones de plástico para las botellas de vino, Amorim se diversificó hacia la producción de corcho para aislantes, muebles y otras ramas.

Su conglomerado, Grupo Amorim, incorporó áreas como la producción de vino y el turismo. También tenía participaciones importantes en empresas financieras, telecom y energéticas.

Su empresa no entró en detalles, Amorim había renunciado a sus funciones ejecutivas en octubre por razones de salud.

Nacido en 1934, Amorim fue el quinto de ocho hermanos de una familia modesta de Mozelos, en el norte de Portugal.

A los 18 años empezó a trabajar en una pequeña productora de corcho fundada por su abuelo en 1870. Renunció para dedicar unos cuatro años a viajar por Sudamérica, Europa y Asia, una experiencia que describiría luego como “una universidad fantástica”.

Heredó una participación del 2,5% en la empresa familiar y a partir de allí construyó su imperio mediante la exportación.

Después del golpe militar de 1974 que derrocó a la dictadura, muchos empresarios huyeron del país. Amorim se quedó y compró sus bienes, algunos a precio vil, incluso enormes bosques de alcornoque, la materia prima del corcho, en el sur de Portugal.

El alcornoque es notable por su corteza esponjosa que se puede pelar más o menos cada nueve años sin matar el árbol. La industria portuguesa del corcho emplea unas 15.000 personas, sea en la recolección o en las fábricas.

Las empresas Amorim tienen negocios en decenas de países del mundo. “No me considero rico, soy un trabajador”, dijo a un diario portugués en 2011.

Le sobreviven su esposa, tres hijas y varios nietos.