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La naturaleza y la delincuencia azotan a los habitantes de la Unión en las Trincheras

La naturaleza y la delincuencia azotan  a los habitantes de la Unión en las Trincheras

En el sector la Unión de Trincheras, doce viviendas están a punto de  derrumbarse y provocar una tragedia de pérdidas de vidas humanas, debido  a un deslizamiento de tierra,    debido a la falla de terreno , amenaza como una “bomba de tiempo” a numerosas familias que allí habitan y como si fuera poco la delincuencia se ha adueñado del sector y tiene azotada a los productores agrícolas, se roban las cosechas de maíz, cacao y cambur.

Así lo denunció al diario La Calle, el señor Rafael Salcedo, un respetado dirigente de esa comunidad, de  73 años, productor agrícola, y habitante del sector La Unión en las Trincheras, desde hace más de medio siglo.

Señala que de los organismos públicos competentes en esta materia, como la Gobernación del Estado y la Alcaldía, los únicos que se han apersonado al lugar son los efectivos del Cuerpo de Bomberos, “pero políticos o funcionarios en realidad ninguno ha ido por el sector”.

Cada vez que llueve, los habitantes del sector La Unión, tienen que encomendarse a todos los Santos, a fin de evitar una tragedia de marca mayor. “En verdad, nosotros estamos amenazados por la naturaleza y este deslizamiento de tierra, hay personas de escasos recursos que en verdad no tienen como mejorar sus condiciones de vida y sus vidas peligran” añade el señor Salcedo.

“Se roban todo”

También refirió que en materia de seguridad están indefensos que ya no “pueden ni siquiera sembrar una mata de cambur, nada, porque todo se lo roban ¿y qué hace la policía por ahí? Nada. Es demasiado fuerte la inseguridad, hay pistoleros y todo. Uno tiene que estar encerrado y enrrejado porque aquí hay pistoleros. Con decirle que hasta el tráfico de drogas es normal”.

Salcedo narró que no cuentan ni con el Consejo Comunal, “aquí con los que contamos es con nosotros mismos, que nos reunimos con la Policía que a veces se reúne con nosotros, con intenciones de hacer algo, pero que vá, los Consejos Comunales no hacen nada”.

–Nosotros no hayamos cómo sembrar, ni criar animales ni nada, porque todo nos lo están destruyendo. Tenemos una parcelita ahí de cacao y tenemos que estar pendiente, y eso que ahora hay más cacaoteros que antes, y de pronto cuando salimos a vender ya no sacamos ni la mitad de cosecha, porque nos la han robado, acota.

Narra que recientemente su hijo le contó como a un vecino le habían robado su siembra de maíz, “ocho tipos vendiendo el maíz en Trincheras, a las 8 de la noche, que se habían robado de la parcela. Todo el maíz se lo robaron y así andan robando”.

–Los camburitos hay que comérselos con todo y concha, aguacates ya no hay, aquí no hay nada que comer porque todo eso se lo han llevado. No respetan, expresan con indignación el señor Salcedo.

Barrio Oscuro

Para Jairo Silva, habitante de Barrio Oscuro en  Las Trincheras, el deslizamiento de tierras lo está perjudicando a él, y a su familia, ya que su vivienda es una de las más perjudicadas en este sector. Mostró el interior de su vivienda y destacó que de esta situación ya tiene tres meses, “comenzó con una grieta pequeña y a medida que fueron pasando los días fue creciendo y creciendo, de repente la tierra se fue abombando hacia arriba, creció como tres metros en la parte posterior de la casa, en la urbanización los caracoles, se hundió la tierra como siete metros, y se llevó unos árboles”.

Reveló que desde ese entonces, hace tres meses todos los días se encuentra sacando tierra de su casa, ante el deslizamiento que se presenta. “Esperamos que se pueda hacer, por parte del gobierno o cualquier organismo que nos pueda ayudar”.

Señala que en la actualidad hay 38 familias riesgo de que sus viviendas puedan ser sepultadas ante un alud de tierra.

Situación preocupante

Para el ingeniero Javier Bello, del movimiento social  y fuerza vecinal G80, del municipio Naguanagua , la problemática del sector La Unión, “es preocupante, el profundo deterioro que tiene una de las comunidades con mayor potencial en Naguanagua y en el estado Carabobo, como es Las Trincheras”.

Considera que esta comunidad está sufriendo la desidia de los gobiernos, “ y no ha habido un aporte tanto financiero como técnico que permita desarrollar los potenciales como sus famosos pozos en “las aguas de la María”, la parte correspondiente a las aguas termales, una de las más beneficiosas en el mundo, el abandono de la parte agrícola, en casi todas sus etapas, como es otorgarle el título de propiedad a todos los pisatarios e impulsar programas crediticios y de asistencia técnica de producción y de comercialización.

Refiere que esta zona de más de 15 mil hectáreas se puede impulsar un desarrollo cafetero y cacaotero, “pero los productores no reciben esta asistencia crediticia y técnica”.  Sugiere que es prioritario detener el acelerado deterioro que está llevando la zona, y planificar un desarrollo óptimo para provecho agrícola, turístico y comercial.