Otro sitio realizado con WordPress

El mito de la caverna de Platón: la dualidad de nuestra realidad / VIDEO

81 0
El mito de la caverna de Platón: la dualidad de nuestra realidad / VIDEO

El mito de la caverna de Platón nos permitió entender de qué manera el filósofo percibía el mundo. Una relación entre lo físico y el mundo de la ideas que dan lugar a una realidad llena de luces y de sombras.

Por una parte, tenemos la realidad tal cual es. Por otra, nos encontramos con una realidad ficcionada donde nuestras creencias e ilusiones toman protagonismo. Pero, antes de sumergirnos más en todo esto, ¿qué cuenta el mito de la caverna?

En el mito se nos presenta unos hombres encadenados en lo más profundo de una caverna donde solo pueden ver una pared. Nunca, desde que nacieron, han podido salir y tampoco han podido mirar hacia atrás para saber el origen de las cadenas que les atan.

Sin embargo, a sus espaldas hay un muro y un poco más lejos una hoguera. Entre el muro y la hoguera hay hombres que portan objetos. Gracias a la hoguera, las sombras de los objetos son proyectadas sobre la pared y los hombres encadenados pueden verlas.

Mito de la caverna: una realidad ficcionada

Los hombres solo habían visto lo mismo desde que nacieron, por lo que no tenían la necesidad, ni la curiosidad de darse la vuelta y comprobar qué era lo que reflejaban esas sombras. Pero esta era una realidad engañosa, artificial. Esas sombras los distraían de lo que era la verdad.

Sin embargo, uno de ellos se atrevió a girarse y ver más allá. En un principio se sintió confuso y todo le molestaba, sobre todo esa luz que veía al fondo (la hoguera).

Entonces empezó a desconfiar. ¿Había creído que las sombras eran lo único existente cuando no era así? Cada vez que avanzaba, sus dudas le tentaban con la posibilidad de regresar a sus sombras.

No obstante, con paciencia y esfuerzo siguió adelante. Acostumbrándose, poco a poco, a lo que ahora le resultaba tan desconocido. Sin dejarse vencer por la confusión ni entregarse a los caprichos del miedo, salió de la caverna.

Eso sí, cuando corrió hacia atrás para contárselo a sus compañeros, estos le recibieron con burlas. Un menosprecio que reflejaba la incredulidad que sentían aquellos habitantes de la caverna por lo que aventurero les contaba.

El mito de la caverna hoy en día

Es curioso como esta visión que nos ofrece el mito de la caverna puede trasladarse a la actualidad. Ese patrón que todos seguimos y por el que, si nos salimos de lo dictado, empiezan a juzgarnos y a criticarnos.

Por ejemplo, pensar que el error es un fracaso puede influir en que abandonemos cualquier proyecto al primer contratiempo. Sin embargo, si no nos dejamos llevar por esta idea, cultivaremos nuestra curiosidad y el error dejará de ser un demonio cargado completamente de negatividad. Así, el cambio de perspectiva no solo conseguirá que dejemos de temerlo, sino que cuando lo cometamos estaremos en disposición de aprender de él.

Salir de la caverna es un proceso difícil

El hombre que en el mito de la caverna decide liberarse de las cadenas que lo aprisionan toma una decisión muy difícil. Pero en el mito, esa decisión, lejos de ser apreciada por sus compañeros, es valorada como un acto de rebeldía. Algo que no está muy bien visto, que podría haberle instado a abandonar su intento.

Cuando se decide, emprende en solitario el camino, superando ese muro, ascendiendo hacia esa hoguera que tanta desconfianza le provoca y que lo deslumbra. En el proceso las dudas le asolan, ya no sabe qué es real y qué no. Tiene que desprenderse de creencias que llevan mucho tiempo con él. Ideas que no solo están arraigadas, sino que, a su vez, suponen la base del resto del árbol de sus creencias.

Pero, a medida que avanza hacia la salida de la caverna, se va dando cuenta de que lo que creía no era del todo cierto. Ahora… ¿qué le queda? Convencer a los que se burlan de él de la libertad a la que pueden aspirar si se deciden a romper con la comodidad aparente en la que viven.

El mito de la caverna nos presenta a la ignorancia como esa realidad que se vuelve incómoda cuando empezamos a ser conscientes de su presencia. Ante la más mínima posibilidad de que haya otra posible visión del mundo, la historia nos dice que nuestra inercia nos empuja a derribarla por considerarla una amenaza para el orden establecido.

 

Suavizar las sombras

Por nuestra condición humana quizá no podamos prescindir de ese mundo de las sombras, pero sí podemos hacer un esfuerzo porque esas sombras cada vez sean más nítidas. Quizás el mundo perfecto e icónico de las ideas sea una utopía para nuestra naturaleza, sin embargo eso no quiere decir que renunciar a nuestra curiosidad sea mejor que rendirnos a la comodidad de quedarnos instalados en lo que hoy sabemos (o pensamos que sabemos).