Carabobo

AL GRANO/ Douglas Gonzalez: Cumbre ganó más la oposición

La tercera guerra mundial para muchos ha comenzado, con el bombardeo de las fuerzas aliadas encabezadas por Estados Unidos, contra el genocida gobierno sirio.

Aunque la era Trump es vista con recelo por los convencidos de la democracia, quienes piensan que el gran policía del mundo, iría a un irremediable proceso decadente, bajo su mandato. Una era cuestionada desde un primer momento por la hipócrita izquierda internacional que se rasga las vestiduras por el ataque a Siria, mientras mira hacia otro lado, las muertes y persecución política en países como Cuba, y otras deformidades existentes en el Continente, y es desastre que han significado los gobiernos pro-comunistas en África, anclados al terrorismo y la corrupción.

RUSIA HIZO MUTIS CON

LOS BRAZOS CRUZADOS

Ataque que pese a las reiteradas advertencias rusas de que no sería permitido, una acción armada contra Siria, a la que prometió defender con un escudo antimisiles. Nada de eso sucedió, los rusos no sólo se quedaron de brazos cruzados, sino que hicieron mutis, los primeros 45 minutos del ataque. ¿Razones? Putin sabe medir el peligro, conoce hasta donde puede dirigir mensajes provocadores a los Estados Unidos, pero Putin no es suicida, sabe que los norteamericanos mantienen una amplia supremacía en relación al poderío militar entre ambos países. Por otro lado Putin es un declarado adversario del fundamentalismo islámico al que considera una caricatura incivilizada, propia de culturas socialmente atrasadas.

Si bien Putin condenó el ataque no hizo ninguna referencia de que su gobierno tomaría represalias contra los Estados Unidos y sus aliados.

Lo que sí está claro en el nuevo panorama entre las dos potencias, es que Estados Unidos y Rusia no están inaugurando una nueva era de guerra fría, no se trata de una distensión bipolar entre la ideología capitalista y la comunista, sino de otro escenario, donde lo único que prevalece es la el poderío militar, como el verdadero recurso para garantizar la supervivencia de cualquiera de los dos imperios, el ruso o el norteamericano.

Regresan los aires gélidos y tenebrosos de una nueva guerra fría, otra vez entre Rusia y Estados Unidos. Soplan desde hace algunos años, especialmente desde el incendio de Ucrania, cuando se produjo la anexión de Crimea por Rusia en 2014, un hecho insólito en territorio europeo desde 1945. Pero se han intensificado en los últimos meses, por un puñado de acontecimientos, todos inquietantes.

 

 

UNA CARRERA POR

EL PODERIO MILITAR

Por lo que el peligro que representa la actual tensión entre ambas naciones no es el de una confrontación nuclear, sino el inicio de una nueva carrera armamentista que puede derivar en la propagación de armas que pudieran quedar sin ningún control.

Rusia no ha dejado de cumplir su papel de ser la piedrita en el zapato de los Estados Unidos, mientras Putin respalda al régimen totalitario de Bachar el Asad , Washington apoya a los rebeldes suníes y a los kurdos, que tratan de restablecer la democracia en ese país. Sin embargo, Moscú ha sabido ampliar su agenda internacional, con miras a amplias sus zonas de influencia en regiones donde Washington luce muy disminuido, con la guerra diplomática silenciosa, e interferencia en procesos electorales determinantes, como el caso del mismo Trump.

AUN NO SE ENCIENDE EL ANIMO PARA LAS ELECCIONES

El tema electoral, goza del enfriamiento propio delas fiestas aguadas, esas a las que te asomas por decencia y enseguida das la media vuelta y te vas. El proceso electoral, que hasta ahora navega la ruta de una fecha sin conformación ni cronograma conocido, se presenta como el de los senderos que se bifurcan, cada uno tejiendo una realidad diferente a la otra.

Ambas partes, tienen grandes sectores que están esquematizados a un manejo y evaluación política irracionales, todo gira en una emotividad que a estas alturas está apagada, algo muy peligroso si se toma en cuenta de que son unas elecciones presidenciales.

Ninguno de los dos bandos ha logrado armas una consistencia real sobre el proceso electoral. El chavismo es quien al parecer posee mayores ventajas organizativas y manejo logístico del voto puertas adentro, y eso le otorga un ámbito de control. Pero tiene una gran desventaja que lo conduce al terreno de la incertidumbre: prácticamente tiene al mundo en contra, renuente a reconocer los resultados de unas elecciones con muchos cuestionamientos para los gobiernos democráticos, y los pocos reconocimientos que puede tener son de países sin ninguna relevancia en el panorama mundial, como Bolivia y Suriname. Salvo el apoyo relativo de China y Rusia.

OPOSICIÓN Y SUS VENTAJAS

Por su lado, la oposición está dispersa en lo interno, desgastando tiempo y esfuerzo, el verbo “to be or not to be”, es que parece se conjugará a la hora de ir a votar. Sin embargo, a nivel internacional, la oposición ha abierto campos para denunciar y exponer la situación de Venezuela, estas nuevas tribunas que han permitido una mayor difusión y sensibilización en la comunidad internacional sobre la otra casa del chavismo.

DIAS DE CUMBRE

Las cumbres regionales son una fotografía del momento político. La de las Américas ayer en Lima plasmó definitivamente el giro de la región hacia la ortodoxia económica, el final de la llamada era bolivariana, en la que los presidentes de izquierda muy críticos con Estados Unidos protagonizaban estas citas. Vetado el venezolano Nicolás Maduro, la enorme mayoría de los líderes fueron durísimos con él y anunciaron que no reconocerán las elecciones de mayo. Evo Morales, el gran resistente, se quedó solo con el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, en el apoyo cerrado a Maduro y las críticas al “imperialismo” de EE UU.

La ausencia a última hora de Donald Trump y Raúl Castro eliminó la posibilidad de un cruce directo al máximo nivel entre los dos mundos antagónicos que conviven a pocos kilómetros en América. Pero ese combate ideológico, marcado por el acercamiento o rechazo total a EE UU, quedó muy patente en la Cumbre de las Américas, a la que sí acudieron casi todos los demás presidentes.

“En Venezuela no hay democracia, hay presos políticos, las elecciones con partidos proscritos no son legítimas. Ayudemos al pueblo venezolano a recuperar la libertad”, insistió el chileno Sebastián Piñera. “Trabajamos para devolver la democracia a Venezuela, es inaceptable. Cualquiera que sea amigo de Venezuela debe pensar primero en el pueblo venezolano”, dijo el canadiense Justin Trudeau.

EVO TAN SOLO COMO LA 1

Los países grandes que ya estaban controlados por el centro derecha, como México o Colombia, remataron esa sensación de minoría en la que quedaba el boliviano Evo Morales. “Somos generosos con el pueblo venezolano pero seremos implacables con el régimen que tanto daño está haciendo. No reconoceremos los resultados de unas elecciones diseñadas para maquillar una dictadura. Es increíble que Maduro siga negando todo mientras el mundo ve como el pueblo venezolano se muere de hambre. El 15% de la población ha migrado, sobre todo a Colombia”, clamó el colombiano Juan Manuel Santos. “México apoya la decisión de no invitar a Venezuela a esta cumbre”, insistió Enrique Peña Nieto.

PENCE CONTROLÓ EL JUEGO

Frente a esa oleada de golpes a Venezuela y países que se alinean con la posición de EE UU, cuyo vicepresidente, Mike Pence, llegó a Lima con la intención de reforzar el grupo que mantiene la presión internacional contra Maduro, le llegó el turno a Morales que, pese a su soledad, mantuvo con firmeza sus posiciones clásicas que hace pocos años estaban cerca de tener la mayoría en estas citas.

“Si no eliminamos los paraísos fiscales, sin controles a las empresas transnacionales, si no se modifica el sistema financiero que promueve la acumulación de la riqueza, en tanto no suprimamos el secreto bancario, nada servirá. El capitalismo es el peor enemigo de la humanidad y del planeta. Antes utilizaban el pretexto de la lucha contra el comunismo, hoy pretenden usar la lucha contra la corrupción para derrocar gobiernos democráticos. Respeto al hermano Lula, no puede encarcelar la conciencia de un pueblo”, clamó para golpear después a EE UU, presente en la sala.

Al final de la cumbre se vivió un cruce muy fuerte entre el vicepresidente de EE UU, Michael Pence, y el canciller cubano. Pence fue rotundo en su intervención, que en teoría cerraba la cumbre: “La mayor corrupción se da cuando la gente pierde su voz a manos de los dictadores. Mientras hablamos, un régimen comunista oprime a su pueblo en Cuba con Castro. Seguiremos apoyando a los cubanos que piden por su libertad. Cuba exportó su ideología fallida, ayudando a la dictadura corrupta de Venezuela. Maduro prometió prosperidad y los llevó a la pobreza. Venezuela está en el caos. 9 de cada 10 venezolanos viven en la pobreza. Es el mayor éxodo de nuestra histórica. Es un estado fallido”.

 

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Después de ojo afuera no vale Santa Lucía

 

Así reza el refrán popular, si el gobernador Rafael Lacava hubiera visitado los calabozos de la Policía, y conocido el distorsionado manejo de las mafias policiales en esos recintos, en el momento oportuno, para conocer su realidad, quizás se hubiera evitado la muerte de los más de 60 reclusos que murieron calcinados en Comandancia de Policarabobo en la Navas Espinola. La iniciativa del Gobernador quizás no sea mala, y esté full de buenas intenciones pero si luce atrasada y fuera del tiempo, para unos procesados que el tiempo es oro.