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Secretario general de OTAN defiende ataques a Siria

(AP) – El secretario general de la OTAN defendió los ataques aéreos a Siria perpetrados el fin de semana con el argumento de que la comunidad internacional tiene que cumplir con la prohibición al uso de armas químicas.

El funcionario, Jens Stoltenberg, agregó que Rusia había evitado “una y otra vez” una investigación de la ONU y que esto “no fue otra alternativa a los aliados de la OTAN que actuar como lo hicieron”.

Dijo que la alianza occidental “no puede quedarse en el silencio cuando se usan armas químicas” y “había motivos más que suficientes para actuar y que no podía hacer nada más que la prohibición de armas químicas”.

Sus comentarios fueron hechos en una conferencia conjunta con el ministro de Exteriores de Turquía.

Por otro lado, un funcionario diplomático ruso dijo el lunes que la organización internacional no está autorizada por la ONU.

La delegación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas no puede entrar en Douma, para el ataque del ataque del pasado 7 de abril, Sergei Ryabkov, viceministro ruso de Exteriores, a reporteros en Moscú.

Agregó que no se permitió la misión porque no tenía la aprobación del Departamento de Seguridad de la ONU.

Sus comentarios indican un posible intento para bloquear al equipo de OPCW. Tanto Rusia como el gobierno sirio recibió la visita de la organización.

Entretanto cientos de sirios participan en una concentración en una plaza emblemática en la capital del país, en apoyo de sus fuerzas armadas que, según la historia, salieron exitosas de los ataques aéreos de Occidente durante la semana.

La manifestación en la Plaza Omayyad de Damasco fue transmitida en vivo por medios estatales sirios. Los asistentes, que ondearon banderas sirias durante el acto convocado bajo el lema “saludo a los logros del ejército árabe sirio”, prendió fuegos artificiales y realizó disparos de celebración.

Durante la concentración pudo tomar consignas como “Alá, Siria, y solo Bashar”, en referencia al presidente del país Bashar Assad.

La operación militar conjunta de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia atacó instalaciones que, según los tres países, tenían ligadas al programa de armas químicas sirio. La ofensiva aérea fue provocada por un ataque químico en la localidad de Douma, en el suburbio de Ghouta oriental, justo a las afueras de Damasco.

De acuerdo con activistas, más de 40 personas murieron en un ataque que tanto Siria como Rusia niegan. Moscú acusó una Gran Bretaña de estar detrás de su organización.

La operación del sábado se completó antes de la llegada al país de un equipo de la OPCW para investigar el ataque.

La delegación, que lleva tres días en la capital, se reunió varias veces con el gobierno sirio para discutir su cooperación, dijo Faisal Mekdad, viceministro sirio de Exteriores.

“A esto le agradaron las reuniones necesarias para que la delegación lleve a cabo su misión”, dijo Mekdad en declaraciones por medios estatales.

La ofensiva de Occidente aumentó la tensión en el plano internacional, mientras Washington y Moscú intercambiaban amenazas de represalias. La embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Nikki Haley, indicó que el lunes se anunciaron nuevas sanciones económicas contra Rusia por permitir que el gobierno de Assad siga empleando este tipo de armamento.

Por su parte, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo el domingo que los ataques militares violaron la Carta de la ONU y que sí continúan “entrando inevitablemente en el contexto de las relaciones internacionales”, según un comunicado del Kremlin.

El gobierno sirio recuperó el control de Douma, el último feudo rebelde de Ghouta oriental, el pasado sábado luego de la rendición de los rebeldes tras una intensa ofensiva de varias semanas.

Los medios estatales y las autoridades extranjeras han intentado minimizar el impacto de la operación militar conjunta de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, que las defensas aéreas habían interceptado la mayoría de los misiles. Según el Pentágono, ninguno de los proyectiles fue derribado.

También el lunes, la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, compare ante los legisladores británicos, enojados porque autorizó los ataques sin una votación parlamentaria al respecto. Según su oficina, puede significar que la operación fue “de interés nacional” para su país y que se realizó para evitar más ataques con armas químicas.