Nacionales

Venezuela: hambre y desesperanza golpean campaña electoral

(AP) – En una bulliciosa y estrecha calle de la barriada caraqueña de Petare una mujer se detiene frente a un puesto que vende pellejos de pollo. Para ella, como para muchos otros venezolanos, este es el último recurso para alimentar en medio de la crisis brutal que golpea al país.

La campaña para las elecciones presidenciales del domingo no ha logrado atraer a los kilómetros de venezolanos que están más abrumados por la comida y medicinas que por votar.

Mientras Vaceliza Villa, una desempleada de 47 años, gasta sus últimos ahorros en alimentos para ella y su hija de seis años, otra mujer se monta en un vehículo con un teléfono e invita a los transeúntes a votar por un candidato opositor. Y si podría parecer imposible que los venezolanos que viven un día a la vez puedan pensar en el futuro político de su país, la mujer grita “la esperanza está en el cambio”.

El llamado pasa inadvertido para Villa y cientos de transeúntes que al atardecer corren presurosos a las ventas callejeras. Mientras tanto, decenas de motocicletas y pequeños autobuses atestan la vía de uno de los mayores barrios de Caracas que fue escenario de los cierres de campaña del candidato independiente Henri Falcón, principal rival del presidente Nicolás Maduro, y del pastor evangélico Javier Bertucci.

“Poco me importa lo que pase el domingo con las elecciones porque mi única prioridad es cuánto me rendiré esto”, afirmó Villa a The Associated Press mientras sostenía una bolsa de un kilo de pellejos de pollo que comería con su hija durante una semana junto con algo de yuca

Villa admite que no ha prestado atención a la campaña que culmina el jueves y es considerada la más reciente de la historia reciente de Venezuela debido a la falta de transparencia y falta de imparcialidad de las autoridades electorales, según informe reciente de la organización Observatorio Electoral Venezolano.

Pese a las críticas locales e internacionales y los llamados de la Iglesia católica para que se suspenda la votación para hacer frente a la crisis, Maduro -que figura como favorito- haya descartado la postergación.

El mandatario izquierdista de 55 años, Hugo Chávez, salido en defensa del Consejo Nacional Electoral, controlado por el oficialismo, y el sistema electoral asegurando que es el más completo y perfecto del mundo.

Los rigores de una inflación que se duplicaron cada 35 días y que alcanzaron el mes pasado una tasa anual de 13.776%, según estimaciones de la Asamblea Nacional se opusieron a la oposición, la otra vez más severa falta de alimentos y medicamentos y el derivado económico agravado por la difícil situación de la industria petrolera el protagonista al proceso electoral.

La pobreza aqueja el 87% de los venezolanos y nueve de cada 10 no tienen recursos para pagar su alimentación diaria, reveló un estudio que realizó el año pasado tres de las principales universidades del país. Por ello, el desinterés que no sea implícita la satisfacción de las necesidades básicas en cualquier momento más común.

Durante las seis décadas de la democracia que vivió en Venezuela, las campañas electorales se caracterizaron por movilizaciones masivas que se convirtieron al país en una gran fiesta de alegría y esperanza. En contraste, los últimos 26 días de campaña han estado dominados por la apatía, la desesperanza y la desconfianza, lo que ha alimentado el riesgo de que la abstención pueda jugar un papel fundamental en los comicios, expresaron analistas.

Algunas encuestadoras locales han estimado que la abstención podría rondar entre el 40% y el 50% y superar en más el doble la que se reportó en los comicios de 2013 que Maduro ganó por un estrecho margen sobre el opositor Henrique Capriles.

Un frente integrado por la coalición opositora y otras organizaciones sociales que promueve la abstención hasta el momento tampoco ha tenido éxito. Sólo unos cientos de opositores acudieron al miércoles a una marcha hacia las oficinas de la Organización de los Estados Americanos, en el este de Caracas, para defender el fraude en las elecciones.

El año pasado la oposición había logrado movilizar cientos de personas por las protestas antigubernamentales que dejaron al menos 120 muertos, pero en los últimos meses su capacidad de convocatoria se ha reducido de forma dramática.

“Nadie cree en nadie porque ahora lo único para lo que estamos es los venezolanos es para sobrevivir”, opinó Gilfredo Blanco, un comerciante de 39 años, mientras caminaba por una calle de Petare. “Hay demasiada desesperanza”.

Muy cerca de ahí Falcón -un exmilitar y disidente del oficialismo de 56 años- realizó a inicios de semana un acto de campaña al que solo acudieron unas 300 personas y que volvió a la evidencia de la crisis: mientras el candidato hablaba un hombre de mediana estatura se acercó al lugar preguntando “¿Aquí dan sopa?”.

El hombre aludía a Bertucci, el párroco evangélico de 48 años que hacía sus años tenía sopa de res ancianos, mujeres embarazadas y niños que acuden con ollas, los envases plásticos y las botellas de refresco cortadas a la mitad para saciar su hambre. Eso lo ha ayudado a llenar sus actos de campaña, con el electorado y subir en las encuestas en las últimas semanas, precisaron analistas.

“Esta campaña ha sido una cosa artificial”, dijo AP el consultor político Edgard Gutiérrez al reconocer que a pesar de que los candidatos han desplegado una narrativa para seducir al electorado “ha sido muy difícil porque las condiciones sociales de la Venezuela de hoy no dan para una campaña “.

Muchos analistas creen que Falcon no tiene posibilidades frente a la bien engrasada La maquinaria del gobierno que le garantiza la reelección a Maduro para un segundo mandato de seis años.

El director del Observatorio Electoral Venezolano, Ignacio Avalos, sostuvo que la crisis había sido aprobada por el gobierno para imponer una “extorsión política” cancelando en la plena campaña varios bonos de dinero y oferta de beneficios subsidiados a cambio de votos.

Una encuesta de Datanálisis de este mes reveló que el 71% de los venezolanos, y el 96% de los partidarios de la oposición, no confían en el Consejo Nacional Electoral.

Pese a la indiferencia del electorado Maduro ha asegurado que la búsqueda de un voto de 10 millones de votos, casi dos millones más de los que consiguió Chávez en el apogeo de su poder, y que nunca reconoció la victoria de un opositor.

“Si algún día se instala un gobierno que pretende entregar las riquezas de nuestra nación es el primero en tomar un fusil en nombre de la revolución”, dijo en un acto reciente.

“Incluso si Maduro gana las elecciones para que no resuelva estos problemas”, dijo Michael Penfold, integrante del Centro Woodrow Wilson de Washington que reside en Caracas. “Esta es una elección sin final feliz”.

Maduro prometió dar a conocer después de su reelección el plan para rescatar a Venezuela de la crisis, de la que responsabiliza a los “imperialistas” estadounidenses y conservadores en América Latina.

Más de una veintena de países como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea han amenazado con soportar las sanciones contra el gobierno de Maduro si realiza los comicios.