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Violencia en el Misael Delgado destruyó sus instalaciones y el espectáculo

Dany Quintal

El espectáculo que se apreció entre Carabobo Fútbol Club y Mineros de Guayana en el Misael Delgado de Valencia, se vio empañado por la violencia. Celebración desmedida, público al campo y control excesivo de las autoridades, fueron las encargadas de manchar una gran noche de semifinales.

Al minuto 95 de juego, Richard Blanco perforó las redes locales para sentenciarlos con el 2 por 3. La eliminación era un hecho. El “avioncito” celebró de manera excesiva hacia el público de la tribuna principal, con las manos de los oídos y con señas provocadoras en busca de ruido, fue abrazado por sus compañeros y cuerpo técnico mientras le llovían objetos desde las gradas.

Según el capítulo II del Código de Ética de la Federación Venezolana de Fútbol, está acción del delantero es sancionable con tres juegos de suspensión. Reflejado en el parágrafo 4 que dicta: El que insulte u ofenda a los espectadores de palabra, o los agravie con procacidad de ademán. Cabe destacar que la falta se debe reflejar en el acta arbitral.

Los gestos negriazules molestaron a la barra del granate, por lo que decenas de personas violaron la separación que impone la malla y se metieron al terreno de juego. Ante esto, las autoridades partieron en busca de evitar peleas entre fanáticos o agresiones contra los futbolistas.

Piedras, botellas, bombas lacrimógenas y golpes con rolo, iban y venían. Algunos individuos se acercaron hasta la zona en que se hallaba la fanaticada visitante. Los métodos para sacar a los hinchas por parte de los funcionarios de la Policía de Carabobo no eran los más ortodoxos, debido al uso excesivo de la fuerza bruta.

José Sifuentes, trompetista de la barra del Carabobo, aseguró que los efectivos de seguridad golpearon a gente inocente, mujeres y niños que no ingresaron al campo.

“Tengo entendido que algunos fanáticos que saltaron iban en busca de la camisa de los jugadores, no niego que hayan algunos con malas intenciones, pero la policía golpeó a gente que solo estaban en las gradas”, agregó el hincha.

Resaca del desastre

Este jueves, en recorrido por el Misael Delgado se pudo apreciar sobre el césped sintético, fragmentos de botellas de bebidas alcohólicas, además de piedras y cohetes quemados. En la grada quedaron decenas de sillas desprendidas y rotas, sumado a ello, la malla que divide al público, del campo.

El supervisor de las instalaciones del Misael Delgado, Rubén Rivero, afirmó que se hallaban en la realización del levantamiento de los daños para calcular con exactitud la magnitud de los daños.

“Hay daños estructurales en la cerca perimetral que divide el campo del acceso al público general hacia el terreno de juego. La cerca de alfajor  fue doblada. Algunas sillas y bancos fueron despegadas de la tribuna”, resaltó Rivero.

Las posibles sanciones que puedan caer sobre el Misael Delgado serán tomadas por el Consejo de Honor de la FVF, como suspensión del estadio por un tiempo definido. Pero en el Código de Ética se establecen varios artículos en capítulo IX que afectan a los individuos que generan violencia en los campos de fútbol.

Desacatar las indicaciones de las fuerzas de seguridad acarrea prohibición de entrada al estadio por 10 encuentros, participar en riñas dentro del complejo deportivo o sus inmediaciones, insultar o amenazar a público o jugadores y cuerpo técnico, se traducen en 20 partidos con prohibición de entrada.

Tocará esperar las respectivas decisiones para los encargados de manchar una gran jornada futbolística.