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Oposición marcha en Managua en respaldo a los obispos católicos

Miles de opositores comenzaron a concentrarse al sur de la capital de Nicaragua, Managua, para marchar nuevamente contra el Gobierno de Daniel Ortega y en respaldo a los obispos católicos que median en el diálogo nacional.

 

Convocados por el movimiento “Grito por Nicaragua” y la opositora Alianza Cívica, que aglutina a campesinos, estudiantes, empresarios y sociedad civil en el diálogo nacional, los manifestantes se aprestan a participar en la denominada “Peregrinación por nuestros obispos, defensores de la verdad y la justicia”, indicó DPA.

 
La manifestación, que también cuenta con el apoyo de la Coordinadora Universitaria, que lidera las protestas antigubernamentales, ocurre días después de una serie de agresiones físicas en contra de religiosos, ataques a templos por parte de grupos de choque del Gobierno y que el presidente Ortega descalificara a los obispos como mediadores del diálogo, acusándolos de ser parte de “un plan golpista”.
 
Los sacerdotes católicos han actuado de mediadores en medio de los violentos operativos policiales y paramilitares contra los manifestantes civiles en Masaya, Diriamba, Jinotepe (sur), Jinotega, Sébaco, Matagalpa (norte), León (occidente), Managua y otras ciudades, a lo largo de la crisis que vive el país desde mediados de abril.
 
La Alianza Cívica señaló que los obispos “han sido fundamentales en la mediación y testigos del diálogo”, por lo que es importante “seguir apoyándolos en este necesario rol para la justicia y democracia de Nicaragua”.
 
El cardenal Leopoldo Brenes, los obispos Silvio Báez y Abelardo Mata, el nuncio apostólico Waldemar Sommertag, y religiosos de diversas iglesias han sido agredidos en las últimas semanas por fuerzas de choque afines al Gobierno.
 
La exguerrillera Dora María Téllez, que en 1978 lideró el histórico asalto al Congreso durante la dictadura de Anastacio Somoza (1967-1979), acusó el viernes a Ortega de querer “matar el diálogo” desautorizando a la opositora Alianza Cívica y a los obispos católicos mediadores, para buscar “un pacto” con sus aliados del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha) que lo ayude a sostenerse en el poder.
 
Téllez, líder del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), quien ha sido acusada por el Gobierno de dirigir las protestas que estallaron el 18 de abril, dijo que “Daniel Ortega ha mandado invadir y profanar los templos, ha herido a sacerdotes y obispos y ha insultado a la Alianza Cívica porque no quiere diálogo, quiere (dialogar con) sectores que le permitan hacer un nuevo pacto”.
 
Poco antes, cientos de personas realizaron un plantón en solidaridad con más de una veintena de médicos despedidos de sus puestos por el Ministerio de Salud (MINSA) de un hospital público de la ciudad de León (occidente) que atendieron a manifestantes heridos durante las protestas contra el Gobierno.
 
Los afectados atribuyeron el despido a que los galenos atendieron a varios manifestantes heridos, en su mayoría jóvenes, durante las protestas, desafiando una presunta orden de la dirección del hospital y del MINSA de no darles servicio médico.
 

La crisis en Nicaragua ha dejado al menos 448 muertos y más de 2.800 heridos en menos de cuatro meses, según organismos de derechos humanos independientes. El Gobierno solo reporta 56 fallecidos.  

 
Reclamo del exjefe del Ejército

El exjefe del Ejército nicaragüense, Humberto Ortega, afirmó que su hermano, el presidente Daniel Ortega, “debe acabar” con las fuerzas paramilitares que han causado una ola de violencia en el marco de las protestas antigubernamentales que dejan ya más de 300 muertos.

 
“Si el Gobierno tiene un profundo sentido de responsabilidad, en primer lugar debe acabar con la presencia de estos armados” ilegales que actúan “como que fueran una autoridad militar o de policía”, dijo Humberto Ortega en una entrevista en el programa Con Camilo, de la cadena estadounidense CNN, informó AFP.
 
“El pueblo no quiere ver más a estas fuerzas parapoliciales en funciones de acompañamiento con la policía o sola (…) no podemos aceptar que haya fuerzas parapoliciales o paramilitares”, señaló.
 
Afirmó que estas fuerzas irregulares son responsables de muchas muertes y que no se puede permitir que “se consoliden”. Andan “operando de manera abierta campantemente al lado de la policía nacional”, criticó.
 
Responsabilizó al Gobierno de la crisis que vive el país a causa de la “represión indiscriminada” contra las protestas que estallaron el pasado 18 de abril, pero evitó mencionar el nombre de su hermano como el culpable de esta situación.
 
“Para mí el principal responsable de la situación que estamos viviendo es el Estado de Nicaragua, que tiene un gobierno que debió haber tomado todas las medidas para no llegar a estos niveles de sangría”, dijo el exjefe de Ejército.
 
Apoyó la reanudación de un diálogo entre el Gobierno y la oposición mediado por la Iglesia católica, pese a que el mandatario acusó a los obispos y a los opositores de “golpistas” y “terroristas”.
 
Reiteró además su respaldo a la propuesta de los obispos de adelantar las elecciones de 2021 para 2019 como solución a la crisis, pero rechazó la injerencia de Estados Unidos y la comunidad internacional en el conflicto.
 
“El problema de los nicaragüenses lo resolvemos nosotros los nicaragüenses, y el presidente tiene que reactivar el diálogo, esa es la salida”, valoró. Aseguró que la relación con su hermano “es muy respetuosa y fraterna”, pero que últimamente no tienen una comunicación directa.