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Papa busca inspirar a sacerdotes y monjas en Panamá

(AP) — El papa Francisco ha buscado inspirar a los jóvenes, a los prisioneros, a los políticos y a los obispos panameños. Durante su actual visita a Centroamérica, centraba su atención el sábado en los sacerdotes y las monjas.

Francisco arribó temprano a la catedral de Santa María La Antigua, en el sector conocido como Panamá Viejo, para oficiar una misa con los religiosos del país. Después presidirá la última vigilia previa a la misa de cierre de la Jornada Mundial de la Juventud el domingo.

Un grupo de peregrinas de Guatemala esperó al pontífice en las afueras de la restaurada catedral con el coro “Francisco, amigo, ‘Guate’ está contigo”. Otros jóvenes de diferentes nacionalidades coreaban “¡esta es la juventud del papa!”. Las campañas del templo doblaron a la entrada del obispo de Roma, que se bajó del papamóvil y saludó a un grupo de peregrinos.

Es la segunda vez que un papa visita la catedral metropolitana, consagrada en 1796. Juan Pablo II se reunió allí con enfermos y religiosos durante su gira por Centroamérica en 1983.

El viernes, Francisco llevó la JMJ a los delincuentes juveniles, con una emotiva liturgia de la penitencia dentro del principal reclusorio juvenil del país, dado que los internos no podían participar en el gran festival de fe católica en el exterior.

Fiel a su creencia de que nadie debería ser privado de la misericordia de Dios, Francisco también escuchó las confesiones de cinco presidiarios del centro de detención de Las Garzas. Uno de ellos lloró inconsolablemente tras su confesión.

“No hay palabras para describir la libertad que siento en estos momentos”, dijo uno de los internos, Luis Óscar Martínez, al sumo pontífice al inicio del servicio religioso dentro de las instalaciones carcelarias situadas en las afueras de la Ciudad de Panamá.

Fue un emotivo momento en la gira de cuatro días de Francisco por Panamá, y una muestra tangible de su creencia de que los prisioneros merecen el mismo trato digno que cualquier otra persona, así como esperanza.

En su homilía, Francisco lamentó que la sociedad tienda a etiquetar a la gente como buena y mala, como justos y pecadores, cuando debería usar el tiempo para crear oportunidades para que cambien.

“Esta actitud contamina todo porque levanta un muro invisible que hace creer que marginando, separando o aislando se resolverán mágicamente todos los problemas”, dijo Francisco

Francisco ha convertido en una tradición el visitar a los prisioneros durante sus visitas al extranjero, y ha incluido a las prisiones en parte de su vocación de prestar servicio a los más marginados de la sociedad. Apenas el año pasado Francisco cambió las enseñanzas de la Iglesia sobre la pena de muerte, y dijo que era inadmisible en todos los casos.

El cambio es congruente con su creencia de que los prisioneros siempre podrán cambiar y merecen la oportunidad de rehabilitarse.

Como muestra de esa necesidad de inclusión, los internos de Las Garzas vistieron las mismas camisetas que las decenas de miles de peregrinos que se encuentran en Ciudad de Panamá. Las Garzas alberga a más de 150 internos, algunos de los cuales cumplen condenas por homicidio.