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Rechazo a posible actividad militar de EEUU en las Galápagos

(AP) — El posible uso de una de las islas del archipiélago de Galápagos como punto de reabastecimiento de combustibles para aviones antidrogas de Estados Unidos generaba rechazo en Ecuador.

Unas 30 personas protestaron el lunes frente al palacio de gobierno con carteles y gritos contra el presidente Lenín Moreno, al que acusaban de “vende patria” y le señalaban que las Galápagos “se respetan”.

El archipiélago de Galápagos es un territorio insular ecuatoriano a 1.000 kilómetros de la costa; fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1979 atendiendo a su frágil ecosistema que alberga a especies terrestres y marinas únicas en el planeta, que permitieron al científico inglés Charles Darwin desarrollar su teoría de la evolución de las especies en el siglo XIX.

El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, dijo la semana pasada que ese archipiélago podría ser utilizado por aviones de interceptación antinarcóticos estadounidenses para abastecimiento en la isla San Cristóbal, en donde el personal extranjero se quedaría un máximo de una semana bajo vigilancia y coordinación de personal ecuatoriano.

La renovada relación entre militares de Ecuador y Estados Unidos se estrechó aún más desde la visita del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Almirante Craig Faller, en abril. The Associated Press buscó un pronunciamiento del Comando Sur, sin obtener resultado de momento.

Gloria Reinoso, una de las manifestantes, expresó su molestia ante esa posibilidad. “Este gobierno traidor ahora se fijó en nuestras Galápagos, en nuestro patrimonio (natural) de la humanidad, tierras únicas en el mundo, igual sus especies, ahora poner ahí una base, con todo el ruido que se genera”, despotricó.

Jarrín argumentó que “nadie va a quebrar la constitución, eso ya no hace falta hablar, cada operación será vigilada por oficiales ecuatorianos”.

Aludió que la constitución del país prohíbe la presencia permanente de militares en territorio nacional y la instalación de una base militar bajo control extranjero.

Estados Unidos dejó de operar en septiembre de 2009 una base militar que funcionó durante una década en el puerto ecuatoriano de Manta. Y durante la segunda Guerra Mundial, la nación norteamericana mantuvo presencia militar en el archipiélago.

La analista Grace Jaramillo, de la Universidad de Columbia Británica, dijo a la AP que “no sabemos si es positivo (el acuerdo entre Ecuador y Estados Unidos) porque nadie ha explicado al país por qué eso es o era necesario; las implicaciones regionales y globales que eso puede tener y los costos ambientales –ruido, polución– para nuestra joya turística”.

“Me parece un error utilizar a Galápagos como un portaviones por las implicaciones ecológicas”, apuntó el catedrático de la Universidad San Francisco en Quito, Carlos Espinosa, agregando que ese mismo patrullaje se podría realizar desde territorio continental, “quizá a un mayor costo, pero es un costo en que se debe incurrir para conservar Galápagos”.