Farandula

Clairet Hernández: Una maquinaria roba espacios a los artistas

Denis Miraldo / Clairet Hernández es una mujer fundamental para entender el teatro carabobeño, con una década al frente de su agrupación Trilogía Actoral y a cinco de crear el Teatro Estable Valencia, se ha esmerado en mantener programación semanal permanente, formar nuevas generaciones de la escena y producir con constancia nuevas obras, ya sea como actriz o directora, incluso ha logrado temporadas teatrales largas, de más de dos años, tan inusuales en el teatro regional.

Nuestra entrevistada comenzó a finales de los 90 en el célebre Taller del Método de Bonnie Morín, su principal influencia además de Meryl Streep, y, desde entonces, ha llevado la profesionalización del teatro como baluarte de vida y la comunicación con el público de la manera más orgánica posible para favorecer la retroalimentación: “Me apasioné por el teatro cuando decidí estudiar actuación para hacer cine. Descubrí que la magia del teatro es más humana, más íntima, más tangible.

Entre sus proyectos, Clairet trabaja para que el Teatro Estable Valencia se haga un referente en la ciudad. “Tuvimos una temporada de dos años y medio con la pieza "Se le pasó el Tren", presentándola cada fin de semana, y siempre con muy buena acogida de parte del público. Vienen muchas otras producciones, y lo más importante, con nuevos talentos que están emergiendo. Deseo que por fin se cree la Industrial Teatral de Valencia”.

En tu criterio, ¿cuál es la función del arte?

Decir, exponer, sacar a la luz, y hacer reflexionar, es decirle a la gente lo que ya sabe, pero que siempre desea escuchar

¿Cómo ves la situación del teatro actualmente en el país?

Por un lado, me alegra que el teatro en Venezuela tenga ahora una movida muy grande. Pero por otro lado, me preocupa que haya tanta gente sumada al teatro que no tienen la esencia teatrera, sino que produce cosas por producir, para sacar dinero nada más y que no transcienden. Ahorita cualquier persona se dice productor, actor, o director. Y hay una maquinaria que está robando espacios a los artistas de teatro que llevan años luchando por este arte.