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Cada 16 segundos una madre llora la muerte de su bebé recién nacido

Winiffer Martínez / AP

Cada año se registran unos 2 millones de niños que nacen muertos, la mayor parte de ellos en países en desarrollo, según el primer estimado global publicado el jueves por la Organización Mundial de la Salud y organismos aliados.

La agencia de salud de las Naciones Unidas indicó que tres de cada cuatro mortinatos, ocurrieron en el África subsahariana o en el sureste asiático el año pasado. La OMS definió un mortinato como un bebé que nace sin signos vitales después de las primeras 28 semanas de embarazo.

Cada 16 segundos mueren

Henrietta Fore, directora ejecutiva del UNICEF, indicó que “Cada 16 segundos, en alguna parte del mundo una madre sufre la indescriptible tragedia de traer al mundo un bebé que ha nacido muerto. Además de la pérdida de esa vida, las consecuencias psicológicas y financieras para las mujeres, las familias y las sociedades son graves y duraderas”

Señaló que la mayoría de los casos podrían evitarse con un mejor monitoreo, atención prenatal adecuada y asistentes de parto capacitados.

Pandemia incremento tasa

El informe advirtió que la actual pandemia del coronavirus podría empeorar las cifras a nivel global, y estimó que una reducción del 50% en los servicios de salud durante la pandemia podría resultar en 200.000 mortinatos adicionales el próximo año en 117 países en desarrollo.

Esta cifra corresponde a un aumento del 11,1% de la carga de la mortalidad fetal. Según un análisis realizado por los investigadores de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health con motivo del informe, en 13 países podría registrarse un aumento del 20% o más en el número de muertes fetales a lo largo de un periodo de 12 meses.

Antes de que la pandemia ocasionara graves alteraciones en los servicios de salud, pocas mujeres de los países de ingresos bajos y medios recibían una atención oportuna y de calidad para prevenir las muertes fetales

Aunque este aumento es achacable al coronavirus, no lo es a la enfermedad que provoca, sino al colapso sanitario y los confinamientos que trae consigo. Debido al confinamiento y a que se han evitado las consultas presenciales en el médico y se han promovido las virtuales, las embarazadas han recibido menos atención de la que necesitan.

Causas de mortalidad

Las cinco principales causas de los partos muertos son complicaciones durante el embarazo, infecciones maternas, trastornos de la madre como preeclampsia y diabetes, restricción del crecimiento fetal y anomalías congénitas.

«El cuidado de la madre durante el embarazo es esencial para evitar los partos muertos» dijo el doctor Andrés de Francisco.

«La mayoría de las complicaciones que ocurren durante el embarazo son causa de un parto muerto y la mayoría pueden ser detectadas y tratadas durante el embarazo» agrega.

En efecto, dice el experto, el número de partos muertos podría reducirse si el problema se incluye en la agenda de salud materna e infantil de los países, porque estas muertes están directamente relacionadas con la falta de acceso a los servicios de salud y al cuidado materno durante el embarazo.

«Las intervenciones para reducir los partos muertos son las mismas que reducen la mortalidad materna: cuidado sanitario durante el embarazo, controles prenatales, nutrición, control de niveles de glucosa y presión arterial de la madre» explica Andrés de Francisco.

En Venezuela bebés corren riesgo

El nacimiento de un primer bebé suele ser motivo de inmensa alegría para las parejas primerizas, aunque también haya cierta angustia por el riesgo real o imaginario de que se presente algún problema durante la gestación. En Venezuela, sin embargo, los temores pueden ser aún más agobiantes.

Ada Mendoza es una nueva mamá de 24 años que vivió su primer embarazo en medio de la peor crisis económica de la historia de su país y enfrentando una pandemia que ha trastocado la vida de millones de venezolanos a causa del nuevo coronavirus.

Su pareja, Leo Camejo, no pudo acompañarla durante el parto debido a las restricciones sanitarias impuestas para enfrentar al virus y tampoco tuvo la posibilidad de acudir a una clínica privada, por lo que tuvo que ser atendida en una maternidad gratuita como otras miles de venezolanas que no pueden costar los más de mil dólares a los que asciende el proceso.

En los hospitales públicos no abundan las camas y el personal médico a menudo es limitado. La prioridad la tienen aquellas mujeres que llegan en labor de parto muy avanzado.

“Esto es como un penal… el nerviosismo siempre está”, dijo Leo a mientras esperaba en la calle, frente a la maternidad, ansioso por tener noticias de Ada.