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viernes, abril 12, 2024
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El robo de bases se pone de moda en las Grandes Ligas

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Por ROB MAADDI undefined
CLEARWATER, Florida, EE.UU. (AP) — Trea Turner no tiene la libertad de correr las veces que quiera. Quizás la debería tener.
El campocorto de los Filis de Filadelfia estableció un récord de más bases robadas sin ser puesto out, con 30 de 30 intentos el año pasado.
No fue el único con mucho éxito.
Gracias a múltiples cambios en el reglamento, los corredores se tomaron las almohadillas con mayor soltura, y las bases robadas en las Grandes Ligas aumentaron en un 41%: de 2.486 en 2022 a 3.503 en 2023. Fue la mayor cifra en una temporada desde 1987.
En general, los robadores de bases tuvieron un porcentaje exitoso del 80.2%, elevándose del 75.4% de 2022. Turner es uno de los seis jugadores en la historia de las Grandes Ligas en robar al menos 20 almohadillas en una temporada con una efectividad del 100%.
Ronald Acuña Jr., el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, lideró las mayores con 73 robos, la máxima cantidad desde José Reyes con 78 en 2007. Esteury Ruiz tuvo 67 y Corbin Carroll alcanzó 54.
“Hay mucho que tiene que ver con eso, el conteo, cuántos outs, el marcador, quién batea detrás tuyo, conocer el lanzador, qué tan buena es tu lectura sobre el lanzador, las tendencias del receptor”, dijo Turner a inicios de este mes al comentar sobre el arte del robo de bases. “Solo debes sentirte cómodo haciéndolo. Pienso que es mucho ritmo. Lo veo como batear o fildear que es como si a veces me siento atascado y no lo puedo ver. Y de pronto comienzas a ver todo muy rápido, como sabes, lo domino con facilidad”.
La principal razón por la que hubo una gran alza en bases robadas fue el nuevo reglamento que limita las veces que los lanzadores pueden mantener a raya al corredor. Los pitchers solamente pueden desprenderse de la goma de lanzar – ya sea para pedir tiempo o para lanzar hacia una base – dos veces por turno al bate. Si un corredor avanza durante una aparición en el plato, el límite de acciones reinicia.
“Cuando limitas la cantidad de tiros para intentar sorprender, hace que todo sea más sencillo”, apuntó Turner.
Bryson Stott, compañero de equipo de Turner, y su socio en los doble plays, robó 31 bases en 34 intentos la pasada campaña. Indicó que el cambio en el reglamento le ha permitido ser más agresivo en los senderos.
Otras reglas modificadas también contribuyeron en cierta forma al aumento de bases robadas:
Un reloj de lanzamiento para reducir la duración de los partidos obliga a que los lanzadores inicien su ofrecimiento en 20 segundos si hay un corredor en la almohadilla. El tiempo disminuirá a 18 segundos esta temporada.
También se empezaron a usar bases más grandes para mejorar la seguridad del jugador, amén de propiciar más robos de bases. Las almohadillas aumentaron a 18 pulgadas cuadradas, a comparación de las 15 anteriormente.
“Quizás hizo diferencia en un puñado de jugadas que estaban parejas, pero limitar los tiros sorpresa fue un factor importante”, sostuvo Turner.
Corredores de bases y coaches están preparando a sus lanzadores y receptores para hacer los ajustes.
“Los equipos encontrarán las maneras de tratar de neutralizarlas”, afirmó Paco Figueroa, coach de primera base, recorrido de bases y jardines de los Filis. “Quizás los lanzadores utilizarán el segundo o tercer tiro sorpresa, o quizás los lanzadores deberán ir más rápido hacia el plato”.
Los lanzadores tienen permitido un tercer tiro sorpresa, pero se decretaría balk si el corredor regresa a salvo.
Mantener cerca a los corredores en las bases fue un punto en el que enfatizó el pitcher de los Medias Blancas de Chicago Michael Kopech, quien permitió 32 bases robadas, la segunda mayor cantidad en las Grandes Ligas la temporada pasada.
“Hemos trabajado un poco con el paso lateral”, dijo Kopech, quien sufrió 15 robos en 2022. “Pero, para mí hay más que una zona de confort con la modificación de levantar la pierna izquierda, en lugar de un paso lateral. Es solo ir rápido hacia el plato sin necesidad de estar apurado”.
El lanzador de los Cachorros de Chicago Kyle Hendricks también necesita cómo contener mejor a los corredores en las almohadillas, luego de que su cantidad de robos permitidos aumentó de nueve en 2022 a 23 en la pasada campaña.
“Hay que estar bien pendiente en eso todo el tiempo”, dijo Kendricks. “En mis sesiones de práctica, hay cierto enfoque en eso sobre mirar igual en la estirada cada momento, no dando una mirada distinta o algo que pudiera activar al corredor a tomar un salto temprano, y asegurando estar rápido hacia el plato”.
“Ir más rápido hacia el plato, mezclando tus tiempos, solo dándole chance a nuestros chicos para ponerlos fuera. Va a ser muy difícil. Sabemos que se correrá mucho en el juego, así que definitivamente es nuestro enfoque. Nada más estar súper precavidos sobre eso, y sobre uno mismo si quieres provocar una oportunidad de que salten más temprano, y luego asegurarte de ser lo suficientemente rápido para llegar al plato y darles una oportunidad a tus compañeros”.
Figueroa enfatiza en un recorrido inteligente en lugar de un robo agresivo. Los Filis fueron el único de los cinco equipos entre los 15 con más bases robadas en llegar a la postemporada.
“Mi meta es ser el equipo que mejor recorre las bases, no necesariamente con bases robadas”, dijo Figueroa. “Eso es un valor agregado. Es bastante bueno. Pero a lo que me refiero es sobre llegar a tercera, anotar desde segunda base, ganarle a un out forzado en segunda, avanzar en un elevado. … Tenemos una alineación en la que seguiremos siendo agresivos en el robo de bases, pero también debemos ser inteligentes”.
Algunos jugadores están tomando un enfoque distinto en el recorrido de bases. El campocorto de los Yanquis de Nueva York Anthony Volpe utiliza un impulso o una ventaja de salto, que es más utilizada en el béisbol universitario. En lugar de los tradicionales tres a cuatro pasos de ventaja, Volpe toma una pequeña ventaja de dos pasos, y luego tantea antes de despegar.
En su temporada de novato, Volpe fue el líder en bases robadas para los Yanquis con 24, pero también fue capturado en cinco oportunidades.
“Yo no podría hacerlo”, dijo Stott. “Me preocupa que me pillen apenas haga el salto. Eso es un arte y él es muy bueno en eso. Lo tiene bien dominado”.
Nuevas reglas. Distintas ideas. Más gente corriendo. Todo contribuye a que el béisbol sea más trepidante.

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