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viernes, febrero 23, 2024
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El drama de un ciudadano austríaco en Colombia cuando el Gobierno lo separó de su hija

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-El problema se inició cuando, en su ausencia, la madre permitió que la niña se intoxicara con un caramelo de marihuana

Fue presentada una queja contra la funcionaria del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar que lleva el caso.

 

El drama familiar del ciudadano austríaco Richard Bertossa comenzó el 9 de septiembre pasado cuando su pareja –Melissa- le llamó para decirle que su menor hija Christin, de 21 meses, nacida en Colombia, estaba hospitalizada.

Richard –un empresario que debe viajar en ocasiones por razones de trabajo- estaba en la isla de Margarita, Venezuela, y la niña se encontraba con su madre en Medellín, Colombia.

Melissa le dijo que la causa del mal de la niña tenía que ver con el azúcar. Pero lo que ocurrió después separó físicamente a Richard de la menor de sus tres hijas, y está quebrando aun la unidad familiar.

Las relaciones con su pareja Melissa no andaban bien y ya Richard tenía decidido separarse. Ella tiene actitudes violentas y sufre trastornos de comportamiento que crean situaciones inconvenientes para la salud emocional de sus otras dos hijas, Sofie y Susy, de 9 y 11 años, tenidas con otra relación y que están también bajo su cuidado.

Richard solo pudo arribar a Medellín unos días después, y fue cuando en el hospital le dijeron la realidad. Exámenes toxicológicos determinaron que la niña Christin había consumido marihuana, a través de unas gomitas que, según Melissa, le dio una amiga.

Pero eso no sería lo peor.

Las autoridades de comisaría colombiana estaban tratando el asunto y la niña se mantenía hospitalizada. No se le entregaron a la madre y esperaban por el padre para poder realizar esa gestión.

Después de varias entrevistas de tipo psicológico y social, incluso con una nutricionista, las autoridades acuerdan entregarle a Richard la niña, a la salida del hospital, y establecen las condiciones para que, dentro de la separación de la pareja, la madre pudiera verla también.

Pero lo que estaba aparentemente resuelto se complicó de una manera dramática.

Melissa le dijo inicialmente a Richard que ella quería vivieran juntos, a lo que él se negó. En vista de esto le pidió un apartamento muy caro en el mismo lugar donde residen. Richard le respondió que ella debía estar cerca de la niña pero no en el mismo lugar.

El acuerdo se rompería una vez que Melissa le escribió en su cuenta Whatsapp que si la niña no era para ambos no sería para ninguno. Para Richard eso era un claro chantaje por la custodia de la niña y para poder obtener lo que ella pedía.

Sin un acuerdo entre los padres, Melissa decidió tomar un camino inesperado. Denunció a las autoridades que Richard abusaba sexualmente a la niña Christin.

El caso entonces cambió totalmente y las autoridades de Fiscalía actuaron y dieron 5 días a Richard para hacer su respuesta.

Pero no encontraron nada, más allá de las atrevidas afirmaciones de la madre. Ella no aportó ningún indicio, ningún argumento que pudiera soportar su declaración. Las autoridades le preguntaron a Melissa si ella había reclamado a Richard esa supuesta acción sexual, y ella dijo que nunca lo había hecho. La denuncia no encontraba fundamentos. Ella demostraba no actuar como si una cosa tan grave como esa hubiese ocurrido en realidad.  Melissa, incluso, en una oportunidad, había dejado a una sobrina suya bajo los cuidados de Richard, lo que indica que confiaba en él.

Nada cuadraba con la denuncia, pero las autoridades tampoco entonces entregaron a Christin al padre. Se decidieron por tomar una determinación que separó a Christin de sus otras dos hermanas, de su padre y de su madre, y le llevaron a un hogar de acogida temporal, fuera de Medellín.

Las autoridades colombianas le dieron cinco días para descargar sus pruebas y desmentir las falsas acusaciones. En ese lapso reunió unos 30 testigos, amigos de él y de su pareja, que declararon sobre la buena vida que llevan las tres niñas, su educación, salud y buen trato.

En ello también pidió la cooperación de autoridades venezolanas que conocen a las niñas, porque vivieron en la isla de Margarita. Allí psicólogos les hicieron unas entrevistas y se prestaron para redactar sus informes en el lapso de cinco días, para poder ser presentados en Medellín.

Richard manifiesta su decepción porque todo ello no fue tomado en cuenta y se le separó de su hija, unos meses que le están resultando años para la vida emocional de la niña y de toda la familia.

Richard Bertossa y su familia se sienten víctimas de las actitudes autodestructivas de su ex pareja Melissa, y sus otras niñas sufren también la ausencia de la pequeña bebé. La estructura familiar entró en crisis y las emociones encontradas de cada uno de sus miembros es el drama que se vive.

La parte legal

Richard Bertossa reside en el municipio Jardín de Antioquia, en las afueras de Medellín, en un cómodo fundo donde le gusta disfrutar con sus hijas de animales domésticos.

Este ciudadano tiene tamabién nacionalidad y pasaporte suizos. Él admite y agradece las gestiones positivas que las instituciones colombianas han hecho por el bienestar de Christin. Pero desde hace más de varios meses está en medio de una burocracia que alarga una situación que no garantiza una justicia expedita y mantiene una fractura familiar.

Después de hacer investigaciones sobre todas las hijas de Richard Bertossa, y no haber encontrado nada anormal, la Fiscalía archivó en noviembre de 2023 el caso de la infundada denuncia de Melissa.

La trabajadora social –escribe Richard en su informe a las autoridades- tenía las herramientas de entrevistar a mis hijas de manera virtual y con la autorización de nosotros los padres, tenía la posibilidad de verificar mi celular con mi autorización donde mostraba que ella me estaba chantajeando que la niña no sería para ninguno de los dos si no accedía a lo que ella exige, mi deseo no es hablar mal de la madre de mi hija pero debido a su inestabilidad emocional terminé la relación con ella, pues además yo tengo mis dos hijas a cargo a las que debo garantizarles todo lo que queremos ahorita para CHRISTIN”.

El entorno familiar de Melissa no es idóneo para asegurar el bienestar de la niña, pero Richard no quiere que su hija crezca sin su madre.

Él se queja que las autoridades, durante la primera parte de la investigación, no le facilitaron un traductor al idioma alemán, en vista de que solo es medianamente efectivo en el idioma español.

La funcionaria Paola Gómez Villegas ha omitido valorar las pruebas que presentó Bertossa y ha tenido un trato grosero tanto con él como hacia sus otras dos hijas. Bertossa sostiene que la funcionaria no atiende su petición de derechos fundamentales y le ha ocultado conocer el expediente, que sí lo ha dado a la otra parte.

Para tomar la decisión de separar a la niña de su padre “no se valoró a Christin psicológica y emocionalmente, sino solo la declaración de la madre”, advierte el padre.

Cabe destacar que Richard Bertossa acoge un modelo de educación para sus hijas que le ha dado extraordinarios resultados en sus dos mayores: “El mundo como la escuela”. Ha viajado mucho con ellas y ambas son ambas políglotas, en inglés, español, alemán y portugués. Les ha inculcado la disciplina y el amor por la lectura y les controla el tiempo que pasan con aparatos tecnológicos.

Él manifiesta que forma un ambiente familiar satisfactorio para sus tres hijas. Siempre que viaja al exterior se mantiene en contacto a través de videollamadas para mantener los lazos y regresa a Colombia a dedicarles atención y cuidados.

Le reitera a las autoridades que fue la madre quien faltó a la protección y cuidado de la niña mientras él trabajaba en el exterior para cumplir su rol de proveedor. “Cuando estuvo a mi cuidado nunca ocurrió nada que la pusiera en peligro”, señala Richard.

Vive teniendo la preocupación de no saber hasta cuándo va a durar la ausencia y separación de su hija, que influye también sobre el ánimo de sus dos hermanas, que le extrañan y sufren por incertidumbre.

Estudios científicos han determinado que los primeros años de vida de una bebé tienen gran repercusión en su futuro, salud y felicidad. Y por ello, además, Richard desea que esto no se alargue más.

Cuando ha planteado celeridad en el asunto, las autoridades han respondido verbalmente que tienen unos 200 casos por delante por tramitar, y que la audiencia podría ser para marzo, o quizá enero de 2024.

El planteamiento central que hace a las autoridades este ciudadano para recuperar la unidad familiar, es que se tome una medida provisional, le entreguen a Christin, hasta que haya un veredicto final sobre el caso.

Presenta el aval de que tiene un núcleo familiar estable, con sus otras dos hijas por quien tiene que velar también y que tienen el corazón roto por la separación.

“No es conveniente que Christin esté separada de sus padres, y que transitoriamente, mientras se resuelve el caso, debe quedar al cuidado de su padre”, explica Richard.

En una declaración oficial de Richard, ante las autoridades del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), refiere aspectos jurídicos sobre la niñez, derecho comparado, jurisprudencias y artículos de la Constitución colombiana, pero termina con referencia al amor, que es lo que está detrás de todo el asunto.

Una sentencia de la Corte Constitucional de 2015 señala:

“En el derecho comparado se ha entendido el derecho al amor de los niños y las niñas, como un imperativo y no se ha detenido a explicar su fundamento. El amor hacia los niños es necesario para su adecuado desarrollo físico, mental, social y psicológico, que les permitirá desarrollar las competencias y actitudes para ejercer su derecho a la vida en condiciones dignas…”.

Peticiones

Bertossa hace varias peticiones judiciales, entre ellas que se investigue a la funcionaria PAOLA GÓMEZ VILLEGAS del ICBF y se asigne un nuevo funcionario al caso, persona imparcial que respete la dignidad humana y conozca la norma, pues se está poniendo en riesgo la vida, integridad y el bien superior del menor al estar alejada de su núcleo familiar sin fundamentos.

Exige que le entreguen copia del expediente que le han ocultado, además de que se le brinden todas las garantías para poder hacer uso de su derecho a presentar las pruebas y que estas sean valoradas por el funcionario, entre tanto, el archivo del denuncio por parte de la FGN.

Plantea que ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar no siga teniendo en cuenta una falsa denuncia de Melissa porque ya se encuentra archivada por parte de la Fiscalía General de la Nación por motivo de que no hay pruebas para la indagación e investigación que al ente investigador le corresponde.

Y finalmente, según lo establecido en la ley 1098 de 2006 pide se levante la medida provisional y se le otorgue el cuidado, la patria potestad en favor de su hija CHRISTIN MARLEN BERTOSSA, mientras termina la investigación en vista de que no existe riesgo.

Se le solicita a la Procuraduría General de la Nación, ser intermediario en la garantía y velar por los derechos fundamentales de la familia, la crianza, el desarrollo, crecimiento y el bien superior de su hija CHRISTIN MARLEN BERTOSSA dentro de su núcleo familiar, ya que desde el mes de septiembre se encuentra en un hogar sustituto.

______

 

Richard Bertossa reside en Medellín, Colombia.

Whatsapp: +573152749069

Enero, 2024

 

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