(Marlene Piña Acosta).— A lo largo de los 50 años de su fundación, el Acuario de Valencia ha dejado muchas experiencias. No solo como sitio de sana recreación, educación e investigación, sino también de apoyo en la conservación de especies emblemáticas y en peligro de extinción, así define a esta importante institución valenciana la bióloga e investigadora Esmeralda Mujica.
«El Acuario de Valencia es un ícono de la ciudad, y un centro de aprendizaje para toda la sociedad valenciana», recalcó la reconocida investigadora.
El Acuario de Valencia, actualmente con el nombre ZooAcuario de Valencia, fundado el 21 de diciembre de 1975, por el Dr. Juan Vicente Seijas, se ha convertido en un centro de biodiversidad de referencia en el país.
Entrevistada por el Diario La Calle, Esmeralda Mújica, recuerda que en la década de los 70 se rescató la vieja Caja de Agua, primer acueducto que tuvo Valencia, para ser convertida en un acuario.
«A lo largo de estos 50 años muchas cosas buenas y otras no tan buenas han sucedido, pero han dejado una experiencia», resaltó la investigadora.
Destacó el aspecto educativo y de recreación, donde durante todos estos años, la institución ha brindado al público visitante, un poco más de información sobre nuestra fauna.
«Venezuela es un país con elementos ricos de flora y fauna, por eso lo ubican en el sexto país del mundo con mayor diversidad, por ejemplo en aves, y en el décimo con mayor biodiversidad».
«El acuario en primer lugar ha brindado una educación y sana recreación en el tiempo libre de los ciudadanos, ya sea de Valencia o de otros lugares del país y del mundo».
Además, recordó que durante 40 años fue pionero en mantener una de las especies más emblemáticas de Latinoamérica como son las toninas, las cuales estuvieron en resguardo del veterinario Ernesto Boede, quien por 30 años le dedicó todos sus conocimientos.
La bióloga mencionó también al señor Hans Köpke quien fue el primer director del Acuario, al igual que a Miguel Jiménez, alias Tonino, quien cuidó y entrenó en los primeros años a la tonina, a Adolfo Houtman, uno de los primeros que manejó la colección de ofidios.
También recordó que otro de los hechos importantes ocurrió en 1989, cuando se abrió el Departamento de Educación, a cargo de la cofundadora del Museo de los Niños, Esmeya Díaz, y de otros también con durante estas cinco décadas con muchísimos conocimientos.
Desde el punto de vista de la academia, sostuvo que a través de los trabajos de investigación con las toninas se han publicado alrededor de una docena de artículos en revistas internacionales. «No solo es un lugar donde el público asiste, sino que también ha participado en trabajos de investigación en lo que es hoy la Asociación Latinoamericana de Parques, Zoológicos y Acuarios, que ya tiene 33 años y es referencia a nivel mundial».
Consultada sobre lo que aspira a futuro para el Acuario de Valencia, la investigadora manifestó que espera que siga brindando una adecuada recreación, y los entes al cual está adscrito, pueda suministrar los recursos necesarios.
Considera que trabajar en la sustentabilidad es lo que viene a futuro para el Acuario de Valencia, con tres pilares como son seguir divulgando su función, los recursos necesarios para su permanencia, y la conservación de sus recursos naturales.
La investigadora precisó que actualmente el Acuario cumple otra misión que antes no hacía como es resguardar de alguna manera los espacios naturales en cuanto a la fauna.
Planteó que cuando se conoce la historia del acuario, hay una etapa en la que resurge.
Reconoció el trabajo de Elizabeth Niño, actual alcaldesa de Naguanagua, quien se desempeñó como presidenta de la fundación ZooAcuario de Valencia, y en su gestión acompañada de su equipo técnico se rescató la institución, así como a los programas educativos y mejoramiento de su infraestructura.










