Miguel Medina
Los terremotos pueden ser fuerzas poderosas que causan una destrucción inmensa en la comunidad, el hogar o la escuela de un niño, y pueden provocar la muerte o lesiones de las personas más importantes para él. Como se vio en Venezuela, un niño puede quedar huérfano, separado de su familia, sin hogar e incluso discapacitado debido a las graves lesiones causadas por los edificios dañados y los escombros. Puede resultar abrumador intentar ayudar a un niño a sobrellevar estas pérdidas, especialmente después de haber experimentado tal devastación. Sin embargo, con el apoyo adecuado de un adulto comprensivo, se puede fomentar la resiliencia y el proceso de recuperación de los niños.
Qué esperar: respuestas normales a un terremoto
Tras un terremoto, al igual que tras otros desastres, los niños, como los adultos, experimentan reacciones normales ante el trauma sufrido y su impacto en la rutina diaria, la familia, la escuela, las relaciones con sus compañeros e incluso el lugar donde viven. Las siguientes reacciones, que se producen inmediatamente después de un desastre, se consideran normales y esperables ante una situación anormal y devastadora.
Niños en edad preescolar (de 2 a 6 años):
- Llanto incontrolable
- Corriendo sin rumbo fijo
- Apego excesivo y miedo a estar solo
- Comportamiento regresivo
- Sensible a los ruidos fuertes
- Confusión e irritabilidad
- Problemas alimenticios
- Nuevos temores
Edad escolar (7-12 años):
- Molestias físicas inespecíficas (dolores y molestias)
- Cambios en el apetito
- Cambios en el sueño (dificultad para conciliar el sueño, pesadillas)
- Tristeza
- Retirarse de los compañeros
- Irritabilidad
- Quejándose, aferrándose
- Agresión y cuestionamiento de la autoridad
- Evasión escolar, pérdida de interés y dificultad para concentrarse en clase.
- Comportamiento regresivo
- Rebelión en casa o en la escuela
- Nuevos temores
Edad escolar (7-12 años):
- Molestias físicas inespecíficas (dolores y molestias)
- Cambios en el apetito
- Cambios en el sueño (pesadillas, dificultad para conciliar el sueño)
- Tristeza
- Retirada y aislamiento
- Irritabilidad y comportamiento problemático
- Miedos y preocupaciones excesivas
- Agitación y apatía
- Comportamientos de asunción de riesgos
- Mala concentración
- Desencanto (¿para qué sirve?)
- Sentimientos de desesperanza e impotencia
- Nuevos temores
Etapas del duelo
- Negación: La primera etapa consiste en negarse a creer lo sucedido. Durante esta etapa, los niños a veces fingen que la pérdida no ocurrió o pretenden que todo está bien.
- Ira: Una vez que el niño deja de negar que el trauma ocurrió, suele aparecer la ira. Esta puede manifestarse de muchas maneras, desde culpar a otros por la pérdida hasta dirigir la ira hacia uno mismo y culparse a sí mismo.
- Negociación: La ira se transforma entonces en intentos de negociar para superar el trauma. Los niños recurren a esta estrategia emocional con la esperanza de borrar la realidad de lo sucedido.
- Tristeza: Cuando un niño se da cuenta de que la pérdida es permanente, le invaden los sentimientos de tristeza. Esta suele ser la etapa más difícil.
- Aceptación y resolución: Durante esta etapa, el niño acepta la pérdida y puede seguir adelante con su vida. La resolución de la pérdida conlleva un aumento de energía, la renovación de sus objetivos para el futuro y el retorno a su nivel de funcionamiento anterior.
El proceso de duelo
Es natural que, tras un terremoto severo, un niño llore la pérdida de seres queridos, mascotas, juguetes, hogar o comunidad. La intensidad y duración de la reacción de duelo de cada persona dependen de la magnitud que perciba de la pérdida. Cada individuo experimenta las etapas del duelo de manera diferente. La mayoría de los niños pueden superar el duelo y recuperar su nivel de funcionamiento emocional previo en pocas semanas. Sin embargo, a veces, una persona puede quedarse estancada en una etapa y tener dificultades para avanzar a la siguiente, o puede saltarse una etapa para luego volver a ella.
Cómo ayudar
- Crea una sensación de seguridad : Tu hijo/a busca en ti una sensación de seguridad y protección. Tu capacidad para mantener la calma puede ser de gran ayuda. Explícale con sencillez cómo te sientes y cómo estás afrontando lo sucedido. Recalca que tú y los demás adultos están haciendo todo lo posible para garantizar la seguridad y el bienestar de todos.
- Esté disponible : Deje que sus hijos hagan preguntas. Tenga en cuenta que es posible que necesite información difícil de comprender.
- Respeta todos los sentimientos : Los sentimientos, pensamientos y reacciones de tu hijo pueden ser diferentes a los tuyos.
- Adaptar el contenido a la edad: Cada niño reacciona ante los desastres según su etapa emocional y de desarrollo. Cada etapa aporta una nueva comprensión del mundo y de cómo ocurren los acontecimientos. Por lo tanto, es importante explicar los sucesos con palabras que el niño pueda entender.
- Exprésate a través del juego y el arte : Algunos niños pueden no querer hablar de sus sentimientos o miedos. Ayúdalos a expresar cómo se sienten mediante el dibujo, el juego, la escritura u otras actividades apropiadas para su edad.
- Replantea la situación : Tu hijo/a recibirá información no solo de ti, sino también de sus compañeros y de los medios de comunicación. Pregúntale qué sabe. Si lo desea, deja que explique con sus propias palabras el terremoto y sus efectos. Esto permitirá aclarar cualquier información errónea o idea equivocada.
- Educar : Es posible que deba explicar qué son las réplicas y que con el tiempo disminuirán en número y fuerza. Brinde a los niños la información básica y precisa que necesitan. Evite los detalles, ya que probablemente les resulten perturbadores.
- Reduzca la exposición a los medios : Minimice la exposición de su hijo a la cobertura mediática del terremoto. Ver imágenes o escuchar descripciones del terremoto y sus consecuencias solo aumentará la ansiedad del niño. Por ejemplo, un niño pequeño podría no comprender que las imágenes de edificios derrumbándose o de víctimas angustiadas son repeticiones de un evento y podría pensar que ha ocurrido un nuevo terremoto.
- Ofrece tu ayuda : Habla con tu hijo/a sobre cómo puede ayudar a otras víctimas del terremoto. Escribir tarjetas, enviar dibujos o colaborar como voluntario/a puede ayudarles a ambos a contribuir al proceso de recuperación de la comunidad.
- Busca apoyo para ti mismo : desahoga tus preocupaciones, miedos y ansiedades con otro adulto comprensivo, no con tu hijo.
Cuándo contactar con un profesional de la salud mental
Algunas de las reacciones normales descritas anteriormente pueden no aparecer de inmediato o pueden presentarse semanas después del terremoto. Cuando ocurren durante las primeras semanas posteriores a un trauma, las reacciones de su hijo son normales y esperables. Si el terremoto los desplazó a usted y a su familia y alteró gravemente sus rutinas habituales, es posible que su hijo necesite un tiempo de recuperación más prolongado. Si las respuestas emocionales de su hijo persisten durante más de 4 a 6 semanas o se acompañan de una discapacidad funcional significativa, debe buscar ayuda de un profesional de la salud mental. Si su hijo está «atascado» en el terremoto y lo revive constantemente en pensamientos, sentimientos, imágenes o comportamientos, hable con su pediatra y solicite una derivación a un psiquiatra infantil y adolescente, trabajador social, psicólogo u otro profesional de la salud mental con experiencia en el trabajo con niños. También puede comunicarse con su escuela local, hospital infantil u organización comunitaria de salud mental y solicitar una derivación en su área.
Vivir en una zona propensa a terremotos
Si usted no se ha visto afectado por el terremoto o decide regresar a casa después de haber sido desplazado, su hijo podría tener temores relacionados con vivir en una zona sísmica. Planifique con su hijo qué hacer para prepararse para un futuro terremoto. El plan debe incluir dónde buscar refugio y seguridad, así como formas de comunicarse y encontrarse en caso de separarse durante o después del terremoto. Dado que su hijo podría estar en la escuela cuando ocurra un desastre, familiarícese con el plan de emergencia escolar y asegúrese de que su propio plan sea compatible con el de la escuela. Contar con un plan familiar puede brindar al niño y a la familia una sensación de control sobre el peligro y ayudar a calmar los temores.
Idea de actividad
Invita a tu hijo o a un grupo de niños a dibujar o crear una imagen de un lugar que les transmita seguridad y comodidad. Luego, pídeles que describan el lugar que han creado. Dependiendo de lo que hayan dibujado, puedes hacerles preguntas como: «¿Cómo se ve?», «¿Qué hay ahí?», «¿Qué oyes, hueles, sientes, tocas y saboreas en este lugar?», «¿Qué cosas en este lugar te ayudan?», «¿Hay personas especiales que te gustaría que estuvieran ahí para protegerte?». Usa esta actividad para descubrir qué ayuda a tu hijo a sentirse tranquilo y seguro. Con la información que aprendas, puedes ayudarlo en momentos de estrés recreando ese lugar seguro con juguetes, sonidos u otros objetos relajantes.





