Una profunda ola de temor e indignación arropa a los comerciantes, trabajadores informales y transeúntes del casco central de Valencia, en el estado Carabobo.
La comunidad laboral del sector ha alzado la voz nuevamente para alertar sobre la presencia de un joven con una severa condición mental que, a pesar de estar plenamente vinculado a agresiones con armas blancas y a un homicidio, continúa en libertad, caminando por las mismas calles donde atacó a sus víctimas.
El clamor de los ciudadanos se intensificó tras el trágico suceso ocurrido el pasado 1 de octubre. En esa oportunidad, un conocido y apreciado cuidador de vehículos de la zona, apodado afectuosamente como «El Bin», fue asesinado en plena vía pública, en las adyacencias del edificio Don Pelayo.
Según el relato de los testigos presenciales, «El Bin» se encontraba realizando su jornada laboral cuando el agresor lo abordó por la espalda de manera sorpresiva, infligiéndole una herida mortal en la yugular con el fragmento de un bombillo. A pesar de recibir primeros auxilios en el sitio durante varios minutos, el trabajador del volante falleció debido a la gravedad de la lesión.
Este no ha sido el único hecho violento protagonizado por el joven. Con anterioridad, ya había herido con un arma blanca a un peatón en la avenida Cedeño. Aunque en esa ocasión las autoridades policiales lograron su captura, el sospechoso fue puesto en libertad a los pocos días argumentando su condición de minoría de edad.
Tras el asesinato del parquero el 1 de octubre, el joven fue aprehendido por segunda vez por los cuerpos de seguridad. Sin embargo, para el desconcierto de la comunidad, el implicado fue liberado nuevamente al poco tiempo, presuntamente bajo el amparo de su condición de inimputabilidad por problemas psiquiátricos.
Actualmente, quienes hacen vida económica en el sector aseguran que el muchacho se pasea de forma recurrente y silenciosa por el boulevard, específicamente entre las avenidas Cedeño y Vargas.
Los denunciantes, bajo estricto anonimato por temor a represalias, hacen un llamado urgente a la Fiscalía del Ministerio Público, a los consejos de protección correspondientes y a las autoridades sanitarias del estado Carabobo.
Exigen que el joven sea recluido de manera permanente en un centro de atención psiquiátrica adecuado, antes de que vuelva a arremeter contra la integridad física de otro ciudadano en el centro de la capital carabobeña.



