La OMM enciende las alarmas para junio: Hay 80% de probabilidad de que inicie el fenómeno de El Niño
La Organización Meteorológica Mundial insta a los gobiernos a prepararse ante un evento que podría ser de «moderado a fuerte». El calentamiento global agravará las sequías, olas de calor y lluvias torrenciales en Sudamérica durante este 2026.
POR: REDACCIÓN DE CLIMA Y AMBIENTE
GINEBRA.– La crisis climática global está a punto de recibir una peligrosa inyección de energía natural. Al proceso de calentamiento global que sufre el planeta, impulsado por la quema de combustibles fósiles, se le unirá de forma inminente un viejo y conocido enemigo: el fenómeno macroclimático de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) instó formalmente este martes 2 de junio de 2026 a todas las naciones a activar sus planes de contingencia y sistemas de alerta temprana ante su inminente llegada.
De acuerdo con los modelos científicos de la OMM, existe un 80 % de posibilidades de que este patrón climático —caracterizado por el aumento anómalo de las temperaturas en la superficie del agua en las áreas tropicales del océano Pacífico— se instaure por completo entre los meses de junio y agosto. Esta probabilidad se dispara drásticamente al 90 % cuando los expertos analizan las proyecciones de que el fenómeno permanezca activo al menos hasta noviembre de este año.
«Más leña al fuego» en un planeta ya sobrecalentado
La última vez que el planeta experimentó los embates de este patrón fue en el ciclo 2023/2024, un evento que se posicionó entre los cinco más intensos jamás registrados y que catapultó al año 2024 como el más caluroso de la historia humana.
Ante este panorama, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió a través de un videomensaje que la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha dejado al mundo en una posición de extrema vulnerabilidad:
“Las condiciones asociadas al episodio de El Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se calienta. Las consecuencias se dejarán sentir con una intensidad todavía mayor y su alcance será aún más amplio, cruzando fronteras a una velocidad devastadora”, sentenció Guterres.
El jefe de las Naciones Unidas insistió en que la única respuesta eficaz es «acabar con la adicción a los combustibles fósiles», acelerar la transición hacia las energías renovables y proteger a las poblaciones vulnerables a través de tecnologías de prevención de desastres.
Un episodio de moderado a fuerte en este 2026
La OMM detalló que, desde mediados de mayo de 2026, se viene observando un aumento sostenido de las anomalías de la temperatura en la superficie del mar en la zona centroriental del Pacífico ecuatorial. Aunque los científicos piden cautela al hacer proyecciones en esta época del año, los datos actuales sostienen que El Niño que se está gestando «podría ser, por lo menos, moderado, aunque su intensidad podría llegar a ser fuerte».
“Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano», alertó con preocupación la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. De hecho, la comunidad científica ya contempla una alta probabilidad de que este 2026 se cierre como el primer o segundo año más cálido registrado en la historia del planeta, desbancando el récord de 2024.
Impactos en cadena: El mapa de riesgos para Sudamérica
Celeste Saulo explicó que El Niño genera «impactos en cadena» globales y que, históricamente, Sudamérica es la región más perturbada del mundo por sus anomalías. Si bien ningún evento meteorológico es idéntico a otro, la OMM delineó el mapa de afectaciones esperadas:
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Zonas con exceso de lluvias torrenciales: Se prevé un incremento drástico de las precipitaciones e inundaciones en amplias zonas del sur de Sudamérica, sectores específicos de Ecuador y Perú, el sur de los Estados Unidos, partes del este de África, Europa y el sudeste asiático.
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Zonas con sequías extremas y calor: Por el contrario, se registrará una severa reducción de las lluvias en el centro y norte de Sudamérica (franja geográfica donde se ubica Venezuela), el centro de África, Indonesia y Australia. En el caso australiano, existe máxima alerta por el riesgo inminente de incendios forestales incontrolables.
La OMM aclaró que el cambio climático no aumenta la frecuencia de El Niño, pero sí funciona como un amplificador de sus efectos devastadores, debido a que las olas de calor y las tormentas disponen ahora de mucha más energía y humedad acumulada en el aire y los océanos.



