Una grave crisis de salud pública ha encendido las alarmas entre la comunidad médica colombiana. Profesionales de la salud reportan un aumento repentino y sumamente inusual de casos de isquemia aguda (necrosis) en las extremidades inferiores de pacientes jóvenes, estrechamente asociado al consumo de la sustancia ilícita conocida como tusi o «cocaína rosa».
Desde el pasado mes de abril, especialistas en medicina de urgencias de la ciudad de Medellín comenzaron a atender a pacientes de entre 28 y 35 años con obstrucciones vasculares severas, un fenómeno catalogado por los expertos como «extremadamente raro» para ese rango de edad.
El tusi provoca el «cierre» de las arterias
De acuerdo con declaraciones del médico de urgencias Julián Camilo Vargas Roa recogidas por El Colombiano, la necrosis en jóvenes no se debe a las causas tradicionales que afectan a los adultos mayores o diabéticos.
«Para que se produzca una isquemia aguda se requieren normalmente placas de grasa que afectan la circulación, lo que es frecuente en ancianos, hipertensos y diabéticos. Pero estos muchachos lo que tenían era vasoespasmo, un cierre importante de las arterias por vasoconstricción», precisó el doctor Vargas.
Esta interrupción del flujo sanguíneo actúa de manera similar a un infarto, pero localizado en las extremidades. Al privar al tejido de oxígeno, se desencadena la muerte celular (necrosis) que, en los escenarios más severos, puede conducir inevitablemente a la amputación.
Afortunadamente, los pacientes atendidos en Medellín evolucionaron de forma favorable tras recibir cuidados intensivos, logrando salvar sus piernas. Un panorama similar se vivió en Bogotá, donde el doctor Luis Felipe Cabrera y su equipo documentaron el caso de un joven de 22 años que llegó a urgencias con ambas piernas al borde de la amputación. Tras tres semanas de tratamiento con vasodilatadores, el paciente logró conservar sus extremidades; otros seis casos similares fueron atendidos en el mismo hospital de la capital.
Un cóctel químico «impredecible» hecho en casa
El principal peligro del tusi radica en que no es una sustancia de laboratorio controlado, sino que se fabrica de forma artesanal en viviendas residenciales. Aunque en sus orígenes su principio activo era el 2CB (una feniletilamina psicodélica), la organización Échale Cabeza advierte que el 2CB original ha desaparecido por completo del mercado actual.
«Lo que llega al consumidor es otra cosa, y nadie sabe exactamente qué», señalan desde la organización. Estudios cromatográficos realizados en Colombia revelan la caótica composición real de lo que se vende en las calles:



