Por MARÍA VERZA y FABIOLA SÁNCHEZ Associated Press
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El ataque en las emblemáticas pirámides de Teotihuacán que acabó con una turista muerta y otros 13 heridos —entre ellos un niño de 6 años y un adolescente de 13— fue una acción bien planificada por un mexicano de 27 años, seguidor de acciones violentas en Estados Unidos y que llevaba notas presuntamente relacionadas con el ataque en la escuela secundaria estadounidense de Columbine en 1999, informaron el martes las autoridades.
De hecho, el inusual tiroteo en las turísticas ruinas arqueológicas del norte de Ciudad de México ocurrió cuando se cumplieron 27 años de la masacre en la secundaria de Colorado en la que murieron 12 estudiantes y un maestro.
El atacante, identificado como Julio César Jasso Ramírez y procedente del sureño estado de Guerrero, llegó a Teotihuacán un día antes y el lunes casi al mediodía, subido a la Pirámide de la Luna, comenzó a disparar a los turistas con un viejo revólver mientras en su otra mano sostenía una bolsa de plástico con cartuchos, explicó el fiscal del Estado de México, José Luis Cervantes.
Algunas personas se tiraron al suelo y permanecieron inmóviles tratando de evitar llamar la atención del atacante y otras bajaron corriendo la pirámide mientras sonaban los disparos.
Minutos después las fuerzas de seguridad hirieron en una pierna al atacante, que luego se suicidó, indicó el fiscal.
En la mochila del agresor había un cuchillo, libros y “manuscritos presuntamente relacionados con hechos violentos que… pudieron haber sucedido en los Estados Unidos en abril de 1999”, explicó Cervantes sin mencionar explícitamente a la escuela de Columbine.
La investigación apunta a un “perfil psicopático del agresor, caracterizado por una tendencia a copiar situaciones que sucedieron en otros lugares, en otros momentos y por otros personajes”, agregó el fiscal.
Jasso Ramírez preparó al detalle el ataque. “Adquirió armas, cuchillos, mochilas, guantes, lentes, todos los implementos que él consideró le iban a ser de utilidad para llevar a cabo su objetivo”, continuó el investigador.
La pistola era un revólver de los años 60 y los cartuchos de fabricación nacional y relativamente accesibles, agregó el fiscal.
Ataque sin precedentes
El ataque, ocurrido a menos de dos meses del inicio de la Copa Mundial de Fútbol, conmocionó a México porque, aunque el país está acostumbrado a la violencia vinculada de la delincuencia y el crimen organizado, no es habitual este tipo de escenarios de atacantes solitarios. Y mucho menos en lugares turísticos.
“El turismo en México no ha tenido nunca ningún problema”, dijo la presidenta Claudia Sheinbaum. “El episodio de ayer, pues nos llama la atención para fortalecer la seguridad”.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, anunció el reforzamiento de la seguridad en zonas arqueológicas “y en los principales destinos turísticos del país” tanto de forma física como con “patrullaje cibernético”.
Las emblemáticas pirámides de Teotihuacán, que recibieron 1,8 millones de visitantes extranjeros el año pasado, permanecían cerradas el martes, pero la presidenta dijo que reabrirían sus puertas el miércoles con nuevas medidas de seguridad.
Sin embargo, todavía en medio de la conmoción, un globo aerostático de los que suelen sobrevolar la zona arqueológica tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia el martes porque quedó suspendido sin poder moverse ante la falta de corrientes de aire, explicó Julia Tapia, jefa de Protección Civil local.
Además de la mujer canadiense fallecida, siete de los heridos fueron alcanzados por los disparos y otras seis personas sufrieron lesiones de otro tipo. Todos se encuentran fuera de peligro, indicó la presidenta.
Los heridos eran seis personas de Estados Unidos, tres de Colombia, una de Rusia, una de Brasil, una de Holanda y una de Canadá, señalaron las autoridades.
“Sólo pensaba, ‘sal de la línea de fuego’”
El estadounidense Greg Magadini de Boise, Idaho, uno de los turistas que estaba en lo alto de la pirámide de la Luna tras subir sus 200 escalones, recordó en una conversación telefónica con AP el miedo que sintió cuando escuchó un fuerte estruendo seguido de gritos.
“Lo único en lo que pensaba era ‘sal de la línea de fuego, sal de la línea de fuego”, contó. “Éramos un blanco fácil”.
El atacante se encontraba a unos 12 metros de distancia en la misma plataforma de la pirámide donde había unos 60 turistas. Magadini optó por saltar por una cornisa y ponerse a cubierto. Dos de sus amigos permanecieron en la plataforma tratando de esconderse mientras sonaban los disparos aparentemente indiscriminados.
El grupo de amigos salió corriendo por un campo detrás de la pirámide y ayudó a una mujer que se lastimó un tobillo al huir.
Magadini explicó que más tarde hablaron en el hospital con otros turistas que habían estado en la plataforma cuando comenzó el tiroteo y dijeron que, en un momento dado, el tirador puso música extraña y se burló de ellos diciendo que odiaba a los turistas.



