Wall Street apuesta por el «efecto PDVSA»: Bonos venezolanos se disparan tras licencia general de EE. UU.
La flexibilización de sanciones por parte de la administración Trump permite a empresas estadounidenses operar ampliamente con la estatal petrolera. Los títulos de deuda soberana y de PDVSA alcanzan máximos no vistos en años, impulsados por la urgencia energética derivada de la guerra en Oriente Medio.
NUEVA YORK / CARACAS. — Los mercados financieros internacionales han reaccionado con un optimismo agresivo ante la noticia más esperada de la década: la emisión de una licencia general por parte de la OFAC que autoriza a las corporaciones estadounidenses a hacer negocios con PDVSA. Este miércoles 18 de marzo, los bonos de la República y de la estatal petrolera experimentaron un repunte significativo, rompiendo una inercia de años en terreno de default.
La medida de la Casa Blanca responde a una necesidad pragmática: con el petróleo rozando los $110 debido al conflicto entre EE. UU., Israel e Irán, Washington ha decidido «abrir los grifos» de Venezuela para mitigar la crisis de suministro global.
El tablero de los bonos: Cifras de un miércoles histórico
Según datos de LSEG, los activos venezolanos, que han mostrado una recuperación gradual desde el inicio de las hostilidades en el Golfo, registraron saltos notables hoy:
Global 2031: Subió 1,75 centavos, situándose en 50,25 centavos por dólar. Un precio que refleja una renovada confianza en la solvencia a largo plazo.
PDVSA 2027: Aumentó 1,85 centavos, para ubicarse en los 35,35 centavos.
La voz de los expertos: «Acaban de añadir un motivo más para que los inversionistas sean optimistas», afirmó Jeff Grills, de Aegon Asset Management, quien destaca que esta licencia «abre nuevas actividades a más participantes».
¿Hacia la reestructuración de los $150.000 millones?
Si bien la licencia de la OFAC no permite aún la emisión de nuevos bonos, los analistas consideran que este es el «pasillo de entrada» para una eventual reestructuración de la deuda masiva de Venezuela, estimada en 150.000 millones de dólares.
La lógica de los tenedores de bonos es clara: si el capital internacional fluye hacia la infraestructura petrolera y las arcas del país se llenan gracias a los precios récord del crudo, el plazo para cobrar las obligaciones pendientes se acorta drásticamente.
Lo que estamos viendo es el triunfo de la realpolitik. El respaldo de Donald Trump a la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y la ratificación de Asdrúbal Chávez al frente de Citgo, confirman que Washington ha priorizado la seguridad energética sobre cualquier otra consideración.
Para Venezuela, este es un momento de «alineación estelar»: precios altos, demanda insaciable y un retorno al sistema financiero occidental. Sin embargo, como advierte la abogada Stephanie Connor, aún es temprano para determinar el valor real de PDVSA a largo plazo tras años de desinversión. La pregunta hoy en Wall Street no es si Venezuela pagará, sino cuándo.




