(Por: Rubén Limas Telles)
.- Hoy , como todos los días debemos celebrar la vida, la paz y el amor. Si estamos vivos, si aún respiramos, celebremos aún por encima de las turbulencias y las dificultades. Algunas personas cuando otras celebran días especiales, inmediatamente señalan «aquí no hay nada que celebrar», pero sí lo hay, y lo habrá siempre que se mire desde una visión empática y realista de las circunstancias que nos rodean.
Hoy es un día de esos importantes para que celebremos una profesión tan noble y abnegada como la del «Maestro». Decíamos en nuestras redes que la mejor forma de celebrarlo, era exigirle al gobierno de turno, mejorar las condiciones socioeconómicas de nuestros «Maestros», profesores, educadores y pedagogos que hoy atraviesan dificultades de todo orden por el bajo salario y reconocimiento que se les da, la excesiva politización del sistema educativo, el deterioro de la infraestructura y la falta de capacitación.
La educación venezolana tuvo sus años de gloria en los 40 años de gobiernos civiles , una vez que cayó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. No solamente creció la infraestructura escolar y universitaria, sino que hubo una intensa capacitación docente con una buena previsión social para nuestros maestros.
El Estado democrático impulsó la expansión escolar básica, creación de políticas públicas y fortalecimiento de la educación pública. Recuperación de la autonomía universitaria y el crecimiento de la matrícula primaria. Con el boom petrolero hubo recursos para infraestructura, becas y mayores salarios docentes. Ampliación del acceso y crecimiento de universidades.
Se vivieron momentos dificiles por el impacto de la crisis económica de los años 80 y 90, ajustes estructurales y recortes sociales, pero nunca comparado a esto que han vivido nuestros educadores. El deterioro de las condiciones docentes y de infraestructura; aumento de la deserción y desigualdad educativa.
Aunado a todo esto, la crisis económica, hiperinflación y migración masiva de docentes y estudiantes: pérdida de capital humano, cierre parcial de escuelas, reducción de recursos, y la incapacidad estatal para sostener servicios básicos educativos.
Para rendirles honores a nuestros maestros, actualmente se requiere de financiamiento sostenible, despolitizar la gestión educativa, restituir condiciones laborales docentes, modernizar currículo y ampliar conectividad para la equidad. Y una visión incluyente sin sesgos politicos.
Seguiremos recordando aquella Venezuela que logró avances importantes en cobertura y alfabetización desde 1958, pero los resultados sostenibles han sido erosionados por crisis económicas, politización y fuga de talento. La recuperación exige políticas fiscales estables, inversión sostenida y reconstrucción institucional para mejorar calidad y equidad.
Maestros no pierdan la fe y la esperanza por una nueva Venezuela. Feliz Día del Maestro Venezolano.
Instagram: @ruben_limas
Facebook y X: @rubenlimas
Tik Tok: @rubenlimast



