Londres, Reino Unido — El ejército de los Estados Unidos ejecutó una nueva oleada de ataques contra territorio iraní por segundo día consecutivo, según reportó The Guardian. La ofensiva militar se produce apenas unas horas después de que el presidente Donald Trump declarara a través de su plataforma Truth Social que el acuerdo provisional firmado el pasado 17 de junio para poner fin a las hostilidades había «terminado».
«Esto es en represalia por el bombardeo de barcos por parte de Irán ayer. ¡Si vuelve a suceder, será mucho peor!», advirtió el mandatario estadounidense. Por su parte, el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) confirmó en la red social X que las operaciones buscan degradar la capacidad de Teherán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, luego de que tres buques de carga fueran atacados el pasado martes en el intercambio de fuego más intenso desde que se pactó el breve cese al fuego.
Explosiones en zonas estratégicas y el estrecho de Ormuz
Medios estatales iraníes informaron sobre detonaciones a última hora del miércoles en la ciudad portuaria de Bandar Abbas y en la localidad costera de Sirik. También se reportaron ofensivas en la provincia suroccidental de Bushehr; no obstante, la agencia de noticias iraní Mehr aclaró que las instalaciones del complejo de la central nuclear de Bushehr no sufrieron daños. Adicionalmente, la televisión estatal reportó fuertes explosiones en la isla de Abu Musa, un punto estratégico para el control del tráfico marítimo en el estrecho.
Como contraofensiva, Irán atacó nuevamente posiciones militares estadounidenses en el golfo Pérsico este jueves. Las sirenas de alerta sonaron en Bahréin, sede de la Quinta Flota de la Armada de EE. UU., mientras que el ejército de Kuwait confirmó que se encuentra interceptando activamente drones y misiles entrantes.
Repercusiones económicas y políticas globales
La ruptura del memorando de entendimiento y la reactivación del conflicto bélico provocaron una respuesta inmediata en las finanzas globales. Los mercados bursátiles de Nueva York registraron caídas al cierre del miércoles, al tiempo que el crudo Brent —referencia petrolera mundial— se disparó más de un 5%, rozando los 80 dólares por barril. En el plano político de Washington, el Tesoro revocó las exenciones temporales que permitían a Irán exportar crudo, mientras que el senador Bernie Sanders criticó duramente la postura presidencial en X, catalogando la decisión de Trump como el reinicio de una «guerra imprudente basada en mentiras».
Desde Irán, las reacciones de las autoridades legislativas no se hicieron esperar. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento de ese país y negociador clave de las conversaciones de paz, publicó en X que «se acabó la era de la intimidación y la extorsión», enfatizando que la nación no se rendirá.
Esta nueva escalada militar coincide con un momento de máxima tensión social interna en Teherán, donde la población se preparaba para sepultar en la ciudad de Mashhad al líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, fallecido durante los primeros bombardeos coordinados entre EE. UU. e Israel al inicio del conflicto.



