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EL ALIENTO PATRIARCAL A LAS PUERTAS DEL PODER

La agresión sexual a la presidenta Claudia Sheinbaum no es un incidente aislado; es la manifestación pública de una violencia que busca expulsar a las mujeres del espacio político en todo el mundo, desde México hasta Uganda.

Por La Calle | Sección Especial

El mensaje sin pretensiones del agresor

CIUDAD DE MÉXICO. El hombre que agredió sexualmente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el pasado martes a las puertas del Palacio Nacional, lanzó, posiblemente sin ser consciente de la magnitud de su acto, un mensaje demoledor a escala global. Al acercarse a la primera mandataria, tocarle un pecho, intentar besarla y continuar manoseándola a plena luz y ante las cámaras , le dijo a cualquier mujer —ejecutiva, maestra, política, o limpiadora— que el cargo que ejerzan no es un escudo. Son vulnerables, por el simple hecho de ser mujeres, a una violencia que sufren a diario millones en México, España, Brasil o Uganda.

En el caso específico de las políticas, la agresión adquiere un carácter público y un tinte marcadamente sexualizado. Mientras que figuras masculinas como Donald Trump fueron objeto de disparos o Jair Bolsonaro fue apuñalado, a Sheinbaum se le tocó una parte íntima y se la manoseó.

Los insultos dirigidos a ellas, como apunta la autora Nuria Varela en su análisis sobre la retirada femenina de la esfera pública, El síndrome Borgen, también tienen habitualmente connotaciones sexuales: “puta”, “malfollada” o alusiones a favores sexuales para haber alcanzado el éxito. Este patrón, según Varela, “afecta específicamente a las mujeres en puestos de poder, que afrontan un coste personal, emocional y político enorme”.

El disciplinamiento como objetivo político

La agresión es un síntoma de la resistencia del patriarcado a ceder poder. Nuria Varela afirma que, a medida que las mujeres acceden a cargos públicos, hay una «reacción [violenta] contra las que llegan». Las cifras lo evidencian: mientras que en enero de 2023 había 36 jefas de Estado o de Gobierno, en enero de este año solo quedaban 25. La violencia opera como una fuerza de disciplinamiento.

Ingrid Beck, periodista y escritora argentina que colaboró con ONU Mujeres en el informe Violencia de género en línea hacia mujeres con voz pública, lo denuncia sin rodeos: “Es una acción de disciplinamiento, tiene como objetivo corrernos del espacio público”.

Beck considera que el ataque a Sheinbaum “puede ser una oportunidad para que se hable del acoso”, pero también subraya la terrible normalización: “Vuelve a poner de manifiesto que estamos muy lejos de estar protegidas, salvas o simplemente vivas. Parece como si eso fuera todavía una excepción y no la regla”.

La senadora brasileña Leila do Vôlei resumió la indignación en la red social X: “Nadie tiene derecho a tocar íntimamente a una mujer sin su consentimiento. ¡Eso es acoso, es agresión, es un delito!… Esto le sucede a miles de mujeres cada día. Es inaceptable”.

Permisividad y sexismo institucional

La permisividad social frente a la violencia sexual es un factor de gran calado. La directora del Instituto de las Mujeres de España, Cristina Hernández, invitó a un ejercicio de reflexión: “Imagina un empujón en público a un presidente del Gobierno. Piensa en las repercusiones. Ahora, mira las repercusiones de la agresión sexual a Sheinbaum. Las diferencias que observes hablan de algo profundo”.

La violencia, a menudo verbal y digital, funciona como antesala a una escalada de agresiones físicas. Este patrón se repite en todo el mundo, incluso en los gabinetes ministeriales.

  • Brasil: La política se mantiene fuertemente masculinizada (17% de parlamentarias). En 2024, el entonces titular de Derechos Humanos, Silvio Almeida, fue acusado de realizar tocamientos a su colega de Igualdad Racial, en un caso aún pendiente de juicio. Casi una década antes, el proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 cargó con un significativo componente machista.
  • Colombia: El presidente Gustavo Petro fue criticado por la Defensora del Pueblo tras un gesto y comentarios inapropiados hacia una directora de programa. Petro, que ha defendido a hombres acusados de violencia de género en su círculo, no vio problema en su actuar, lo que implica una legitimación institucional de la violencia.

En Europa, el acoso también es sistemático. En España, la concejala Nevenka Fernández tuvo que autoexiliarse a principios de los 2000 tras ganar el primer juicio por acoso en el ámbito político, un triunfo que le costó el ataque social. La exprimera ministra finlandesa, Sanna Marin, fue objeto de un escrutinio desproporcionado sobre su vida privada, tal que la OTAN tuvo que analizar los mensajes abusivos sexistas y sexualmente explícitos dirigidos a ministras finlandesas.

La denuncia como proceso colectivo

El acoso es incesante. En Argentina, el estudio Somos en red reveló que ocho de cada 10 dirigentes políticas han sufrido algún tipo de violencia de género. La expresidenta Cristina Kirchner, salvó la vida en 2022 cuando un hombre gatilló un arma a centímetros de su rostro.

En México, donde un 45% de las mujeres ha sufrido acoso, el discurso de Sheinbaum adquiere un poder único. Nuria Varela sentencia que la presidenta hace explícito que su denuncia “no es solo por ella, sino por todas”, porque “romper el mandato patriarcal del silencio y denunciar es un proceso colectivo”. El ataque a la primera mujer presidenta de México es, para Varela, un “tremendo experimento” que evidencia el avance del poder femenino y la violenta reacción que este provoca.

Fuentes Consultadas

Nuria Varela: Autora de El síndrome Borgen. Por qué las mujeres abandonan la política.

  1. Ingrid Beck: Periodista y escritora argentina. Experta del informe cualitativo Violencia de género en línea hacia mujeres con voz pública (ONU Mujeres, 2022).
  2. Leila do Vôlei: Senadora brasileña (Declaraciones en la red social X).
  3. Cristina Hernández: Directora del Instituto de las Mujeres de España (Declaraciones en la red social X).
  4. Observatorio Venezolano de Justicia. (Datos citados sobre solicitudes de divorcio).
  5. Yvonne Mpambara: Abogada y activista por la justicia social (Tribuna en The Guardian).
  6. Centro de Excelencia en Comunicaciones Estratégicas de la OTAN (Estudio sobre violencia digital contra ministras finlandesas).
  7. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México (Datos sobre acoso).
  8. Medios de Comunicación Internacionales: CNN, Associated Press (AP).
  9. Estudios periodísticos y análisis cualitativos sobre violencia política y machismo en España, Brasil, Colombia y Argentina.
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