El barrio Las Colinas de Morón, conocido antiguamente como barrio Juro, vive una emergencia prolongada tras registrarse el terremoto que sacudió la región el pasado 24 de junio.
La tragedia, que cobró la vida de Elizabeth Margarita Gómez Argüello (49) y Paula Margarita Arias López (61) al colapsar sus viviendas durante el primer movimiento, ha dejado a 250 familias en una situación de total vulnerabilidad. Dennis Pirel, vocero de la comunidad, confirmó que el panorama es desolador, las réplicas constantes continúan revelando daños estructurales en casas que inicialmente se creían estables, elevando a más de 50 la cifra de viviendas con fallas graves.
Ante el riesgo inminente de nuevos derrumbes, los vecinos se han visto obligados a improvisar refugios en casas de familiares o pernoctar a la intemperie en las calles.
La precariedad se extiende a los servicios básicos; el suministro de agua permanece suspendido debido a la fractura de un tubo matriz, mientras que el servicio eléctrico opera de manera limitada con una sola fase, insuficiente para la demanda del sector. Mientras las familias esperan el apoyo de la alcaldía para la reparación de infraestructura, el auxilio ha llegado principalmente a través de voluntarios de distintas partes del país, cuya solidaridad ha sido el único sustento real para los damnificados ante esta catástrofe que aún no encuentra una solución definitiva.








