Por Carlos Tovar
Valencia, Venezuela. – En el noroeste de la ciudad, donde el bullicio urbano se desdibuja, se alza una silueta verde y rocosa que ha sido testigo mudo de generaciones. El Parque Municipal Cerro El Casupo, declarado como tal un 20 de septiembre de 1998, es mucho más que un pulmón vegetal o un destino para senderistas. Es un territorio donde la historia oficial se entrelaza con relatos populares, y donde el origen de su propio nombre se pierde en un intrigante velo de incertidumbre.
¿Casupo: Planta, Hacienda o Símbolo de una Causa?
La razón del nombre “Casupo” que hoy identifica a esta emblemática montaña es el primer enigma. Oficialmente, se atribuye a una planta abundante en la zona y a las quebradas que llevan su apelativo. Sin embargo, una historia no confirmada habla de una pequeña hacienda llamada así, cuyo nombre habría sido adoptado en la década de 1970 por un grupo de “trottones” –corredores aficionados– para estampar en franelas y recaudar fondos. Lo que comenzó como una iniciativa deportiva se transformaría, con los años, en un movimiento ecológico que acabaría bautizando al parque. ¿Simple coincidencia o causalidad significativa? El misterio sobre su verdadero origen persiste.
La Cueva: Umbral a lo Desconocido
Entre sus veredas y quebradas, un punto focal de fascinación y respeto es la conocida Cueva del Casupo. No es una novedad; durante décadas ha atraído a curiosos, aventureros y buscadores de experiencias. Su acceso, regulado por las normas del parque, no disuade a quienes sienten la llamada de explorar sus oscuridades. Los conocedores insisten: adentrarse en ella requiere precaución y, preferiblemente, compañía experta. No es un simple hueco en la roca; es un portal alrededor del cual la comunidad ha tejido un mosaico de relatos extraordinarios.
El Eco de un Soldado sin Tumba
Entre la maleza y el rumor del viento, algunos visitantes antiguos aseguran haber sentido una presencia marcial. La leyenda del “Soldado de la Independencia” tuvo su auge en los años 70, alimentada por rumores de cañones olvidados y tesoros escondidos desde la Guerra de Emancipación. Aunque ninguna expedición ha confirmado tales riquezas materiales, la idea de un espíritu patriota custodiando los recovecos del cerro se mantiene viva en la memoria colectiva, un fantasma histórico que rehúsa ser olvidado.
La Soprano de la Montaña: Una Melodía Etérea
Quizás el relato más desconcertante sea el del “canto en las tardes”. Zoraida Laguna, una testigo presencial, lo describe con claridad: una voz sublime, pura como la de una soprano, emergía de la espesura sin un origen visible. “No era un canto aterrador”, precisó, “era una voz hermosa, como si la propia montaña cantara en complicidad con el aire”. Este fenómeno sonoro, carente de toda explicación lógica, transformó la experiencia de quienes, como ella, solo buscaban paz durante su ejercicio rutinario. ¿Alguna reverberación natural extraña? ¿O algo más inefable? El Casupo no da respuestas, solo ofrece el enigma.
Miguelito: El Habitante que no era Humano
La tercera figura es la más escurridiza: “Miguelito”. Avistado en contadas ocasiones, fue inicialmente confundido con un niño juguetón, luego con un mono, pero su descripción lo alejaba de ambas posibilidades. Testimonios lo describen como una criatura pequeña, erguida y desnuda, de movimientos ágiles y naturaleza indefinida. No mostraba hostilidad, solo una distancia prudencial, como si observara desde los límites de su reino. La especulación popular lo bautizó como un duende, un espíritu del bosque que hizo del Casupo su hogar inalcanzable. Su sola mención alimenta la idea de que en estos parajes aún hay espacio para lo que escapa a nuestro catálogo conocido.
Un Parque con Normas, un Cerro con Alma
Hoy, el Casupo es un parque formal, con reglas que buscan proteger su frágil ecosistema. Pero bajo esa capa de orden administrativo, late el corazón antiguo de una montaña que cada amanecer recibe al sol y a sus visitantes, permitiendo que sus lomos de piedra sean recorridos. Es un cerro hermoso que, más allá de senderos demarcados, sigue albergando misterios y un toque de magia. Valencia no solo tiene un espacio verde; custodia una frontera sutil donde lo real y lo legendario se dan la mano, invitando a los más atrevidos a escuchar con respeto sus eternos y cautivadores secretos.
LEYENDA-1-El Parque Municipal Cerro El Casupo, declarado como tal un 20 de septiembre de 1998, es mucho más que un pulmón vegetal o un destino para senderistas. Es un territorio donde la historia oficial se entrelaza con relatos populares
LEYENDA-2-“Miguelito”. Avistado en contadas ocasiones, fue inicialmente confundido con un niño juguetón, luego con un mono, pero su descripción lo alejaba de ambas posibilidades
LEYENDA-3-La leyenda del “Soldado de la Independencia” tuvo su auge en los años 70






