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El presidente firma una orden ejecutiva para blindar a Silicon Valley de leyes de inteligencia artificial

WASHINGTON D.C., EE. UU. El presidente Donald Trump ha desatado una nueva batalla regulatoria al firmar una orden ejecutiva destinada a centralizar la supervisión de la Inteligencia Artificial (IA) y frenar cualquier intento de los estados de legislar sobre esta tecnología. La medida, firmada el jueves, supone una victoria directa para las grandes tecnológicas y las startups de IA, que han presionado activamente contra una «mezcolanza» de leyes estatales que, según argumentan, ahogarían la innovación.

En la ceremonia de la firma, el presidente elogió el entusiasmo inversor de las empresas de IA y defendió la necesidad de un marco regulatorio único a nivel federal: «Si tuvieran que obtener 50 aprobaciones diferentes de 50 estados diferentes, podrían olvidarlo».

Esta orden, titulada «Garantizar un marco político nacional para la inteligencia artificial», retoma una iniciativa fallida que los republicanos intentaron incluir sin éxito en la «Ley One Big Beautiful Bill» a principios de año. Pese a que el Senado votó abrumadoramente en contra de prohibir las regulaciones estatales de IA en aquel momento, Trump ha reactivado la propuesta ahora mediante una orden ejecutiva sin fuerza de ley, que, no obstante, utiliza el poder del Ejecutivo para desafiar las legislaciones locales.

El texto de la orden incluye mandatos concretos dirigidos a disuadir la regulación:

  • Grupo de Tareas de Litigios: Se instruye al Departamento de Justicia a crear un «Grupo de Trabajo de Litigios sobre IA» con la misión de impugnar las leyes estatales que limiten el desarrollo de la IA.

  • Revisión de Leyes: Se exige la revisión de normativas estatales ya vigentes que puedan «obligar a los modelos de IA a modificar sus resultados veraces», poniendo en el punto de mira a estados progresistas.

Entre los objetivos probables se encuentran leyes como la de California, que exige a las empresas revelar pruebas de seguridad de nuevos modelos de IA, y la de Colorado, que obliga a los empleadores a realizar evaluaciones de riesgo para detectar discriminación algorítmica en la contratación.

Críticas: Más poder para silicon Valley

La medida ha sido recibida con severas críticas por parte de líderes estatales y grupos de libertades civiles, quienes temen que la orden entregue un control excesivo de la tecnología a las grandes empresas, exponiendo a ciudadanos vulnerables a los riesgos de la vigilancia y el control algorítmico sin una protección legislativa local sólida.

«La campaña de Trump para amenazar, acosar y castigar a los estados que buscan aprobar regulaciones sensatas sobre IA es solo un capítulo más en su estrategia para ceder el control de una de las tecnologías más transformadoras de nuestro tiempo a los directores ejecutivos de las grandes tecnológicas», declaró Teri Olle, vicepresidenta de Economic Security California Action.

Trump, por su parte, ha insistido en que una multiplicidad de regulaciones estatales supondría el fin de la carrera de EE. UU. en el desarrollo de la IA, especialmente frente a competidores como China, un temor que la Casa Blanca utiliza para justificar la laxitud federal en temas cruciales como los costos ambientales de la IA o su potencial para la desinformación.

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