1318 x 300

Entre la Educación y la Reconstrucción: III Aniversario de Gaudium, Instituto de Estudios Teológicos. 

Pbro. Dr. Luis Eduardo Martínez Bastardo.
Director de Gaudium.

La necesidad de la reconstrucción del tejido social se hace cada vez más imperiosa. Estamos deslizándonos peligrosamente entre la anarquía, el desorden y la resiliencia. Resulta curioso que se surja la palabra resiliencia y no esperanza. La primera quiere, encontrar siempre un medio para sobrevivir mientras que la segunda, necesita la confianza, la cual también migró del país.  Evangelizar es humanizar, repetía con frecuencia el Santo Papa Pablo VI, cada acción de la Iglesia en bien del evangelio es en bien de la persona y de la sociedad, de las instituciones que la integran; el evangelio no contradice la belleza, la promueve, la belleza del pensamiento y de las ideas, la belleza antropológica, y la belleza de la sociedad, todas ellas encuentran en la estética del evangelio plenitud y sentido.
Pero para acceder a lo bello hay que conocerlo, nadie puede amar lo que no conoce nos recuerda san Juan en el Nuevo Testamento, sino mostramos la belleza del evangelio la cual se puede entender desde el intelecto, no la vamos a reconocer. Desde el año 2008, el querido y recordado Papa Benedicto XVI, ha estado refiriendo con vehemencia y firmeza que estamos atravesando grandes crisis. La más evidente de ellas es la que él mismo llamó:  crisis antropológica, derivada de la dictadura del relativismo. El punto de partida del túnel oscuro que estamos atravesando, el Papa alemán de feliz memoria, lo ubica en la educación y lo denomina, Emergencia Educativa. La cual definimos con sus propias palabras: “confirmada por los fracasos en los que muy a menudo terminan nuestros esfuerzos por formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás y de dar un sentido a su vida (…) no sólo están en juego las responsabilidades personales de los adultos o de los jóvenes, que ciertamente existen y no deben ocultarse, sino también un clima generalizado, una mentalidad y una forma de cultura que llevan a dudar del valor de la persona humana, del significado mismo de la verdad y del bien; en definitiva, de la bondad de la vida”.
Francisco, agudizando el problema e impregnándolo de los desafíos actuales, años más tarde, redimensiona a su antecesor y llama la crisis educativa con el apelativo de “Catástrofe”. Tanto la Emergencia como la Catástrofe nos ponen en alerta, nos invitan a prevenir y a estar dispuestos a evacuar ante una inminente y posible tragedia. La educación está damnificada, devastada. El terremoto socavó sus bases, las aguas subterráneas se unieron a las aguas superficiales, arrasando con todo cuanto hallaron a su paso. Mientras más profunda y honda es la situación de indigencia, mendicidad y abandono de la educación, más grave es el daño antropológico, y más lejos estamos de una sociedad bella, que se caracteriza por sus instituciones, la ciudadanía y el imperativo de la concordia.
La educación necesita de nosotros, de nuestra asistencia. Y el hospital de campaña que hoy la puede ayudar es la Iglesia, muestra de humanidad. Ella, ha dado al mundo occidental educación, cultura y conocimiento. En nuestro país, alcanzamos salir de la oscuridad por medio del conocimiento porque en el siglo XVII, la Iglesia propuso un lugar donde estudiar. De allí, brotaron los primeros padres de esta patria, en sus aulas, se pensaron las grandes ideas de libertad que luego se convirtieron en realidades para forjar una nueva república. Hemos celebrado hace muy poco el 05 de julio, valgan estás líneas para recordar a Juan Germán Rocio. En su puño y letra y en su corazón estaba la firme convicción de que “Venezuela o nace católica o no nace”.
Las adversidades pueden hacernos evadir u obviar la tarea de reeducar a Venezuela. Un proceso que no solo es social sino fundamentalmente antropológico que se prolonga durante toda la vida. Cada Iglesia Particular, cada comunidad parroquial día a día, ofrece lo mejor de su testimonio para sanar las heridas del tejido social. La predicación del evangelio es acompañada por la solidaridad que asiste a quienes necesitan; por el gesto y la palabra de consuelo, por la oración que conforta y anima en la esperanza y por la comunidad que se empeña en vivir la alegría, la concordia y la paz.
Desde hace un poco más de tres años, Gaudium, quiere sumarse a tantas iniciativas que, enmarcadas dentro de los desafíos educativos del mundo de hoy, ofrece un espacio para que los discípulos puedan acercarse con mayor profundidad y dedicación al conocimiento de los misterios de la fe. Este es el deseo de Dios, como lo expresa el apóstol Pablo: “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. La educación nos hace dialogar con la verdad, nos hace reconocerla, descubrirla. Dar el paso del daño antropológico a la bondad ontológica solo será posible desde la educación.
En estos tres años, seguimos cosechando el gozo de proponer programas de formación que contribuyen a dinamizar la vida de las parroquias, si así lo permiten los párrocos. Le toca a cada uno ponerse en camino con aquellos que ellos mismos han enviado a prepararse, a fin de que se coinviertan en testigos y compañeros de camino dentro de sus movimientos y grupos, no tanto en maestros. Celebrar este año el III acto de diplomatura en el cual hemos querido homenajear al Papa Francisco, quien incluyó más decididamente a los laicos en los procesos y en la toma de decisiones, -(razón de ser de la sinodalidad)-, también renueva el compromiso de poder integrar aún más a muchos discípulos, de llegar a otros lugares, de manera especial los más distantes y vulnerables de nuestra Arquidiócesis, a fin de hacer que sean más los que quieran ofrecer espacios de diálogos con el mundo, la cultura y la sociedad.
Este año hemos consolidado nuestro diseño pedagógico el cual se inicia con el Diplomado en Teología Bíblica y se complementa con el Programa de Estudios Avanzados en Sagradas Escrituras. Ambos programas se inscriben en nuestra primera línea de investigación dedicada a los estudios bíblicos. La segunda línea de investigación, hace referencia la formación litúrgica, y ella la desarrollamos en dos diseños. El Diplomado en Teología Dogmática, el más largo y extenso de nuestra oferta académica y el Diplomado el Teología General de los Sacramentos. La formación en el pensamiento sociopolítico, se ha constituido como nuestra tercera línea de investigación. En ella hemos propuesto varios programas: el Diplomado en Derecho Canónico Matrimonial, en alianza con el Tribunal Eclesiástico Arquidiocesano y dos cursos básicos en Doctrina Social de la Iglesia dirigidos a los maestros de la AVEC y a un grupo de jóvenes de la nuestra Arquidiócesis, así como el exitoso Diplomado en Matrimonio, Familia y Sociedad.
El entusiasmo no nos impide darnos cuenta de las deudas pendientes, sabemos que aún el camino es largo y debemos recorrerlo. Un mayor alcance, un diálogo más cercano e integrativo con nuestros servicios pastorales, la unidad de criterios, el trabajo en equipo y la innecesaria multiplicación de los entes, son algunas de las cosas que están en el tintero. Por lo pronto, hoy agradecemos y recordamos a quienes, desde el principio, sin mezquindades, han sido parte de este camino, y a nuestros queridos estudiantes, ellos son la mejor referencia del trabajo y los mejores testigos de nuestro empeño en reconstruir la sociedad a través de la educación, siendo enviados por el Maestro a transformar y renovar nuestras realidades desde las virtudes del corazón: Concordia, Cordialidad y Cordura.

Feliz Aniversario.

TUFLASHNEWS

Otras Noticias

Más Leídas