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Según New York Time Oficialismo busca nueva cara para representar a Venezuela

Por Anatoly Kurmanaev

La amplia influencia de Diosdado Cabello entre las fuerzas militares y de seguridad de Venezuela validan  un lugar en la camarilla que gobierna el país de manera informal. En la práctica, comparte el poder con Rodríguez y su hermano, Jorge Rodríguez, líder del Congreso. Los tres son lugartenientes de Maduro desde hace mucho tiempo.

Los analistas políticos han llamado a este arreglo el triunvirato, con Cabello como responsable de mantener la seguridad y estabilidad nacional.

La labor tiene una importancia particular para Washington porque Trump ha dicho en repetidas ocasiones que la intervención estadounidense ha traído paz y alegría a los venezolanos.

Poco después de la captura de Maduro, un asesor de Cabello hizo circular un comunicado que lo retrataba como un garante de la paz.

“Cuando el vacío de poder amenazaba con derivar en un conflicto civil de proporciones incalculables, la orden que emanó de Diosdado Cabello fue tajante: ‘Calma’”, decía el comunicado.

Desde entonces, Cabello, un capitán retirado, ha destacado su papel como un lazo invaluable entre Washington y las fuerzas armadas venezolanas.

Cabello también ejerce influencia entre numerosos grupos paramilitares favorables al gobierno. Tras una breve demostración de fuerza en la semana posterior a la captura de Maduro, estos grupos se han mantenido en gran medida alejados de las calles venezolanas, un hecho que algunos analistas atribuyen a las instrucciones de Cabello.

 

Cabello busca extender su poder al promover a su hija, Daniella Cabello, como candidata del partido gobernante en futuras elecciones, según varias personas cercanas al gobierno venezolano. Él y sus aliados han argumentado que Daniella Cabello, de 30 años y ministra de Turismo, tendría mejores posibilidades que la impopular Rodríguez, según dijeron estas personas.

Aceptaron hablar de temas delicados con la condición de mantener su anonimato.

En junio, Cabello llevó a cabo quizás su esfuerzo más ambicioso para demostrar su influencia, según dijeron esas personas.

Por orden de Cabello, unidades de las fuerzas especiales venezolanas lanzaron una incursión en una remota zona minera para eliminar a un líder pandillero buscado por Estados Unidos, dijeron las personas.

El ejército estadounidense ya estaba trabajando con otras facciones de las fuerzas armadas de Venezuela para localizar al líder, conocido como el Niño Guerrero, un cabecilla del Tren de Aragua, una pandilla designada por el gobierno de Trump como grupo terrorista.

Trump había acusado a Maduro de trabajar con el Tren de Aragua para inundar Estados Unidos de drogas y migrantes. El Niño Guerrero aparece como coacusado en la misma acusación formal de Nueva York dirigida contra Maduro y Cabello.

La incursión de Cabello parecía tener como objetivo obtener reconocimiento personal. Pero fracasó, según dijeron las personas. En su lugar, el Niño Guerrero fue abatido por un dron estadounidense más tarde ese mismo día.

El futuro de Cabello sigue siendo precario, incluso a medida que asume un papel público más destacado. Corre el riesgo de ser arrestado si los planes de Washington para Venezuela cambian.

Al interior del triunvirato, Cabello ha demostrado ser un socio valioso para Rodríguez y su hermano. Por ahora, una antigua rivalidad en el partido gobernante entre los hermanos y Cabello ha sido dejada de lado por un deseo mutuo de mantener el poder bajo la presión estadounidense. Pero eso no ha generado confianza mutua, según dijeron las personas cercanas al gobierno.

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