Por CARLOS VALDEZ Associated Press
LA PAZ, Bolivia (AP) — En el tercer día de vigencia del estado de excepción que el presidente Rodrigo Paz dictó para frenar más de 50 días de protestas, el exmandatario Evo Morales —al que el gobierno acusa de azuzar el conflicto— llamó a sus seguidores a una pausa en los bloqueos en el centro del país andino.
Morales (2006-2019), líder de los cocaleros, anunció por la tarde una pausa junto a otros dirigentes en el Chapare, considerado su feudo en el centro de Bolivia. “No es rendirnos”, aseguró a la emisora cocalera Kausachun Coca.
Anteriormente, un grupo de choferes que bloqueaba calles en La Paz para exigir combustible fue disuadido por la policía, pero en las estaciones de servicio de varias ciudades todavía se veían kilométricas filas de gente.
Las protestas con cortes de ruta que han paralizado a La Paz y otras ciudades fueron las más largas y duras de los últimos años tras la derrota en las urnas a fines del año pasado del Movimiento al Socialismo (MAS) el partido de Morales que gobernó por casi dos décadas. Iniciaron con demandas sectoriales y salariales y escalaron hasta pedir la dimisión del Paz ante la falta de soluciones a la peor crisis económica en cuatro décadas.
El gobierno acusa a Morales de conspirar para derrocarlo y alentar las protestas para recuperar protagonismo e “impunidad” ante una acusación judicial por el presunto abuso de una menor cuando era mandatario. El político, de 66 años, está atrincherado en su feudo cocalero y resiste comparar ante la justicia desde multas de 2024.
El domingo Morales dijo en su programa de radio que el estado de excepción “fracasó” y que los movilizados se replegaron por “cansancio”.
Tres sectores sindicales comandaron las protestas: la Central Obrera Boliviana (COB), que firmó un acuerdo con el gobierno el viernes; el sindicato campesino-indígena Túpac Katari, que lideró los bloqueos a La Paz y ordenó el repliegue tras el estado de excepción, y los seguidores de Morales, que son los únicos que mantienen la protesta.
«Se normalizó la situación en gran parte del país, hay todavía sectores que se resisten. No hay territorio liberado, cuando se tenga que ingresar al Chapare se hará», dijo el lunes el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo.
Según la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) todavía se mantienen 12 cortes de rutas en el Chapare, al centro del país y por donde cruza una ruta vital que une occidente con la región productora de alimentos Santa Cruz en el oriente. Pequeños grupos de vándalos se unieron a transportistas desde los cerros en la ruta La Paz-Cochabamba, dijo la policía.
«Se derrumbó en las urnas el MAS que hegemonizó la política, controló a sindicatos y movimientos sociales que ganaron poder político y que ahora resisten perder influencia. El país decidió cambiar de rumbo y todo cambio es turbulento», dijo el analista Carlos Saavedra. Agrega que los sindicatos también salen debilitados de estas protestas.
Más de 10 personas fallecieron durante el conflicto, la mayoría por falta de asistencia médica a causa de los cortes, según el Defensor del Pueblo.
El comercio exterior e interno se paralizó y las pérdidas superaron los 2.500 millones de dólares, según el sector empresarial. Las reformas económicas de fondo para sacar al país de la crisis tendrán que esperar, “no hay condiciones para aplicar medidas de ajuste”, dijo el analista económico Gonzalo Chávez.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, anticipó que el gobierno prepararía un plan de reconstrucción económica como exigen los sectores productivos afectados y reprogramaciones de deudas con los bancos. “Será un proceso… complejo”, añadió.



