(Marlene Piña Acosta).- Es difícil pronosticar la cantidad exacta de las ondas tropicales, aunque generalmente inician durante el mes de mayo, mientras que las temporadas de ciclones tropicales oficialmente ocurren entre el primero de junio y el 30 de noviembre.
Según el experto en gestión de riesgo y eventos adversos, Jacobo Vidarte, para esta temporada atlántica se estima que las ondas tropicales oscilarán entre 51 y 57, y de este total, se prevé que entre 41 y 46 se desplacen directamente sobre el territorio nacional.
La cantidad exacta es difícil de pronosticar, porque algunas de estas ondas se convierten en tormentas tropicales y otras en huracanes.
En relación a la posible caída de rayos, el experto explicó a través de un material informativo, que este fenómeno es una descarga eléctrica producida entre nubes de lluvia o entre una de estas nubes y la tierra.
«La descarga es visible con trayectorias sinuosas y de ramificaciones irregulares, a veces de muchos kilómetros de distancia, fenómeno conocido con el nombre de relámpago, y se produce también una onda sonora llamada trueno».
Además, detalla que casi todas las descargas naturales se inician en el interior de las nubes y progresan en forma de árbol de diferentes ramas, unas se compensan con cargas negativas y las otras con positivas, y en su trayectoria transportan corrientes eléctricas que pueden llegar como término medio a 30.000 amperios, a valores máximos superiores a los 300.000 amperios durante millonésimas de segundo con potenciales que se han llegado a estimar en valores que sobrepasan la 15 millones de voltios, desprendiendo una energía térmica superior a los 8.000 C.
Sugerencias
Entre las sugerencias de actuación, el experto recomienda conocer el mapa geográfico que representa una zona o país para determinar el nivel de riesgo del rayo.
«Retirarse de todo lugar alto como cumbre, cima, loma, techo, azotea, entre otros, y refugiarse en zonas bajas no propensas a inundarse o recibir agua por desbordamiento o inundación.
Alertó que es muy peligroso correr durante una tormenta y menos con ropa mojada, por lo que aconsejó no hacer esta práctica, al igual que no refugiarse debajo de un árbol o elementos prominentes y solitarios, así como alejarse de objetos metálicos como vallas metálicas, alambradas, tuberías, líneas telefónicas e instalaciones eléctricas, rieles de ferrocarril, bicicletas, motocicletas y maquinaria.
Otra de las recomendaciones es alejarse de terrenos abiertos y despejados, del contacto con charcos o zonas mojadas, de ríos, piscina, lagos, mar, y otras masas de agua; al igual que no refugiarse en pequeños edificios aislados como graneros, cobertizos, y las tiendas de campaña que aconseja tampoco son seguras.
Además, sugirió que la posición de seguridad más recomendable es colocarse quieto de cuclillas, lo más agachado posible, debido a que la posición aislará bastante, tocando solo el suelo con el calzado, que, según sea el material, aislará mucho más.



