El precio del crudo se dispara a $110 tras el ataque al mayor yacimiento de gas del mundo. Teherán identifica objetivos específicos en Jubail, Ras Laffan y Al-Hosn en represalia por la ofensiva coordinada entre Israel y EE. UU. que mató al Ministro de Inteligencia iraní.
TEHERÁN / DUBÁI / JERUSALÉN. — La guerra en Oriente Medio ha roto este miércoles su último tabú: la infraestructura energética. En una maniobra de altísimo riesgo, misiles israelíes —presuntamente coordinados con Washington— impactaron en el corazón de South Pars, el campo de gas más grande del planeta. La respuesta de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) no se hizo esperar, amenazando con reducir a cenizas los complejos petroquímicos y refinerías de sus vecinos en las «próximas horas».
El ataque no solo ha paralizado parte de la producción de gas iraní, sino que ha cobrado la vida del Ministro de Inteligencia de Irán, profundizando el caos en una cúpula que ya se encontraba bajo asedio.
Teherán ha abandonado las ambigüedades. A través de medios estatales, el régimen ha señalado con precisión quirúrgica los complejos que están ahora en su mira:
Arabia Saudí: La refinería Samref y el gigante petroquímico de Jubail.
Emiratos Árabes Unidos: El yacimiento de gas Al-Hosn, vital para el suministro interno emiratí.
Qatar: El complejo de Mesaieed y la refinería de Ras Laffan. Este punto es especialmente crítico, ya que Qatar comparte el yacimiento de South Pars con Irán.
Impacto en los Mercados: El petróleo en la zona de peligro
La ruptura del pacto no escrito de «respeto a los combustibles fósiles» ha enviado una onda de choque a las bolsas mundiales:
Precio del Crudo: El barril de Brent escaló hasta los 110 dólares este miércoles, impulsado por el temor a que el bloqueo selectivo del Estrecho de Ormuz se convierta ahora en una lluvia de misiles sobre las plantas de procesamiento.
Suministro Global: La amenaza a Qatar pone en riesgo el suministro de Gas Natural Licuado (GNL) hacia Europa y Asia, lo que podría desatar una crisis de calefacción y electricidad a escala global.
El fin de la contención: Hasta ayer, Washington e Israel habían evitado tocar el sector energético iraní para no desestabilizar la economía mundial. El ataque a South Pars indica que la estrategia ha cambiado hacia la «asfixia total» del régimen.
Estamos ante la mayor amenaza para el suministro energético global desde la crisis de 1973. Si Irán cumple su amenaza de atacar Jubail o Ras Laffan, no solo estaríamos ante un conflicto regional, sino ante un colapso logístico que afectaría la producción de plásticos, combustibles y fertilizantes en todo el mundo.




