En medio de la devastación sin precedentes que atraviesa el estado La Guaira tras el doble terremoto del pasado 24 de junio, una historia de tenacidad ha logrado emerger entre el caos.
Maicker Acuña, de 43 años, emprendió un angustioso viaje desde Valencia hasta la zona costera, decidido a localizar a su hermano mayor, Pedro Acuña, cuyo paradero era desconocido tras el colapso de gran parte de la infraestructura de Catia La Mar.
Pese a los rumores iniciales de que su hermano se encontraba con vida, la ausencia de certezas y la inmensa cantidad de personas desaparecidas, estimadas en miles por las autoridades tras el desplome de edificios y refugios improvisados, lo obligaron a iniciar una búsqueda desesperada. Durante dos jornadas, recorrió diversos sectores de Catia La Mar enfrentando la destrucción y el colapso de las vías de comunicación.
La búsqueda culminó en un refugio improvisado en Playa Verde, donde el hacinamiento impedía cualquier reconocimiento visual entre las familias damnificadas. Ante la imposibilidad de hallar a su hermano, Maicker optó por emitir un silbido, un código fraternal que ambos compartían desde su infancia.
La respuesta fue inmediata, la voz de Pedro gritando su nombre desde la multitud rompió el silencio del refugio. El reencuentro, marcado por un abrazo que ha conmovido a los voluntarios en la zona, simboliza una de las pocas luces de esperanza en la tragedia más mortífera que ha enfrentado Venezuela en el último siglo.



