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miércoles, mayo 22, 2024

BBC | los niños fueron encontrados por donde rescatistas ya habían pasado

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  • Por Daniel Pardo
  • Corresponsal de BBC Mundo en Colombia

El operativo contó con tecnología de punta y saberes ancestrales. Cientos de soldados y guardias indígenas. Helicópteros, aviones. Bocinas que los llamaban con la voz de su abuela. Los rescatistas recorrieron 2.500 kilómetros en un espacio concreto. Y nada. Los niños permanecieron 40 días desaparecidos.

Los cuatro niños indígenas finalmente fueron encontrados el viernes en lo más remoto de la selva amazónica colombiana.

El 1 de mayo el avión en el que viajaban con su madre se estrelló. Solo ellos quedaron vivos, pero sin comida, sin techo; en una selva oscura, plagada de animales silvestres.

Fabián Mulcue es uno de los miembros de la Guardia Indígena que hizo parte del operativo.

Él viene del Cauca, una región distinta a la Amazonía. Estuvo allí 15 días. Vio de cerca el entorno donde estuvieron los niños. Y no se explica cómo es que no los encontraban.

Ya de vuelta en el Cauca, Mulcue habló con BBC Mundo vía telefónica sobre el operativo, las teorías sobre cómo sobrevivieron los niños y lo que aprendió de los indígenas amazónicos y de los soldados del ejército.

Línea

¿Cuál fue su rol en el operativo de rescate?

Yo soy dirigente del Consejo Regional Indígena del Cauca. Dos días después de que se accidentó el avión, a mí me llamaron y me pidieron que juntara un grupo para colaborar con el rescate.

Fuimos 40 compañeros guardias. Nos encontramos con unos 20 guardias uitotos, que sí son del Caquetá. Entramos en tres helicópteros. Algunos duramos 15 días, otros más o menos. Fue cambiando, y lo más impresionante es ahora pensar que eso niños estaban ahí.

Porque, mirar esa selva es como mirar el cielo, es un espacio que nunca termina. Y cuando llegamos, cayó un aguacero, nos mojó de pies a cabeza.

¿Cómo es la selva?

Es una selva que no se puede explicar. Llueve todo el tiempo. No se pueden secar las cosas de la humedad. Se escuchan muchas voces, sonidos, ruidos.

En la primera noche amanecimos llenos de garrapatas de ganado. Otro día fueron las termitas.

Algunos soldados hablaban de que esto es un infierno verde. Y los entiendo.

Por las noches se escucha el llorar del duende, situaciones que uno no ve pero siente.

Hay árboles muy grandes. La sola selva es muy alta y oscura.

Ustedes pasaron tres veces por donde finalmente se encontró a los niños. Con un operativo tan grande, ¿por qué fue tan difícil localizarlos?

Eso es lo que nos preguntamos. Uno podría decir que ellos nos estaban observando. Porque no se entiende que, con todo lo que recorrimos, los encontramos donde ya habíamos pasado.

Nosotros caminábamos 10 kilómetros al día cada uno. El ejército tenía toda la tecnología.

Encontramos la moña, las tijeras, otros rastros, pero nada que aparecían.

Las brújulas no funcionan en ese lugar: se descalibran. Y a veces los rastros que dejaban eran muy débiles; no dejaban huellas porque tenían los pies envueltos en tela.

Un día, a las 7:00 am, salimos a hacer una ronda y escuchamos a un niño llorar.

Quisimos rodearlo, como si fuéramos a coger una gallina, y encontramos rastros, que comieron mojojoy, palma, que tomaron agua, pero en ese momento llovió, y eso ahí cuando llueve no se puede ver nada, toca parar y no pudimos avanzar.

Operativo del ejército y las guardias indígenas.

FUENTE

Más información de BBC Mundo aquí

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