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La madre de Iberoamérica Por: Carlos Raúl Hernández

 … Malinche fue una estrategia política que supo leer el colapso del imperio mexica y actuó para salvar a su pueblo y a sí misma”.   Camilla Townsend,

A comienzos del siglo XVI en Mesoamérica había más de cincuenta etnias esclavizadas, sacrificadas metódicamente, que se aliaron a Hernán Cortés en 1519 para derrocar al régimen más sanguinario y terrorista de la historia, el imperio azteca o mexica de la llamada Triple Alianza. Hacia el Golfo, por donde arranca Cortés, conviven estados tlaxcaltecas y chontales (mayas), pueblos tributarios (totonacas) de los aztecas y pequeñas comunidades esclavas.  La capital del imperio, Tenochtitlan, una ciudad maravillosa e infernal de 200 mil hbs. sobre el lago Texcoco, cuyo centro era el hoy el Zócalo de Ciudad de México. En solo cinco días de 1486 sacrifican 20 mil prisioneros a Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra, pero la tarea es permanente y los historiadores discuten si pasan de 250.000 los asesinatos rituales.

Los aztecas dominaban entre 7 y 15 millones de rehenes obligados a tributar humanos para sacrificio, además de cosechas y animales, porque un dios bebía sangre a diario, otro prefería niños y los mexicas se comían la carne. Las opciones de la víctima eran que le arrancaran el corazón todavía latiendo, o desollarla viva, o lanzarla desde lo alto de la Pirámide del sol; y a los hombres, enfrentarse con cuatro guerreros al mismo tiempo. Terminada la faena, el barbecue. Parecido en el sur, los incas del Tahuantinsuyo, menos sanguinarios, sometían desde Cusco, regiones hoy de Chile, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Colombia, (que naturalmente no existían, como tampoco México). El domingo pasado la mencioné en esta columna y afloraron confusiones sobre Malinche, supermujer que partió la historia.

De niña Malinche cae al último nivel en la escala social. Nativa de un pueblo nahua esclavo (hoy en Veracruz) de lengua náhuatl, según los aztecas popoluca (balbuceantes, tartamudos) equivalente a bárbaro para los romanos. En su futuro, el puñal de ónix le partiría las intercostales en la pirámide de Teotihuacán, como a sus dos hermanas, cuyo padre asesinaron por tratar de impedirlo. Ante ese siniestro destino, dicen que su madre prefirió venderla a unos mayas y recaló como esclava sexual a los once años. Mujer, bárbara, desahogo, casi una bestia, además del náhuatl materno, se dedicó en el cautiverio a aprender lengua maya. Su nombre de cuna era Un-ocelote, la cristianizaron Marina, pero los indígenas sólo podían pronunciar Malina.  Malin-tzin (doña Marina), la jerarquiza un tlatoani (cacique) arrobado por su carácter y atractivo, quedará Malinche.

Hernán Cortés se prueba en coraje cuando barrena las naves porque parte de sus hombres quiere huir de aquella empresa a lo ignoto: no había regreso sin gloria. En 1519 funda Veracruz y arranca hacia Tenochtitlan, 300 Kms suicidas. Derrota al cacique amo de Malinche, quien para congraciarse y en gesto de paz se la regaló en un grupo de veinte muchachas, y él las repartió entre sus capitanes. Lázlo Passuth dice en Cortés y Marina que hubo atracción instantánea entre ellos, pero la entregó a Alonso Portocarrero, el más noble y rico del grupo. No se rindió a su suerte de esclava y su recia personalidad, femenina, política, inteligente, la proyecta del abismo a una de las figuras más poderosas del siglo XVI. Aprende ahora castellano, desplaza al traductor Jerónimo Aguilar (la odió), es estratega, traductora, amante y compañera inseparable de Cortés quien la “expropió” e hizo su mujer.

El tlatoani Gordo de los Totonacas la increpó porque se atrevía a dirigirse a él; no estaba permitido a una mujer hablar ante los varones ni levantar la vista. Y precisamente mirándolo a los ojos, contesta, frente a Cortés: “última vez que te lo digo.  Aquí quien habla soy yo. Y si no es conmigo, no hablarás con nadie”. Ella cristaliza esta primera alianza triunfante, Gordo regala 8 mujeres a los españoles y Cortés compensa a Portocarrero con una princesa. Derrotados también los Tlaxcaltecas, Malinche les tiende puentes y los recluta.  Ella descubre en Cholula una trampa de los cholultecas para masacrar a Cortés y las tropas, y controla la situación.

A Cortés lo llaman el señor Malinche; no emula a Leónidas en las Termópilas, ni enfrenta la Triple Alianza con un puñado de españoles. Ella negocia, traduce como le da la gana, disimula arrebatos de aquellas fieras y logra acuerdos cuya sensatez le permiten desarticular la Triple Alianza de aztecas, texcocanos, chalcas y xochimilcas, que anuncia desastre.  En 1521 derrotan a los aztecas en la primera guerra de liberación nacional del continente. Más de 150.000 indígenas agrupados así: bloque de Puebla, tlaxcaltecas, huexotzincas, cholultecas, calpanecas, tepeaqueses; bloque disidente de la Triple Alianza: texcocanos, coatepecanos, otumpanecas.  Pueblos del valle: chalcas, xochimilcas, mixquicas, itzapalasenses, chihuahuas, mexicaltzingos, huitzilopochcas, cuitlahuacas, tepanecas. Pueblos del norte y bloque de Morelos:  otomíes, tlahuicas, yauhtepecanos, tepoztecos, oaxtepecanos. Pueblos del golfo: totonacas (ver Bernal Díaz en La verdadera…y Hugh Thomas en su clásico La conquista de México)

Cortés es el estratega militar, pero los caciques pactaban con Malinche. Él y ella -ella en su corta vida de 29 años-, unifican a los indígenas, el territorio y crean la entidad político administrativa del poderoso Virreinato de la Nueva España, luego México. El primer mestizo renombrado en España es su hijo Martín, oficial del ejército español y del aparato de seguridad del emperador Carlos V.  En la independencia los criollos usan la leyenda negra, reniegan y cubren de perros muertos al fundador y la heroína para escamotear que México nace de españoles e indígenas. Al inicio de la guerra con EE. UU (1846-1848), el mundo compadecía aquel curioso experimento democrático anglosajón al que, salvo Alexis de Tocqueville, auguraban desastre. En su asombrosa derrota por EE. UU (1846-48), México tenía el doble de territorio que el enemigo que le arrebató la mitad. Vasconcelos llama “la raza cósmica”, universal, al mestizaje iniciado por Colón en 1492, pero quinientos años más tarde llega la spirochaetes progre.

Por un siglo fue a EE. UU, pero ahora va contra la creación de México por España, exigirle que se arrodille por haberlo hecho, y no a quienes la rebanaron. Con los gringos no, por la andanada de bofetones que devolvería Trump. Para salir del bachillerato mental, producciones recientes despejan la calumnia: la serie Malinche (Canal 11/ Bravo Films: 2018), Malintzin (UNAM: 2018), Hernán (Amazon/ Dopamine: 2019). Leamos Cortés: el inventor de México de Juan Manuel Zunzunegui, Ceremonias del Alba de Carlos Fuentes, Malintzin: una mujer indígena en la conquista de México de Camilla Townsend. Un poema de Rosario Castellanos dice :Madre del primer mestizo, eres la patria que empieza, no la patria que se vende”.

@CarlosRaulHer

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