JOHANNESBURGO, SUDÁFRICA. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó este domingo, tras la clausura de la cumbre del G20, su profunda inquietud por el persistente despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe. Ante las denuncias de Venezuela, que considera esta presencia una amenaza a su soberanía, Lula anunció su intención de conversar directamente con su homólogo, Donald Trump.
«Me preocupa mucho el aparato militar que Estados Unidos ha desplegado en el mar Caribe. Estoy muy preocupado. Y tengo la intención de hablar con el presidente Trump sobre esto, porque me preocupa,» aseguró Lula en una rueda de prensa, según reseñó Telesur.
La Responsabilidad de Suramérica como Zona de Paz
El mandatario brasileño recordó que América del Sur es reconocida como una «zona de paz» y que la militarización pone en riesgo la estabilidad regional.
«Somos un continente que no tiene armas nucleares, bombas atómicas, no tenemos nada. Allí, nuestro objetivo es trabajar para desarrollarnos y crecer,» enfatizó Lula, subrayando la responsabilidad de Brasil con Suramérica, dada su frontera con Venezuela.
El jefe de Estado alertó sobre la imprevisibilidad de la situación: “Basta con un disparo y quién sabe cómo terminará,” razón por la que consideró fundamental hallar una solución diplomática «antes de que empiece» cualquier escalada.
El Despliegue de «Lanza del Sur» y el Rechazo Internacional
Desde agosto pasado, Washington ha mantenido una fuerte presencia militar en el Caribe, justificándola como una operación de lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, esta misión, enmarcada en la operación denominada «Lanza del Sur», ha sido objeto de críticas, especialmente por incidentes donde se ha reportado la muerte de personas en ataques contra pequeñas embarcaciones.
Gobiernos como los de Rusia, Colombia, México y el propio Brasil, además del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, han rechazado las acciones ordenadas por la administración Trump.
Por su parte, el Gobierno venezolano ha denunciado que la presencia militar de EE. UU., que incluye buques, aviones de combate y fuerzas especiales, es un pretexto para buscar un cambio de gobierno y apoderarse de las riquezas petroleras de la nación.




