Por ASTRID SUÁREZ Associated Press
BOGOTÁ (AP) — El operativo de rescate de los cuerpos de los 15 fallecidos en un accidente de una avioneta en Colombia ocurrido el miércoles se extendió por horas en una zona montañosa y con difíciles condiciones de seguridad por la presencia de grupos armados ilegales.
El ejército indicó el jueves que desplegó tropas y operaciones aéreas para «asegurar el área» del accidente aéreo registrado en zona rural del municipio La Playa de Belén, ubicado en la región de Catatumbo, donde operan grupos armados ilegales como la guerrilla Ejército de Liberación Nacional.
«Nuestro personal brinda seguridad perimetral y acompañamiento a los organismos de socorro que trabajan en la zona, garantizando las condiciones necesarias para las labores de rescate y atención a esta emergencia», señaló el ejército en un comunicado.
La Defensa Civil, dedicada a atender calamidades, informó el jueves que la operación de rescate de los cuerpos culminaba con éxito, luego de trabajar durante toda la noche con apoyo de los bomberos y la Cruz Roja.
La aeronave perdió comunicación con el control del tráfico aéreo sobre el mediodía del miércoles, poco después de despegar de la ciudad de Cúcuta rumbo a Ocaña. La Aeronáutica Civil aún investiga las causas del siniestro.
Los cuerpos de los dos tripulantes y 13 pasajeros fueron trasladados hacia Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses aseguró el jueves que los cuerpos se encuentran en sus instalaciones para adelantar los procedimientos de identificación.
Quiénes eran las víctimas
Entre los ocupantes se encontraba el representante a la Cámara Diógenes Quintero, quien representaba a las víctimas del conflicto armado interno de su región y aspiraba a reelegirse en las próximas elecciones legislativas de marzo.
Quintero era un reconocido defensor de derechos humanos en el Catatumbo, donde antes de ser congresista fue defensor del pueblo regional. Su muerte ha sido lamentada por congresistas de todas las corrientes políticas, así como por la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que lo describió como un «socio» en la labor «de incidencia por la protección de los derechos» en la región.
También viajaban miembros del equipo de trabajo de Quintero, como Natalia Acosta; Carlos Salcedo, un líder social que también aspiraba al Congreso para representar a las víctimas del conflicto armado; María Alejandra Avendaño, trabajadora del Consejo Noruego de Refugiados, y Karen Liliana Perales, de World Vision.
«Ofrecemos un especial sentido pésame por los miembros de las organizaciones humanitarias y sociales que dedicaron su trabajo al servicio de las comunidades», indicó el jueves en un comunicado Médicos sin Fronteras.
Qué se sabe de la avioneta accidentada
Se trataba de un Beechcraft 1900 de matrícula HK4709 de 1995, con alrededor de 32.000 horas de vuelo y permisos vigentes para operación, según la Aeronáutica Civil.
La autoridad aérea dijo la víspera que han identificado «condiciones meteorológicas adversas permanentes» en el sitio del impacto de la aeronave. Sin embargo, aclararon que continúan investigando las causas del accidente.
El presidente de Satena, general Óscar Zuluaga, dijo el jueves a la prensa que esperan los resultados de la investigación, pero que no tenían una alerta previa por condiciones meteorológicas adversas que impidieran el cumplimiento del itinerario e indicó que la comunicación de la tripulación con el control del tráfico aéreo fue normal.
Ante preguntas de los periodistas que sugerían una posible acción de grupos armados ilegales contra la avioneta, Zuluaga dijo que si bien es una zona «de un alto riesgo en cuanto a la condición de orden público», será la investigación la que explique «si hubo alguna condición externa que generara este desenlace».
Zuluaga indicó que el piloto contaba con más de 10.000 horas de vuelo y años de experiencia, por lo que defendió la pericia de la tripulación.




